Generaciones atrás, para muchos padres de familia aplicar castigos, regaños y mano dura en la educación de sus hijos era más común que hoy.  Evidentemente, ahora un gran número de padres  han optado por otros “modelos” educativos  tratando así de ser más flexibles y permisivos pero ¿hasta que grado es buena esta “moda”?


Cuestiones como ¿lo regaño?, ¿lo castigo?, ¿le grito?.. Ahora se piensan más y no por nada se limita más el “modelo” autoritario ya que según especialistas muchos padres reprueban la forma por la que fueron educados y simplemente no ejercen la misma en sus hijos, (aunque a veces se llega a exagerar).


 

En entrevista con yoinfluyo.com Fernanda Ortiz Valenzuela, consultora de Habilidades para la Familia señaló que para una buena educación no se necesitan actitudes extremas “hoy  conocemos muchos padres permisivos que suelen dejar total libertad a sus hijos, algo que no esta mal siempre y cuando el niño sea consciente de que existen limites”.
La especialista comentó que las normas y los valores también son fundamentales “recordemos que como padres tenemos toda autoridad sobre los hijos, vuelvo a lo mismo, sin exagerar ni ser opresor; si no ejerces esa autoridad el niño no percibirá lo bueno ni lo malo y peor aun, ante la ausencia de mando el niño se vuelve tirano”.
Además, Ortiz Valenzuela aseguró que los padres liberales muchas veces por ponerse en un papel de “tolerancia”, olvidan su deber el cual es formar buenos hijos, “la falta de una autoridad en el hogar repercute mucho en los hijos, toman sus propias decisiones muchas veces erróneas, establecen su propias normas y regulan su propio comportamiento, esto a la larga les afectara para socializar en los ámbitos de la vida”.
Para mejorar ese “modelo” educativo, se necesita reconocer en que se falla, el sitio todoslosniños.com recomienda algunos puntos que puedes mejorar para como que como padre, mantengas una disciplina positiva y firme en el hogar:
• Poner en un lado de la balanza el cariño y los cuidados, y del otro firmeza y control.
• También, pon de un  lado la libertad e independencia, y del otro restricciones y límites.
• Trata de promover las conductas positivas.    
• Hay que razonar y explicar cuando esté tratando de que su hijo obedezca y cuando lo castigue.
• Ofrezca a su hijo alternativas u opciones en vez de sólo decirle: “haz lo que quieras” o simplemente “No”.
• Ejerza la disciplina de manera consecuente.
• De seguimiento firme en cuanto a consecuencias y evite las agresiones.
• Establezca límites claros aún para las infracciones de menor importancia.
Gran parte de esa paz y armonía que toda familia quiere en su hogar es responsabilidad de los padres, trate de mejorar su “modelo” de enseñanza y acérquese más a sus hijos para que así ellos logren lo mejor que usted quiere.