Ayer en el 75 aniversario de la expropiación petrolera, hubo voces que aludían a la desaparición de las cargas fiscales para la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) como una medida de solución a la crisis financiera por la que atraviesa, esas voces propias de políticos y legisladores una vez más equivocan el sentido de las cosas en materia financiera o presupuestaria para nuestro país.
La Ley de Ingresos de la Federación para el presente ejercicio fiscal, contempla ingresos totales de 3,956,361.6 millones de pesos (mp), donde se incluyen las cifras de: a) 1,500.9 mp sobre una contribución federal denominada “impuesto sobre rendimientos petroleros“ a cargo de PEMEX; mientras que en el apartado de la contribución denominada derechos, se consigna el especifico (derechos a los hidrocarburos) por un valor de: b) 787,561.4 mp; entre tanto, en este mismo ordenamiento legal, se contempla que PEMEX obtenga por ingresos propios la cantidad de: c) 478,432.5 mp.
Atento a las anteriores cifras, la carga fiscal de la paraestatal asciende a 789,062.3 mp, cifra que representa un 20% del total de los ingresos de la federación para el presente ejercicio fiscal 2013.
Dicho en otras palabras, la solución que proponen esas voces de los legisladores, ante el anuncio de la eventual reforma petrolera, se traduce en una carga fiscal para el contribuyente.
Considero que esas voces no tenían otra cosa más que decir en el 75 aniversario de la expropiación petrolera, espero que puedan conocer las cifras anteriores, que han sido tomadas del ordenamiento legal publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 17 de diciembre de 2012.
Cambiar el régimen fiscal de PEMEX es necesario, sin olvidar que necesario también será obtener vía contribuciones a cargo de los gobernados la parte que la paraestatal deje de contribuir como hasta ahora lo ha venido haciendo, creo que ha llegado la hora de ponernos los pantalones largos como nación y dejar de lado los pantalones cortos, en un afán paternalista en donde el Estado siempre “vela” por los intereses de los más desprotegidos, enriqueciéndose a costa de administrar lo que a muchos mexicanos corresponde.
























