Después de una acción intervencionista (léase, captura del Chapo) en materia de seguridad nacional, la acción (ésta ¡sí!) intervencionista totalmente del gobierno de Los Espantados Unidos, que por naturaleza propia, ha sido de siempre como el alacrán de la fábula en la que el arácnido, le pide a la rana, el favor de permitirle subirse a su lomo para cruzar de una orilla de un río a la otra. La Rana, conociendo lo peligroso y falso del peticionario y viendo la posibilidad de que el alacrán lo picara, se niega a tal petición, Finalmente la rana sucumbe al pedido del alacrán y, casi en la orilla contraria y ya sin el peligro de ahogarse, el alacrán ataca a la rana. En agonía, le reclama lo falso de su conducta a lo que el arácnido le contesta que lo disculpe, pues por la naturaleza de su origen y sin meditarlo, lo atacó.
En la cumbre tripartita celebrada en al capital choricera, el premio Nobel de la Paz en su figura de presidente del poderoso vecino norteño, vertió diferentes opiniones relacionadas con el ambiente político que priva en Venezuela, calificando lo que sucede en la República Bolivariana como “violencia inaceptable” y considerando legítimas las manifestaciones de inconformidad de la derecha venezolana.
Barack Obama, atacó verbalmente sólo por la naturaleza de ser del país más poderoso del orbe, sin pensar que son ellos como país los que han impulsado los desordenes sociales en casi todos los países de Latinoamérica. Con su conducta, Olvidó Obama que fue recipiendario de un (cuestionado) premio Nobel de la Paz, el 9 de octubre del año 2009, ya siendo presidente del país vecino. Se le otorgó el reconocimiento supuestamente por las acciones a favor del desarme nuclear y por ser uno de los impulsores -siendo Senador- de la ley para el control de armas convencionales y, además, por su empeño en impulsar el proceso para mantener lo que actualmente es una precaria paz en el Oriente Medio.
No paró solamente en las críticas, pues descortésmente pidió al Presidente Nicolás Maduro, que liberara al líder opositor Leopoldo López. Ante esta actitud , a todas luces injerencista, la respuesta inmediata recibida de Nicolás Maduro fue indicarle “que no se entrometiera en los temas internos de Venezuela”.
No llama la atención esta conducta prepotente del presidente más poderoso del Orbe, quien recientemente y a petición de la Corte Internacional de Justicia negara su intervención en el caso del reo mexicano condenado a muerte, Edgar Tamayo Arias, quien finalmente fue ejecutado el día 22 de enero del presente año. Cabe señalar que no es la primera petición que autoridades en ésta materia han solicitado al gobierno norteamericano con idénticos resultados, argumentando la soberanía de los estados que conforman la Unión Americana. ¡En la lista de los condenados a muerte en el vecino país, hay un buen número de connacionales condenados prácticamente a ser ejecutados!.
En la cumbre toluqueña, el gobierno de Peña Nieto, a su vez, solicitó al representante del gobierno Canadiense, que en correspondencia a que México no les pide la visa correspondiente a los canadienses, permitiera que Canadá no exigiera la visa a los mexicanos, petición que fue, como la solicitada por la Corte Internacional de Justicia, inútil, pues el primer ministro canadiense la negó argumentando la situación de inestabilidad social existente en nuestro país debido al crimen organizado.
Pero no tiene la culpa el indio, como se señala denigrantemente en un viejo dicho originado en los tiempos de la Colonia en México, sino de quien lo hace compadre. Cabe señalar que cuando de pedir un favor se trata, cualquier solicitante de favores, en gorma genérica debe analizar las diversas alternativas y posibilidades de que efectivamente su petición sea procesada satisfactoriamente. Si efectivamente lo pedido es urgente, no se hace necesario el análisis correspondiente y se arriesga a que sencillamente le digan que no se puede, pero en materia de relaciones internacionales, si el encargado de la Diplomacia busca que su par extranjero acceda a la firma de un convenio determinado, con mayor razón tienen que procesar su petición para no verse en el ridículo de que se le niegue lo pedido.
Así están pues los tiempos en los que el país más poderoso se mete en asuntos que no son de su incumbencia y en donde en México, sus autoridades diplomáticas, están que dan pena.























