Sin lugar a dudas, la situación tan lamentable que prevalece en el país, ha impactado en los partidos políticos, mismos que se encuentran terriblemente erosionados en su vida interna, salvo uno, que es el que hoy gobierna mayoritariamente haiga sido como haiga sido.
Los últimos resultados electorales nacionales obtenidos, nos señalan a simple vista que es indudable que fuera del partido gobernante, el resto de los partidos están partidos; que en forma equivocada se han conducido, lo que los ha llevado a perder militancia y consecuentemente cotos de poder.
El mejor ejemplo de lo anteriormente señalado lo podemos ver en el PRD, que sufrió una división terrible y que lo ha partido en dos, sin saber en que parte de la manzana quedó lo podrido o en otras palabras, no sabemos en donde quedaron ni los buenos ni los malos, por lo que más seguro es que en ambas partes los malos y los buenos estén mezclados.
La división interna en los partidos los ha conducido a buscar o formar nuevos partidos, pero no a renovarse. No han buscado o no han querido encontrar sus coincidencias y saber de manera puntual, cuáles son sus diferencias. En forma genérica no les interesa más que el predominio de mantenerse o eternizarse en las posiciones de representación proporcional, o como sucede en Michoacán, en mantener bajo su propio control las posiciones de mando no importándoles el daño político que causan a su propio partido. Dan lástima con sus falsas argumentaciones cuando en realidad les ha molestado que les lastimen en sus personales intereses de buscar fortalecer fracciones parlamentarias ajenas a su propio partido del que dicen no se saldrán.
Con el rumbo perdido, ya se apuntan los “partidonautas” a registrar nuevas organizaciones políticas entre las que se encuentran, en principio, el denominado partido Social demócrata; la Agrupación Política Nueva Imagen, México Presente. El Movimiento de Líderes y Organizaciones; Organización Encuentro Social, el Movimiento de Jóvenes por México, la Asociación Interdisciplinaria de México. También está Concertación Mexicana y, dese luego, El Movimiento de Renovación Nacional, popularmente conocido como Morena.
No sabría indicar si son muchas o son pocas, pero lo que sí afirmo, es que en el arcoíris ideológico no hay más que tres filosofías , dos de ellas puntuales y una que oscila entre una y otra. O se es de izquierda, de Derecha o bien, se puede mantener en una ambigüedad, en una indefinición.
Si efectivamente fuese real el interés de servir políticamente al país, las diferentes organizaciones arriba indicadas tendrían que buscar los puntos de coincidencia y analizar hasta llegar a un acuerdo sobre las diferentes divergencias para poder reagruparse a efecto de tener las posiciones necesarias que permita hacer realidad los postulados que enarbolan, lo que indudablemente traería como consecuencia el bienestar nacional.
¡Pero no! Lo anterior es una utopía de quien esto escribe. De los seis partidos reconocidos actualmente (con excepción del que gobierna) no tendrían razón de existir el llamado Partido Verde, cuya permanencia sólo puede existir en países como el nuestro, pues es sabido que el PV no es más que un apéndice del PRI.
Dese luego que no son nuevas las intensiones de formar otros partidos políticos en México. En el país hay una larga historia de la aparición y desintegración de los mismos que tras un periodo vuelven a renacer para al poco tiempo, integrarse nuevamente con otras para no desaparecer, pero el creer que la suma de las siglas partidistas les dará mayores posibilidades de alcanzar las posiciones perdidas por sus constantes pleitos internos es una grave equivocación, pues lo que logran es el crecimiento de la bola de nieve que en avalancha los irá nuevamente desdibujando del mapa político.
























