La crónica de Benito Pablo Juárez García es un ejemplo de cómo se perfila un líder, a través de rasgos distintivos de inteligencia, perseverancia, energía, firmeza y entereza ante la adversidad, lo cual determina un camino de decisiones y hechos de la historia.
Nace el 21 de marzo de 1806 en una población alejada del desarrollo, quedando huérfano tempranamente de ambos padres y al amparo de su abuelo. Fue analfabeta hasta los 12 años de edad, cuando resuelve abandonar su pueblo y dirigirse a la Ciudad de Oaxaca, donde inicia a construir un destino y un carácter para enfrentar el conjunto de circunstancias con las cuales se determinó su vida.
Al amparo de su hermana mayor, Josefa, quién servía en la casa de Don Antonio Maza, lo colocan como “mocito” de Antonio Salanueva, quien estaba inserto en un grupo particular de católicos a manera de frailes sin voto de castidad, en donde aprende a leer y escribir.
Ingresó como alumno externo en el seminario de Santa Cruz, plantel de instrucción secundaria e iniciar enseguida su curso de filosofía, aprendizajes previos al estudio de la teología con rumbo al sacerdocio, decidiendo incorporarse al Instituto de Ciencias y Artes, integrado básicamente por el eclesiásticos, dirigido por un Obispo.
El primer cambio sustancial en su perfil y liderazgo hacia la política, se dio en sus estudios de Derecho en el Instituto obteniendo la Cátedra de Física experimental, pues siendo todavía estudiante es nombrado Regidor del Ayuntamiento, para recibir el Grado de Bachiller en Derecho. Posteriormente, es Diputado Local de Oaxaca y se titula como abogado. Lo hace a los 28 años de edad.
En el Instituto de Ciencias y Artes imparte cátedra llegando a ser su Secretario hasta llegar a ocupar su Dirección. Es nombrado Juez Civil y de Hacienda, y se casa con Margarita Maza Parada teniendo él 37 años y ella 17.
En 1844 es Secretario de Gobierno del Estado de Oaxaca, pasando a ser Fiscal del Tribunal Superior de Justicia y luego resultar electo al Congreso Constituyente en la capital de la República, siendo miembro de la Comisión del Gran Jurado del mismo; es integrado en el Triunbirato para la entrega del poder ejecutivo de Oaxaca, siendo Gobernador por la renuncia del Gobernador Arteaga. Compitió en una nueva elección resultando, triunfante.
Las características de un líder se forjan en la adversidad y en los retos, pues todo perfil conlleva una historia y en la crónica de Benito Juárez esa historia transformó al país a través de Leyes de una auténtica Reforma y la derrota a Miramón con su retiro del Puerto de Veracruz, así como su desempeño como Presidente de la República. Confrontó a una invasión francesa y si acaso erró al asumir decisiones de tipo militar para las cuales no estaba adiestrado a cabalidad, mostró mano firme y carácter.
Cimentó la división entre la Iglesia y el Estado, fundamentada en nuestra Constitución y caracterizó el ejercicio del poder en México, con libertades de creencia y de culto, y con gobiernos laicos.
El perfil de Benito Juárez, además de sus particularidades, nos muestra el camino de la cultura del esfuerzo, principio básico de todo líder, y nos enseña como el hombre-político influye en el destino de una nación por generaciones.
El perfil de todo líder implica situaciones personales (familiares y de origen), oportunidades de liderazgo (ejercicio del poder), conocimiento de sus propias limitaciones y posibilidades de actuación (inteligencia interna), persistencia en sus objetivos (firmeza de metas), solidez ante la adversidad (resistencia a la frustración) y claridad en sus fines generales (sabiduría social).
Recordemos en su ejemplo, como el líder se forja y se construye, desde su propia historia.
























