C.P. Manuel Montes y Arroyo
Uno de los aspectos que considero de mayor importancia es conocer cómo evoluciona la situación económica y financiera de nuestro país. Por ello, procuro mantenerme informado mediante la lectura cotidiana de análisis, estudios y publicaciones especializadas. Entre las que recibo regularmente en mi correo electrónico se encuentran las elaboradas por México Evalúa, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y el Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (INDETEC).
Hace unos días leí una edición de México Evalúa titulada “Información Rápida Financiera 2026”, en la que se analizaba el comportamiento de los ingresos totales del sector público al mes de abril de 2026. Algunas de las cifras y observaciones expuestas llamaron mi atención y despertaron cierta preocupación, por lo que decidí profundizar en el estudio de este tema. Inicialmente me enfoqué en el análisis de los ingresos públicos, pues al final de cuentas éstos guardan una estrecha relación con el gasto público y con la capacidad del Estado para atender sus responsabilidades. Esa reflexión fue la que me motivó a escribir este sencillo artículo.
Conviene distinguir entre los ingresos tributarios y los ingresos presupuestarios totales del sector público. Los primeros corresponden exclusivamente a la recaudación de impuestos federales. Los segundos comprenden la totalidad de los recursos que percibe el gobierno federal; esto incluye la recaudación impositiva, además de ingresos petroleros, cuotas de seguridad social, derechos, aprovechamientos y recursos propios de organismos y empresas del Estado. En otras palabras, los ingresos tributarios son una parte fundamental de los ingresos totales, pero estos últimos los superan al integrar todas las fuentes de financiamiento público. Por ello, la evolución de los ingresos presupuestarios ofrece una visión más amplia y completa de la situación financiera gubernamental.
Durante el primer cuatrimestre de 2026, el comportamiento de las finanzas públicas reflejó brechas importantes respecto a las metas programadas por la Secretaría de Hacienda:
• Ingresos presupuestarios totales: Se programaron 3,046,979.9 millones de pesos, pero solo se obtuvieron 2,954,775.0 millones de pesos. Esto generó un faltante de 92,204.9 millones de pesos que presionó desde temprano las finanzas públicas.
• Ingresos tributarios: De la meta de 2,110,986.8 millones de pesos prevista en la Ley de Ingresos de la Federación, únicamente se recaudaron 2,070,813.9 millones de pesos. Este incumplimiento de la meta significó un faltante de 40,172.9 millones de pesos.
Si bien la recaudación tributaria se mantiene como el componente principal y el motor de los ingresos totales, el incumplimiento de ambas metas en este periodo refleja un menor dinamismo en la captación de los recursos públicos.
La diferencia entre los ingresos presupuestarios programados y los efectivamente obtenidos durante el primer cuatrimestre de 2026 constituye una señal de atención para la política fiscal. Cuando los recursos captados son inferiores a los previstos, el gobierno federal dispone de un margen financiero más reducido para atender oportunamente las necesidades de gasto público. Aunque un resultado de un solo cuatrimestre no determina por sí mismo el comportamiento anual de las finanzas públicas, sí obliga a un seguimiento permanente de la evolución de los ingresos y del equilibrio presupuestario, especialmente en áreas prioritarias como salud, educación, seguridad, infraestructura y programas sociales.
Asimismo, una menor captación de ingresos puede tener repercusiones para las entidades federativas y los municipios, debido a que una parte importante de sus recursos proviene de las participaciones federales derivadas de la Recaudación Federal Participable. Si la recaudación nacional crece por debajo de lo previsto o registra resultados inferiores a las metas establecidas, las transferencias federales pueden verse limitadas respecto de las expectativas originales de los gobiernos locales. Esta situación puede dificultar la ejecución de obras públicas, la prestación de servicios y la realización de inversiones estatales y municipales, particularmente en aquellas entidades con una elevada dependencia de los recursos provenientes de la Federación.
En el primer cuatrimestre de 2026, el Gobierno Federal tenía programado un gasto neto presupuestario de 3,526,696.8 millones de pesos; sin embargo, el monto efectivamente ejercido fue de 3,175,612.9 millones de pesos, lo que representó un subejercicio de 351,083.9 millones de pesos respecto de lo calendarizado. Este resultado refleja que, aunque el gasto público registró un crecimiento real en comparación con el mismo periodo del año anterior, la ejecución presupuestaria se mantuvo por debajo de lo previsto, en congruencia con la estrategia de consolidación fiscal y contención del gasto implementada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
La estructura del gasto público federal durante el primer cuatrimestre de 2026 confirma la creciente rigidez de las finanzas públicas. una proporción significativa de los recursos se destinó al pago de pensiones contributivas, al costo financiero de la deuda pública y a las participaciones federales para entidades federativas y municipios. estos conceptos constituyen obligaciones de difícil reducción en el corto plazo, por lo que absorben una parte importante del presupuesto y limitan el margen disponible para financiar inversión pública, infraestructura y nuevos programas gubernamentales.
Lo tratado en el presente revela la complejidad y los retos actuales en la gestión de las finanzas públicas del país. La brecha entre lo programado y lo efectivamente recaudado y ejercido pone en evidencia la necesidad de replantear estrategias fiscales y administrativas para garantizar ingresos suficientes que permitan a los gobiernos cumplir con sus responsabilidades sin comprometer la estabilidad económica. Ante este panorama, es indispensable abordar la informalidad laboral y económica, uno de los factores que limita el crecimiento de la base tributaria y la recaudación pública. Les comento que aproximadamente trataré de hacer varios artículos de política fiscal que sean propuestas de un ciudadano que quiere que se amplíe la captación de recursos, se mejore la eficiencia del gasto y se avance hacia un sistema fiscal más justo y sostenible que promueva el desarrollo inclusivo y reduzca las desigualdades.























