El director de la oficina pastoral de la prelatura Cancún-Chetumal, Alejandro Pinelo León, aseguró que aunque la drogadicción sea la adicción que más suene, la más fuerte es la pornografía, “y la más silenciosa porque se mete a niños, a jóvenes, y a familias”, indicando que el problema de las adicciones no es un problema del gobierno, ni de ninguna institución, sino un reto y un problema de toda la sociedad.
Reiterando que la más grave de las adicciones en la actualidad es la pornografía, al nombrarla como una adicción terrible que está destruyendo familias, jóvenes, etcétera; considera que las acciones contra las adicciones al sexo, la pornografía, las drogas, y al alcohol, tienen que ser preventivas desde las escuelas, formando maestros que formen en las virtudes.
“Una adicción viene por faltas de formación en las virtudes, una virtud es la repetición de hábitos positivos, y una adicción es la repetición de hábitos negativos. Entonces en la escuela y en la familia tenemos que lograr que se logren esos hábitos”, dijo.
Desde su punto de vista, los programas del gobierno no atacan el problema de raíz, “quieren tapar un problema muy grave con un curita, cuando se necesita una medicina de fondo”, manifestó, recordando que el II Congreso de Pastoral Educativa celebrado por la iglesia católica el viernes pasado, se atendió precisamente la parte de la sexualidad, nombrándola, no como un problema, sino como una maravilla cuando está bien tratado, “pero todo tiene que ver con la formación de las virtudes en las escuelas y en la familia”.
EDUCACIÓN DE FONDO
A manera de combatir las adicciones aseveró que lo primero que hay que hacer es dar a conocer a la sociedad, los jóvenes, y a las familias, qué es una adicción, al asegurar que muchos no saben que están en una adicción, “muchas personas piensan que no es un problema la adicción, así que lo primero es darles a conocer lo que es una adicción y ayudarles a reconocer cuando es una adicción, ya que el problema viene de cuando una persona no sabe reconocer que es una adicción, por eso el primer paso es reconocer qué es una adicción y que se tiene un problema”.
Finalmente indicó que la sociedad, el gobierno, instituciones civiles, e iglesias, deben trabajar en conjunto para ayudar a las personas a que se den cuenta qué es una adicción y después ayudarles a superar su problema, pues toda adicción a final de cuentas afecta la salud física, mental y el entorno familiar.























