“Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento”.
Maquiavelo
Cuando se está dentro de un sistema donde uno se acostumbra a funcionar de manera casi automática, paulatinamente empezamos a formar parte de esa máquina que con el paso del tiempo encuentra la manera de embonar de forma inconsciente. El tiempo forja la identidad nacional y uno la hace tan suya que se acostumbra a seguir los patrones que esta dicte, a desempeñar ciertas conductas que nos incitan a representar el papel de un personaje que la sociedad nos impone y que nosotros terminamos aceptando. Sin duda, resulta interesante apartarse para volverse espectador de la propia historia, reencarnar en otros ojos para verse vivos en el interior de aquellos que viven en otro lado su propia vida.
Como mexicana tratar de entender a la cultura mexicana no es más fácil que para alguna otra persona que pretendiera hacer lo mismo. Considerando que somos un país cada vez mas segmentado, esto lo hace más complejo en muchos sentidos. A pesar de lo anterior y tratando de convertirme en espectadora de nuestra situación, al día de hoy me pregunto: ¿Qué significa ser mexicano en tiempos actuales? Sin duda México atraviesa por tiempos difíciles y requiere de una seria y profunda reflexión respecto al rumbo que queremos y necesitamos tomar. A pesar de la urgencia que demandan los tiempos, parece ser que nuestros gobernantes no lo ven tan serio y por el contrario, se viven tiempos de incertidumbre, donde se carece de brújula y liderazgos.
Aunque en general los mexicanos tenemos muy presente nuestra cultura y tradiciones, lo que supone son suficientes para mantenernos unidos, existen elementos dentro de ella que nos dividen, como lo son las clases sociales. Haciendo énfasis en este primer punto me parece pertinente citar a Nicolás Maquiavelo, historiador, político, teórico italiano y uno de los primeros estrategas políticos en la historia, cuya ideología resulta fundamental para comprender las nuevas claves de la modernidad. Maquiavelo dijo que para conseguir un Estado de duración indefinida, lo fundamental es organizar y buscar una forma de gobierno que ofrezca más estabilidad. Aseguró que para poder obtener este Estado es necesario cumplir ciertos requisitos, entre ellos, que no existan grandes desigualdades sociales. “La experiencia muestra que las ciudades jamás han crecido en poder o en riqueza, excepto cuando han sido libres”.
Sí bien, hay que preservar la cultura y aquellos elementos que nos hacen mexicanos, también debemos hacer un esfuerzo en cambiar los estigmas que tanto daño nos hacen, ya que si estos los elimináramos, aquellos aspectos que nos hacen estar orgullosos de nuestra patria brillarían aun más. Los mexicanos reconocemos los aspectos negativos de nuestra mexicanidad, pero la esperanza de que las cosas cambien no hace levantarnos todos los días para seguir intentándolo. La resistencia sigue siendo un reto, a pesar de fuertes influencias conservamos nuestra identidad y tenemos una personalidad como país.
Basándome en la ideología de Maquiavelo aplicada a la situación mexicana, ¿Cómo podría ser posible mantener un Estado unificado cuando existen elementos que provocan su misma inestabilidad? Los políticos hablan mucho de darnos a los mexicanos estabilidad económica proporcionando más trabajo y mejores sueldos cuando son ellos los que limitan el recurso económico para sus propios intereses. En la actualidad resulta lejano pensar que los políticos de verdad viven para servir al pueblo o que por lo menos se preocupaban por hacerlo creer. No hay nada más alejado de la realidad mexicana que aquél príncipe que Maquiavelo describía.
Las personas en general, sobre todo los mexicanos, viven al día y la realidad de su vida es lo cotidiano, lo que se ve y se siente en el momento, por lo tanto darse cuenta de que en México existen unos que tienen más que otros de manera exacerbada, empezando por los mismos políticos, es un asunto que automáticamente frustra y que en lugar de motivar, paraliza y mantiene a la sociedad estancada porque después de tantas promesas, uno realmente empieza a creer lo que vive a diario: “todo va a seguir siempre igual”. Es verdad que hay elementos que nos unen, pero estos no pesan lo suficiente para hablar de una Nación integrista, sino simplemente son útiles para enfatizar aquello que nos hace diferentes de otras culturas.
A pesar de lo antes dicho resulta invaluable percatarse de que México es un país que puede caracterizarse por su resistencia a los cambios, un país que desde el mestizaje ha sabido mantenerse, que a pesar la clase política, no ha perdido la esencia de sus raíces, que las vive cada día y que a pesar de diversos factores que se han presentado a lo largo del tiempo como las carencias económicas, la inseguridad y la influencia internacional, no la han podido trastocar. Somos por naturaleza guerreros y esta fuerza podría ser útil si existiera una verdadera organización.
Sin embargo, ¿Cómo crear una estrategia de organización como la que sugería Maquiavelo cuando la gente padece de lo fundamental para sobrevivir? Es innegable que nunca hemos salido de lo fundamental y como consecuencia no se le puede demandar a la sociedad combatir a los malos gobiernos cuando a diario gran porcentaje de la sociedad lucha por sobrevivir y la cifra sigue aumentando. Sin embargo, al día de hoy tal parece que puede más la ambición que el progreso, ¿qué tanto conviene a las clases políticas continuar gobernando en la miseria para continuar enriqueciéndose? La respuesta es mucho.
Voces dicen que la falta de interés que existe en la sociedad mexicana a la política en general es por falta de conocimiento a la problemática social y política, pero esto no es así, sino más bien la falta de motivación ocurre porque no existe la organización antes mencionada, es decir, no se tienen acciones especificas para los ciudadanos, de lo que tienen que hacer y de igual manera la falta de conocimiento y entendimiento de los efectos que implicaría llevar a cabo acciones colectivas intimida a la participación. Mientras más ajena está la sociedad de los problemas de la Nación, menos tiene interés en resolverlos, ya que la apatía política parece estar íntimamente ligada a la falta de información de formas, de acciones colectivas; y esa falta de información da lugar a la falta de implementación de acciones concretas de tipo colectivo.
Se puede deducir que si los ciudadanos contaran con una estructura más completa de cualquier evento, capaz de prever consecuencias podrían existir una mayor participación, una actitud diferente ante los problemas.
A menudo en el ejercicio del poder, existe una tendencia a preocuparse más de los fines que de los medios, dando como resultado el desinterés por parte de los gobernantes en cuanto a la participación de los gobernados, lo que bien podría explicar la poca o nula conexión que hay entre ciudadanos y políticos en México. Debe concebirse cada proceso con sus posibles consecuencias sí se quiere lograr una vinculación efectiva.
Maquiavelo propuso ciertas técnicas para preservar una Italia unida, el motivo de estas fue precisamente la necesidad de cambio en la política de gobierno de aquella época, de lo que observaba en la realidad. Intuyó que las prácticas tradicionales no se ajustaban a la cambiante e inestable época, siendo algo que siempre ha ocurrido y siempre han existido alternativas que han permitido esos cambios que los tiempos demandan. “El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo”.
Respecto a México, seguramente el partido en el poder durante décadas no calculó el riesgo que a futuro estaba dejando crecer. El poder adquisitivo se fue perdiendo dando como resultado que más del 50 por ciento de la población mexicana está en situación de pobreza y está cifra sigue sumando. Lo anterior aunado a la falta de empleo y el incremento en la expectativa de vida ha ido incrementando la cifra de pobres. Las familias han visto mermados sus ingresos, a pesar que más miembros de la familia aportan recursos; además que los hijos tardan más años en independizarse. Hoy en día jóvenes con universidad concluida, siguen dependiendo de sus padres por no contar con trabajo o contar con uno que no le genera los suficientes ingresos.
La mitad de los mexicanos en situación de pobreza son el resultado de años de indiferencia de los gobernantes, quienes no fueron capaces de preveer porque estaban ocupados enriqueciéndose a costa de los ciudadanos. Nunca reflexionaron que el peor aliado de la gobernabilidad es la miseria y que esta es un boomerang para cualquier gobierno. Ahora caen en cuenta que el problema se les está saliendo de control y las consecuencias que esto podría generar.
¿Qué puede ser más doloroso para un pueblo que tener 7.4 millones de seres humanos en condiciones de pobreza extrema y carencia alimentaria severa? Mexicanos que amanecen y no tienen qué comer y paradójicamente es mexicano el hombre más rico del mundo.
Desde esta perspectiva ¿cómo podríamos organizar a la sociedad y garantizarle estabilidad con tanta desigualdad? Es momento que por primera vez el gobierno piense en los mexicanos y garantice educación, salud, vivienda y empleos bien remunerados como estrategia para erradicar la pobreza, sin matices partidistas y electorales. La pobreza y la miseria son un tema de seguridad nacional, ya no hay tiempo de posponerlo o para 2018 ya será demasiado tarde.
Es hora de que los gobernantes se adapten a la situación que les exige erigirse como líderes, ya que el ciudadano que ha tomado la iniciativa de guiar a un pueblo debe tener muy claro a lo que se expone y a lo que debe renunciar. El destino de México puede arruinarse sí continúan persistiendo los vicios del pasado.
























