Hambre en el mundo, cada vez mas extendida. Enfermedades que produce el hambre, raquitismo, xeroltalmia, Beriberi, palagra, anemia, falta de vitamina B12.
El hambre, al que deben enfrentarse cada día 925 millones de personas, no es una fatalidad a la que una parte de la humanidad esté predestinada. Es resultado de la injusticia. De la violación del derecho fundamental de toda persona a disponer, en todo momento, de alimentos en cantidad y calidad suficiente que le permitan vivir una vida digna y saludable.
En un mundo donde la producción agrícola mundial podría ser suficiente para alimentar al doble de la población mundial, la cifra de personas que pasan hambre se ha incrementado en más de 1.000 millones durante los últimos 3 años de crisis.
El alza de los precios de los alimentos en el mercado internacional ha sido la principal causa de este incremento, pero las causas que provocan el hambre son numerosas y complejas: políticas comerciales injustas, pobreza, falta de acceso a agua potable, situación de discriminación de la mujer, desastres naturales, violencia y conflictos armados, o pandemias, son algunas de ellas.
Enfermedades provocadas por el hambre
La xeroltalmia: es una enfermedad de los ojos también llamada, síndrome del ojo seco. Se caracteriza por sequedad persistente de la conjuntiva y opacidad de la córnea. Es debida a la disminución de la función de las glándulas lagrimales causando menos lágrimas. Otras causas son la deficiencia de vitamina A.
Beriberi: es una enfermedad producida fundamentalmente por la carencia de vitamina B1 (tiamina). Además de la mala nutrición, existen otros factores de riesgo: alcoholismo, cirugías gastrointestinales, quimioterapia, vómitos recurrentes, cáncer, mala absorción, sida, tirotoxicosis, diarreas crónicas, etc. e incluso deficiencias genéticas relacionadas con la tiamina.
Raquitismo: El raquitismo causa huesos blandos y débiles en los niños. Suele ocurrir cuando no reciben suficiente vitamina D, que ayuda a los huesos en crecimiento a absorber nutrientes importantes.
Marasmo: es un tipo de malnutrición energética y proteínica severa acompañada de emaciación (flaqueza exagerada), caracterizada por una deficiencia calórica y energética.
Bocio endémico: se conoce como bocio a un padecimiento endémico en ciertas regiones geográficas del país, y cuya manifestación más obvia es un abultamiento del cuello a ambos lados del cartílago tiroides. Se presenta en las personas cuya dieta es deficitaria en yodo o bien cuando en la dieta regular se integran alimentos que interfieren con el metabolismo del yodo en la tiroides, impidiendo una hormonopoyesis correcta.
Pelagra: la pelagrase produce por deficiencia de vitamina B3 la niacina y de triptófano.
Se encuentra principalmente en países subdesarrollados con dietas basadas en el maíz, como en las zonas rurales de África Meridional y Egipto.
Los síntomas son: irritabilidad, nerviosismo, insomnio, fatiga, depresión, confusión.
En casos graves puede provocar demencia, coma y muerte.
Anemia: esta enfermedad está provocada por la falta de hemoglobina, que puede ser debido a la falta de hierro, de vitamina B12 o de ácido fólico. En muchas ocasiones debido a una mala nutrición.
Los síntomas más frecuentes de la anemia son:
• Palidez en la piel.
• Cansancio.
• Flojera y debilidad.
• falta de oxigeno.
• La parte de dentro del párpado, en vez de rojo es de color piel.
Anemia por carencia de la vitamina B12: La anemia por deficiencia de vitamina B12 es un conteo bajo de glóbulos rojos debido a una falta de dicha vitamina. La anemia es una afección en la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos saludables. Los glóbulos rojos le suministran oxígeno a los tejidos corporales.
La falta de vitamina B12 puede deberse a factores alimentarios, como:
• Consumir una dieta vegetariana
• Alimentación deficiente en los bebés
• Desnutrición durante el embarazo
La investigación científica para el tratamiento de la desnutrición infantil ha sido una de las más fructíferas en las últimas décadas. De las leches terapéuticas de los años setenta, con fórmulas capaces de recuperar en tres semanas a los niños que ingresaban con desnutrición, nos encontramos hoy con los alimentos terapéuticos listos para su uso, un instrumento infalible para hacer retroceder la desnutrición. Estos alimentos no requieren hospitalización, algo crucial en países donde las madres tienen una media de seis hijos y no pueden permitirse desatender a sus otros pequeños para ingresar junto al hijo enfermo.























