Ríos de tinta, y kilómetros de textos en redes sociales, se han generado con motivo de la discusión por el legislativo de la llamada popularmente “Ley Peña Nieto-Televisa”; y lo que resulta evidente para cualquiera que se tome la molestia de revisar lo escrito, es la existencia de un grupo que por buenas o malas razones se opone a esa ley. Pero, ¿Qué se busca en dicha ley?, esencialmente modernizar, controlar y acotar el actuar de los grandes monopolios de telecomunicaciones existentes en el país.
Curiosamente aun antes de ser enviada al Senado esta ley, se logró construir un gran consenso, pero en su contra; una lectura general al documento permite ver que se trata de un proyecto incompleto y en algunos aspecto francamente regresivo, que deja de lado aspectos fundamentales para desarrollar un sistema de medios públicos y privados plural y equilibrado. De igual manera, hay señales preocupantes que amenazan la libertad de expresión y el derecho a la información, una de ellas, acaso la más importante, la concentración excesiva de atribuciones en la Secretaría de Gobernación, en detrimento del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) como órgano autónomo regulador.
Hipotéticamente estos temas deberían ser los más importantes para discutir por parte de los legisladores y analistas, pero no ha sido así. Más que promover un debate muchos medios y diversas plumas se han inclinado a favor de los intereses de una parte, la del Ing. Carlos Slim, apoyando su personal batalla contra las televisoras, mas significativamente en contra de Televisa.
Lo anterior ha dado origen a un proteiforme ente que popularmente se le ha denominado los Slim-Media, conjunto de periódicos, revistas, articulistas etc. que tienen como común denominador el criticar la mencionada ley de telecomunicaciones, llenándola de cuanto adjetivo pueden usar para denostarla. Los Slim-Media se alzan como portavoces de la ciudadanía y se presentan como críticos del poder político y económico y por lo tanto ellos “cumplen” con la sagrada obligación de informar y dar voz a la los inconformes.
Desde antes de que el proyecto de ley fuera enviado al Senado, su uniformidad informativa es evidente. Como obedeciendo a un guión dictado por un jefe denuncian y dan por buenas “filtraciones” imposibles de verificar, destacan y omiten los mismos puntos, exigen un debate, critican duramente a quien disiente de ellos pero sobre todo recurren a los mismos adjetivos para referirse a la iniciativa: “Ley Peña Televisa”, calificativos como “traición”, “trampa” etc. son recurrentes. Los temas de fondo como la indefensión en que se deja a los medios públicos y comunitarios, las excesivas atribuciones de la Secretaría de Gobernación y los derechos de las audiencias, entre otros, se abordan solo superficialmente.
A lo largo de las semanas pasadas, los portales de Reforma, El Universal, La Jornada, Proceso, Aristegui Noticias y MVS registraron al menos una referencia a la campaña “No más poder al poder”, para conformar el denominado Frente por la Comunicación Democrática, cuyo proposito manifiesto es “detener la aprobación de la Ley Peña Nieto-Televisa”. El llamado a protestar en contra del agente preponderante de la televisión es constante, pero el tema de las telecomunicaciones y su monopolio, no existe.
Los monopolios Telmex y Telcel tienen un servicio mediocre y caro, pero Slim quiere una tajada mayor del pastel de las telecomunicaciones. Por un lado se opone a que le regulen las tarifas de interconexión, que por su elevado precio garantizan que nadie puede competirle y por el otro pelea con firmeza lo que considera su derecho para tener un canal abierto de televisión para reforzar su dominio en telecomunicaciones.
En “Reporte Índigo”, el periodista Ramón Alberto Garza publica un interesante articulo con el titulo “El desafío Slim”, del cual transcribo un párrafo: “Su estrategia es tan simple como comprar conciencias. Y lo hace corrompiendo a candidatos a diputados y senadores de todos los partidos cubriéndoles fuertes gastos de campaña. De esa manera, cuando sus “ahijados” ya tienen curul, los legisladores tienen que responderle con lealtad al cheque que en algún momento pasaron a recoger al hotel Calinda de la Zona Rosa de manos de Nacho Cobos, el operador.” Fin de la transcripción.
Recordando la película de ciencia-ficción “Alien contra Predator”; en el pleito Telmex-Telcel contra Televisa, gane quien gane, nosotros perdemos
Alejandro Vázquez Cárdenas
[email protected]
























