Como es tan difícil estudiar la genética de las actitudes, se les ha prestado muy poca atención, porque; se entiende que la herencia tiene muy poca repercusión en las mismas. En realidad las actitudes básicamente son aprendidas por medio de las experiencias, las relaciones, que establecemos a lo largo de nuestras vidas, con los padres, los maestros, los amigos etc., y el cúmulo de experiencias que vivimos nos ayudan a conformarlas.

Pareciera a simple vista que las actitudes se adquieren en los primeros estadios de la vida, durante la infancia y la adolescencia, mientras está en conformación la personalidad. Aunque, si bien es cierto que las primeras fases de la vida suponen mayores cambios respecto a las actitudes, durante la edad adulta también aparecen de forma continuada ciertas modificaciones siendo que existe una influencia entre las acciones que llevamos a cabo y nuestras actitudes.


Un número considerable de investigaciones han demostrado este hecho. Por eso se habla de: Las actitudes de los individuos antes y después de asumir un papel, tanto en la vida real como en un experimento, sufren modificaciones. Ilustrando un poco esta afirmación, podemos imaginar el cambio de actitud de un hombre después de ser padre por vez primera; a partir de este episodio, es probable que comience a estar de acuerdo con algunos valores sociales que antes tal vez ignorara o quizás no estaba de acuerdo.

Por cierto; existe constancia de que el decir o hacer cosas puede transformar nuestras actitudes. Ejemplo; los niños dedicados a enseñar reglas morales a otros niños terminan captando mejor el código moral y se comportan con mejor educación.
Como medir las actitudes

Aparentemente las actitudes son fáciles de medir. Existen cuatro formas específicas de medir, de realizar mediciones que se han mostrado eficaces: Las escalas tipo Likert, las medidas psicofísicas, el método de distanciamiento social y el diferencial semántico.
La escala Likert

La escalas tipo Likert son sin duda alguna las más utilizadas. Están basadas en la presentación de un número de frases relativas a una cuestión determinada, de entre ellas el encuestado debe elegir la que más se acerca a su actitud. Por lo general se dan seis frases, tres favorables a un tema y otras tres desfavorables, aunque a veces se da una séptima alternativa neutral. Observemos un ejemplo referente a la cuestión: ¿Cree usted en la existencia de seres sobrenaturales? La escala tipo Likert se conforma así:

1.- Creo firmemente en la existencia de seres sobrenaturales

2.- Creo en la existencia de seres sobrenaturales

3.- Creo, hasta cierto punto, en la existencia de seres sobrenaturales

4.- Ni creo, ni no creo en la existencia de seres sobrenaturales

5.- No creo, hasta cierto punto, en la existencia de seres sobrenaturales

6.- Yo creo que no existen los seres sobrenaturales

7.- Creo firmemente que no existen los seres sobrenaturales
Cambio de actitudes

El interés primordial de la psicología social por las actitudes se afinca en el estudio de su cambio. Políticos, publicistas, gastan ingentes cantidades de dinero en un esfuerzo feroz por cambiar las actitudes de la gente con relación a ciertos productos o ideas, entiéndase esto como <persuación>.

.En esto descansa el interés que han suscitado las investigaciones que tienen por objeto el conocimiento de las actitudes y las mejores formas de cambiarlas. No obstante, no ha sido cosa fácil en manera alguna obtener las metas. Existe un apreciable número de teorías muy interesantes respectivamente. Infortunadamente ninguna de ellas explica satisfactoriamente el modo en que se produce el cambio de las actitudes.

La teoría del refuerzo propone que la obtención de ganancias por parte de las personas es la que justifica un cambio de actitudes. Así; descubren tres características básicas que debe poseer una información para promover este tan ansiado cambio.

1.- La primera hace referencia a la expectativa de haber acertado o no. El acertar es un refuerzo en sí mismo. Si queremos que alguien cambie su actitud respecto a algún producto específico, es imprescindible el obtener buenos resultados respecto a su uso.

2.- La segunda, está en la intención del comunicante. Al estar más abierto, al cambio de actitudes propuesto por una persona que no tiene nada que ganar ante el mismo.

3.- Prepondera la llamada aprobación social. En cierto modo, la aprobación significa un premio y la desaprobación un castigo. En este concepto descansan las corrientes y las modas en relación con un producto en particular.
Rechazo de las incoherencias

La más destacada de todas las teorías sobre el cambio de actitudes, es la denominada <teoría de la disonancia cognitiva>. Cuando expresamos nuestras actitudes de comportamiento y acciones ajustadas, nos sentimos altamente motivados, cuando nuestra conducta no es la adecuada, sentimos malestar y deseamos aliviarlo. Pensemos en lo mal que nos sentiríamos sí después de estar pregonando nuestra fuerte oposición a las drogas, nos descubrieran consumiendo alguna de ellas.

Disonancia es toda esa tención que nos domina, cuando dos pensamientos nuestros son psicológicamente incoherentes o no soportan la consistencia requerida. Mejor dicho; que si sentimos de un modo pero, actuamos de otro, y somos conscientes de esa discrepancia, entonces tenemos una disonancia cognitiva.