En el frontispicio de la Universidad de Salamanca, enclavada en la comunidad autónoma de Castilla y León, está gravado su conocido internacionalmente lema (año de 1218): Quod natura non da Salmantica non Praestat; es decir, “Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga”.

José Antonio Meade Kuribreña, es el actual Secretario de Relaciones Exteriores; Lic. en Derecho, egresado de la UNAM; economista del ITAM y Doctor en Economía por la Universidad de Yale. Ha sido Secretario de Energía y también de Hacienda y Crédito Público, ambas posiciones en el sexenio de Felipe de Jesús Calderón.

Recientemente y con el problema que se vive actualmente en Venezuela, el canciller mexicano externó su opinión en el sentido de que le gustaría que en el seno de la OEA se pudiera dar el espacio adecuado para “resolver la crisis venezolana”, crisis que por todo lo que se ha vivido en México y por los antecedentes de la misma OEA, considero que tiene indudablemente metidas las manos en el conflicto civil que se vive en esta República hermana.

Meade, en declaraciones al respecto señaló, que “en Venezuela tiene que darse un proceso de diálogo incluyente” y prácticamente afirmó que el gobierno de México defiende a la OEA como espacio para resolver la crisis política venezolana”. “Nos gustaría, indicó, “que se usara ese espacio más, que debiera privilegiársele quienes aspiran a descalificar esa instancia como espacio de diálogo pues están desaprovechando un foro importante” en la solución del problema que se presenta en ese país americano. (Informe 21.com).

Seguro que nadie duda de la capacidad que tiene el Secretario de Relaciones Exteriores de México en el aspecto técnico, pero en el que dudo la tenga es en el aspecto político, pues con sus expresiones refleja que tiene muy poca información de lo que ha sido y es el organismo interamericano que lleva ya 66 años de desprestigio y de involucramiento provocativo de revueltas para la eliminación de gobiernos democráticamente electos, y consecuentemente en instalación de dictaduras, sabotaje y otras lindezas en toda la América de José Martí.

La Organization of American States, OEA (por sus siglas en inglés) es un organismo que pertenece, que dirige, que controla, que mangonean Los Espantados Unidos a su gusto y a su antojo. Como toda organización, en su nacimiento el 8 de mayo de 1948, se pensaba que sería un verdadero foro político cuya esencia se centraría en la igualdad y en la imparcialidad de la toma de decisiones, a efecto de impulsar un diálogo y un respeto mutuo entre los países integrantes, así como la de buscar, en forma genérica, el desarrollo y el progreso de nuestros países, pero sobre todo el impulso de los derechos humanos sin distinción de credos y nacionalidades.

Fortalecer pues, la paz, la democracia y la seguridad era el objetivo ideal; encontrar el respaldo y desarrollo económico mutuo una de tantas metas, pero transcurrido inmediatamente el tiempo, vino decayendo solo en el fortalecimiento, en la paz, la seguridad, la democracia y el poderío pero, específicamente, de Los Espantados Unidos. Promover el crecimiento de nuestros países se quedó en la estructura escrita de los formatos firmados; respetar la democracia ¡sí!, pero siempre que fuera la del vecino norteño.

Fueron 19 los países fundadores y paulatinamente se fueron sumando otros hasta llegar a 35. Por presiones del “jefe de la OEA”, se expulsó a la República Cubana en 1962, por ser un país comunista. En la resolución tomada está explícitamente indicado que el motivo es la adhesión al marxismo leninismo, sistema incompatible con el sistema interamericano y el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista rompe con la unidad y solidaridad continental. La actitud de Cuba, es incompatible con los principios y objetivos del sistema interamericano.

Desde luego ese acuerdo fue tomado con la aprobación de todos los miembros de la OEA a excepción de México, y Cuba desde luego, y con las abstenciones de Argentina, Bolivia, Chile, Brasil y Ecuador. Desde el seno de la OEA, se han impulsado y tolerado los golpes de Estado y la imposición de dictaduras en América Latina. No nos llama a sorpresa esta actitud, sí nos alarma la ingenuidad política del Secretario de Relaciones Exteriores.