Cuando los bienes de los reyes o emperadores dejaron de ser suficientes para financiar sus guerras, surgieron los impuestos y con estos la necesidad de definir quien los paga, como se cobran y para que son los recursos así obtenidos.
Uno de los primeros temas que todo estudiante de economía conoce cuando empieza a estudiar los aspectos económicos de los impuestos, son los principios en que se sustentan, su clasificación, la definición de la base y el objeto de cada uno y por tanto quien los paga.
Una cosa es clara, viviendo en sociedades desiguales, es claro que los desiguales tienen que ser gravados desigualmente.
Los impuestos pueden ser progresivos o regresivos, así como directos o indirectos y ambos conceptos se funden como el agua. En los impuestos progresivos debe pagar más el que más gana o tiene, no sólo proporcionalmente por el monto de sus ingresos o riqueza, sino porque debe pagar un porcentaje progresivamente mayor. Lo contrario se da con la regresividad, que se da cuando los contribuyentes de menores ingresos son los que pagan más impuestos en relación a su ingreso, si es que lo tienen.
Existen impuestos directos y los indirectos. Los primeros se consideran progresivos porque gravan directamente al contribuyente, es el caso del impuesto sobre la renta que se considera, debe gravar más al que más tiene, tanto a las personas físicas, como a las personas morales –al final son personas físicas las que reciben los beneficios de las ganancias de las compañías-, las contribuciones a la seguridad social , los impuestos sobre nóminas y algunos otros.
Los indirectos gravan los bienes y servicios, como es el caso del impuesto al valor agregado y los impuestos especiales como los que gravan el consumo de hidrocarburos, de tabaco, bebidas alcohólicas, cerveza y telecomunicaciones. También los impuestos a las ventas, al comercio exterior e incluso a la propiedad.
En conclusión, los impuestos directos son progresivos porque gravan de manera creciente los ingresos de las personas, mientras que los indirectos son regresivos porque gravan el consumo de las personas. Los pobres y clases medias destinan una parte menos importante de tus ingresos al consumo y proporcionalmente pagan más respecto a los mismos. Aunque en países donde hay una concentración extrema del ingreso y la riqueza, la mayor parte del consumo la realizan quienes más ganan, y por eso se concentra la recaudación en los deciles de mayores ingresos, aunque proporcionalmente, pagan más respecto a sus ingresos, los de los deciles inferiores.
El debate entre impuestos directos e indirectos, entre progresividad o regresividad, ha estado siempre detrás de las discusiones para la definición de las reformas fiscales: un peso mayor de los impuestos directos en la estructura tributaria, con mayor progresividad o se sigue incrementando el de los impuestos indirectos, con mayor regresividad y por tanto con un impacto negativo sobre la distribución del ingreso, que no ha sido compensada con el gasto público que en su vertiente social, aunque creciente desde hace algunos años, sigue siendo insuficiente. No se han logrado aterrizar en las propuestas por ejemplo, de mecanismos eficientes para compensar por la vía del gasto de manera directa, a las familias de menores ingresos que directa o indirectamente pagan los impuestos al consumo. Siempre se los trasladan por la vía del precio.
Dentro de la OCDE el peso mayor en su estructura tributaria es el del impuesto sobre la renta de las personas físicas, con tasas altas para los tramos mayores de ingresos, sin embargo también es cierto que el que ha sido dinámico el crecimiento del IVA.
Por su parte México tiene una estructura tributaria basada en impuestos indirectos, particularmente el IVA y los IEPS. Dentro de la OCDE es el miembro con la estructura tributaria con un mayor peso de los impuestos indirectos. Caracterizada además por una fuerte concentración del potencial recaudatorio nacional.
Vienen tiempos en los que tendremos que definir los recursos que necesitamos para lograr un crecimiento económico suficiente, así como que estructura tributaria y la distribucin de la carga fiscal que queremos para el Siglo XXI. Claro con mejores impuestos, sin gastos impositivos innecesarios.
























