Los michoacanos hemos aprendido a través de etapas diferentes en el quehacer público, que en la gobernabilidad no se puede obtener sin un capital político y si primero no se establece un capital moral y una experiencia probada en el quehacer público, y es que la entidad atraviesa por mementos difíciles, circunstancia que no deja de ser paradójica para muchos.  Para los Priistas, que sienten “que ya la hicieron”, todo parece ir avanzando sin problemas.  Para la población en general que solo quiere poder vivir en paz y con tranquilidad, sienten que el sentido del orden que empieza a imprimir el encargado del ejecutivo, parece ofrecer recobrar ese anhelo.  Sin embargo, lo único claro es que los problemas reales, los de fondo, no han cambiado.  Reflexionando al respecto y analizando la causa efecto, diremos con clara firmeza:  Los maestros, la falta de recursos, la falta de inversión, la inseguridad, la falta de operación política, los enemigos de dentro y fuera del partido del ejecutivo que obstaculizan de alguna forma todo lo que puede fortalecer la imagen pública del gobernante, están vigentes.

Ello me recuerda la frase de Paul Valery de que:  ” el problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era antes”,  al respecto abundan las explicaciones pero estas se entrecruzan con propuestas, deseos e intereses, todos legítimos pero que acaban por nublar más el panorama, lo que veo en el momento, lo que pasa y cómo surgió.  A mi juicio es, que desde que la “izquierda”, llegó a detentar el poder bajo el eslogan de un gobierno cercano a la gente, esto no fue más que eso, pura demagogia, falta de visión a mediano y largo plazo, se dedicaron a dejar de hacer y dejar pasar, a engañar al pueblo, a inventar un programa de alfabetización, con cubanos, gente que ni siquiera conocía la idiosincrasia ni la geografía del estado, acción llena de falacias que nunca fue auditada, pero los que sabemos salgo de ello, fue un barril sin fondo, manejo irregular del dinero del pueblo, duplicidad de acciones, alimentar y crear grupos de choque en el magisterio, en el campo, en sus propias filas, tirar los recursos a través de la famosa comisión para el desarrollo de la Tierra Caliente, dinero a los “democráticos”  para zapatos, libretas, dispensas, mejoras de escuelas, pagarles comidas, autobuses para sus desmanes, sin rendir cuentas a nadie.  Aplicación discreta de la ley, imposición de rectores, hasta el actual, sin consenso alguno, construcción de elefantes blancos en lugar de fortalecer a la universidad Michoacana han deteriorado su imagen, aunado a lo anterior,  el dinero que se esfumó y que no se ha tenido el valor de recuperarlo y que el pueblo piensa que ya hubo arreglo trasmano, además de que todo mundo ve y sabe que el actual administrador de la entidad, le faltan operadores políticos, salvo dos o tres gentes, los demás ni se notan, y así no se puede fácilmente avanzar  como se requiere.  Súmele a ello, los adversarios de Reyna, dentro de la cámara de algunos líderes del PRI, y que muchos funcionarios de su estructura ni amigos son de él, digamos que así se ha hecho lo que se puede y ahí va la administración paso a paso.

Sin embargo un amigo me decía que pretendió recientemente llevar a cabo un acto público con el fin de reconocer y apoyar lo realizado hasta ahora, pero que no solo no contó con la comprensión y aliento al mismo, sino que se le dio con las puertas en la cara y es que él cree que si fuera disidente le hubieran dado recursos incluso para sus gastos personales.  Así están las cosas, es poca la pólvora y se gasta en infiernitos.

Así pues las administraciones anteriores, se dice no me consta, a excepción de lo que es publico de que Julio Cesar, el hermano incomodo de Godoy, que este era el embajador del grupo criminal con el que se comprobó tenía relaciones, era el intermediario ante el gobierno para su fortalecimiento.

Estas administraciones se colapsaron por sus propias contradicciones y su mediano éxito generó una caterva de falsos redentores que los llevó a las contradicciones que mencioné y que vinieron a caracterizar la vida política actual en conflictos para los cuales no se tiene capacidad de respuesta por parte de las instituciones.  Por ello es necesaria la participación ya de la ciudadanía para frenar tanta anarquía y fortalecer la actual administración.

Michoacán es un estado sumamente complejo y difícil de gobernar, la diversidad y dispersión étnica, religiosa, económica, geográfica y cultural, exigen habilidades políticas para gobernarlos.

La crisis, los errores, la corrupción y la competencia de los últimos gobiernos, han descreditado a la clase política, la burla a los mecanismos de transparencia como la auditoria superior, no hacen, sino afianzar el cinismo y desconfianza del pueblo, se hace necesario al estilo Monterrey, de una vez entregarle las llaves de nuestros estado a Jesús el de aquí y al otro de allá arriba para pedir que las cosas mejoren, ¿NO LO CREE USTED?.

¿Y las denuncias?