Partamos de lo evidente; por lo general los fundamentalistas religiosos ven a la ciencia con una mezcla de desconfianza y desdén; en reciprocidad muchos científicos ven a la religión con indiferencia o con cierta preocupación, al considerarla potencialmente nociva por dogmática y retrograda.

Como cualquier estudioso de la Historia puede corroborar, a  lo largo del tiempo la Religión se ha distinguido por entorpecer con frecuencia el avance de la ciencia; en contraparte, el avance de la Ciencia hace retroceder a la Religión, desechando sus dogmas y exhibiendo su intolerancia.


Pero en ocasiones, en enfrentamiento entre Religión y Ciencia se sale del ambiente teórico y nos lleva a desenlaces trágicos, que nunca debieron presentarse. Veamos un caso reciente.

Savita Halappanavar, era una dentista india de 31 años que cursaba con un embarazo de 17 semanas, y  que falleció  el 28 de octubre pasado en el Hospital Universitario de Galway, Irlanda,  porque los médicos se negaron a practicarle un aborto pese a que el producto no era viable y ella se encontraba en malas condiciones precisamente por el embarazo. ¿Que hicieron los honorables médicos irlandeses? Contemplar el progresivo deterioro en la salud de Savita y solo cuando el corazón del feto dejó de latir realizaron el aborto. Resultado, la madre murió por sépsis generalizada causada por el pésimo ¿tratamiento? dado por estos médicos.  

Savita acudió al hospital por un aborto espontáneo; el tratamiento, en un país civilizado y laico es la interrupción quirúrgica del embarazo. Tanto ella como su esposo le solicitaron al doctor que terminara el embarazo ya que el feto no era viable. Sin embargo, el doctor rechazó la solicitud porque al feto aún le latía el corazón. La pareja suplicó, pero este les respondió que el aborto era ilegal, que estaban en un país católico y por lo tanto se rehusaba a realizarlo. ¿Resultado? , el previsible, sépsis generalizada, una agonía de tres días y muerte de la madre.

¿Por qué no le practicaron antes el aborto?  “Porque Irlanda es un país católico y la ley lo prohibe”, fue la excusa que dio el personal del hospital. El marido, ingeniero de profesión  insistía en que ella no era católica, sino hindú y preguntaba ¿Por qué le imponían la ley a ella?”. Pues por que así es la ley en Irlanda.

La Constitución irlandesa pone en plano de igualdad a la madre y al feto: “El Estado reconoce el derecho a la vida del no nacido y, con el debido respeto al mismo derecho a la vida que tiene la madre, garantiza en sus leyes que hay que respetar y, siempre que sea practicable, sus leyes han de defender y vindicar ese derecho”.

Si uno revisa el caso no puede menos que sentir repugnancia por esos médicos y su cobardía. No pueden alegar ignorancia; tras examinarla, los médicos les dijeron que “el cuello del útero estaba completamente dilatado, que perdía líquido amniótico y que, por desgracia, el bebé no podría sobrevivir”; pero se le negó el aborto “porque el corazón del feto está latiendo”. Lo que ocurrió después choca contra la lógica, si el feto no puede sobrevivir, ¿no debería entonces tener toda la prioridad la salud de la madre? , pues en Irlanda no.

En pocas palabras, una madre murió por que las católicas autoridades de Irlanda no aceptan el aborto aunque la vida a  la madre este en peligro.

A la luz de semejantes desatinos vale la pena replantearse la pregunta, ¿cómo interactúan la ciencia y la religión en la actualidad? ¿Siguen siendo mutuamente excluyentes? . Veamos

La  Ciencia y  la Religión  siempre han estado y estarán enfrentadas pues sus principios son opuestos, la ciencia busca la verdad y la religión parte del principio de que ya conoce la verdad.  Para la  ciencia  todo lo que se conoce está sujeto a revisión, no hay nada inamovible; para la religión todo lo que se conoce es inamovible porque es revelación divina o fruto de la infalibilidad de los padres de la iglesia.  La  ciencia observa, experimenta y busca las respuestas, la religión se basa en dogmas que no se pueden probar, frecuentemente irracionales. La Ciencia está al servicio de la Humanidad; todos los adelantos tecnológicos, la medicina, las comunicaciones etc.  han sido producto de la ciencia; la religión hace lo contrario, utiliza a los fieles para prometerles bienes espirituales pero a cambio obtiene de ellos grandes beneficios materiales vía  limosnas y pagos por servicios religiosos.  Las miles de iglesias, capillas, santuarios que existen han sido pagadas por los fieles; el dinero, los autos, las casas que disponen los ministros del rito católico, sus  obispos y cardenales  etc. procede de los fieles. De los asesinados por la Santa Inquisición mejor no hablamos.

Como podemos ver, el tema puede resultar bastante polémico.