Este 11 de marzo se cumplieron 59 años de la muerte de un distinguido personaje; ni más ni menos de Sir Alexander Fleming. Como a estas alturas y en las actuales circunstancias no es dable dar por sentado que cualquier hijo de vecino va a saber quien fue este señor y que hizo para merecer la gratitud de la humanidad, adelantemos que Alexander Fleming es, ni más ni menos, el descubridor de un producto que ha salvado millones de vidas, la archiconocida penicilina.
¿Cómo fue que se dio ese descubrimiento? Vayamos por partes
Alexander Fleming nació el 6 de agosto de 1881 en un pequeño pueblo de Escocia. A los 13 años, tras morir su padre, viaja a Londres para estudiar medicina. Cursó sus estudios en la Universidad de Londres, donde posteriormente trabajó como Catedrático de bacteriología. Desarrolló varias investigaciones y en 1922 descubre, estudiando posibles tratamiento para la gangrena gaseosa, la acción antibacteriana de la lisozima.
Pero su descubrimiento más importante, la penicilina, tuvo lugar accidentalmente en 1928 en el curso de sus investigaciones sobre cuadros gripales. Fleming notó que unas placas con cultivo de estafilococos se contaminaron accidentalmente con un hongo del tipo penicillum y se percató de que alrededor de este hongo se había formado un halo o área libre de estafilococos. Supuso, acertadamente, que esa capa de moho contenía alguna sustancia que inhibía el crecimiento de la bacteria y llamó al principio activo penicillum notatum. En 1929 publicó su hallazgo en una revista especializada, la verdad sin despertar mayor interés en la comunidad científica internacional. Para 1932, Fleming había cambiado su objeto de estudio y por lo tanto jamás dio el obligado paso siguiente, que es probar la efectividad de la substancia en seres vivos.
A pesar de haber descubierto una sustancia capaz de combatir las infecciones bacterianas, Fleming y sus colaboradores no lograron aislar la penicilina; su descubrimiento era una simple curiosidad de laboratorio. La penicilina como medicamento la produjeron hasta 1940 el bioquímico alemán Ernst Boris Chain y el farmacólogo australiano Howard Walter Forey, muy a tiempo para ser usada masivamente durante la 2ª guerra mundial salvando incontables vidas.
En 1944 Alexander Fleming fue nombrado Sir, y en 1945 compartió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina con los que en realidad lograron fabricar la penicilina, Florey y Chain, el premio fue “Por sus contribuciones al desarrollo de la penicilina”.
Años antes de morir de un infarto el 11 de marzo 1955 Alexander Fleming declaró que su único mérito fue no ignorar aquella capa de moho.
Como dato curioso, desde hace tiempo circula en Internet una historia en la que se cuenta que el padre de Fleming, un granjero pobre, salvó un día de ahogarse al hijo de un noble y éste, en agradecimiento, le pagó a su hijo Alexander sus estudios de Medicina. Años después, el hijo del noble, que era ni más ni menos que Winston Churchill, siendo ya Primer Ministro del Reino Unido, enfermó gravemente de pulmonía y fue salvado por Fleming, quien le administró la penicilina que había descubierto.
Otras versiones dicen que fue el propio Alexander quien salvó al joven Winston de ahogarse y, años después, lo trato de la pulmonía.
Esta historia es totalmente falsa y parece ser que apareció por primera vez, en 1950, en una publicación religiosa de los Estados Unidos, “Programas de Devoción para Jóvenes”, en el capítulo titulado “El Poder de la Bondad”, con la versión del niño granjero Fleming salvando al niño rico Churchill. Las autoras, Alice Bays y Elizabeth Jones, simplemente inventaron la anécdota.
El biógrafo oficial de Churchill, Sir Martin Gilbert, explica que Alexander Fleming era 7 años menor que Churchill, por lo que sería improbable que un niño de 10 años, salvara de ahogarse a un joven de 17. Aparte, no hay ninguna noticia de que Winston Churchill haya estado a punto de ahogarse en Escocia a ninguna edad.
Finalmente, Churchill sí estuvo enfermo de pulmonía en 1943, pero no fue tratado con penicilina sin con sulfonamida. Fleming no estuvo presente ni fue consultado. Él y Churchill no se conocieron hasta algunos años después. Como dato adicional, la educación médica de Alexander Fleming fue financiada con una herencia de 250 libras esterlinas que le dejó un tío fallecido y no por un agradecido Randolph Churchill, padre de Winston
Interesante historia.























