Cuando los niños entran a la pubertad los padres comienzan a perder influencia.

Los amigos, las tendencias, las redes sociales se convierten en una poderosa fuente de información, hay nuevos modelos a seguir.

La idea es que tu hijo tome decisiones inspirado en tus ejemplos, en tus valores y bajo tu protección.


Por supuesto que es importante que los adolescentes vayan creando su propia identidad, pero lo importante es que no exista un vacío y entonces tenga que tomar de afuera lo que le falta dentro de su familia.

Hay 4 actitudes clave que debes seguir para que tu hijo sienta tu presencia y tu apoyo, sigue las 4 Ps

Se Participativo

Tu debes tomar la iniciativa, participar en la vida de tu hijo, saber cuáles son sus gustos, sus pasiones, sus preocupaciones, sus debilidades, hacerlo sentir que estas ahí, que te preocupa y te interesa.

Mantén una distancia adecuada, no te involucres demasiado.

Participa solo en lo que te corresponde.

Debes ser cauteloso, el debe sentir tus pasos no tu peso.

Se Preventivo

Asegúrate de que tu hijo sabe que es lo que esperas de el.

La comunicación evita los castigos.

Háblale de todo lo que piensas que puede ocasionarle problemas, habla con el de el alcohol, de las drogas, de la sexualidad, de como debe cuidarse.

Háblale de las consecuencias, pero también háblale de todo lo bueno que le espera si hace las cosas bien. Por ejemplo: “Si te comprometes y sigues entrenando fuerte es muy probable que seas titular del equipo”

No repitas lo que no te ha funcionado, seguramente no funcionara, intenta nuevas estrategias.

Si no encuentras solución busca ayuda.

Se Predecible

Tu hijo debe saber que esperar de ti.

Se congruente y consistente.

No des un permiso porque estas cansado o por evitar una discusión, no lo regañes porque tuviste un mal día, no le mandes dobles mensajes.

No digas una cosa y después hagas algo diferente.

No dejes de poner un límite por miedo a que tu hijo sufra o por miedo a que no pertenezca.

Hazlo Personalizado

Este es quizás el punto más importante: cuida la relación con tu hijo, construye un vínculo de amor y confianza y no lo pongas en riesgo.

Si pierdes el control y lo hieres estarás lastimando la relación, si no confías en el estarás lastimando la relación.

Si pierdes la capacidad de ponerte en su lugar, perderás su confianza.

Crea una relación de persona a persona. De dos personas que se aman y se respetan.

Ser padres es muy difícil y a pesar del amor y las buenas intenciones a veces tomamos decisiones y actuamos como no quisiéramos.

Los hijos comienzan siendo un proyecto de pareja, y en la adolescencia comienzan su propio proyecto de vida, es difícil combinar la responsabilidad de cuidarlos con la responsabilidad de dejarlos libres.

¡Esto es parte del vivir y dejar vivir!

¡No es sencillo, pero es posible!

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