Jugar con tu hijo puede ser una experiencia muy gratificante para ambos y una herramienta única para crear y consolidar un vínculo seguro con tu hijo.
Yo he de reconocer que no me ha resultado fácil jugar con ellos.
Cuando eran bebés me encantaba cantarles, bailar con ellos, masajearles, observarles. Pero cuando mi hijo mayor tenía 2 años y quería que jugásemos a los coches o comiditas, yo pensaba que el juego lo tenía que dirigir yo y me terminaba aburriendo enseguida.
He cambiado, ahora puedo parecer una mera observadora, que atiende sus demandas, que les sigue, que a veces improvisa. Pero ellos son los directores, yo les sigo, a veces propongo cosas nuevas pero dentro de su línea.
Y he de reconocer que el juego es mucho más gratificante. Me encanta descubrir su creatividad, su ingenio, sus ocurrencias, su poder de concentración, cómo fluyen, cómo imaginan.
Yo me dejo llevar y es una sensación muy agradable. Cuando yo quería dirigir me terminaba enfadando porque el juego me aburría.
Me ha costado, pero he de reconocer que actualmente disfruto.
Todavía recuerdo a mi hijo pequeño con año y medio estar durante largo tiempo moviendo castañas en vasos de diferentes dimensiones. Él simplemente quería que estuviese a su lado admirándole. Para mí fue apasionante verle cómo disfrutaba, cómo ingeniaba para que cupiesen todas las castañas de un vaso grande a uno pequeño (pura física!).
Cuando son más mayores cualquier momento que compartáis se puede convertir en un juego: con juegos de mesa, cartas, leer cuentos, hacer adivinanzas, hablar sobre lo que vemos, cocinar juntos, hacer la maleta, ir a comprar,….
Para ellos el juego es la mejor, prácticamente diría única forma de aprendizaje. Es una necesidad vital.
Y para ti es una forma única de conocer a tu hijo, de crear un vínculo fuerte y duradero.
Ideas sencillas para jugar con tu hijo:
Si estáis en verano podéis salir al parque más cercano, incluso antes de desayunar (o desayunar en el parque), que se muevan, que disfruten de las primeras horas de la mañana, luego se sienten más liberados a la hora de realizar otras tareas.
Un simple calcetín viejo puede hacer las delicias de tus hijos, con voz de lobo y un poco de imaginación podéis pasar momentos inolvidables.
Utiliza la magia. En ocasiones mi hijo mayor por ejemplo se frustra porque quiere jugar con sus amigos pero no están. Es muy útil decirle, me encantaría que tuviésemos una varita mágica para ver donde están tus amigos y con un simple movimiento de la varita estar cerca de ellos. Se quedan pasmados, reconoces sus sentimientos y encima le das alas a su imaginación.
Baila con tus hijos , les encanta. Es barato y encima hace ejercicio toda la familia. La música es mágica, genera sentimientos. Son recuerdos inborrables para toda la familia.
¿Te atreves a jugar con tus hijos?
























