Para mí el trabajo siempre ha sido eso, trabajo. Una actividad que me proveía de lo necesario para poder vivir, pero que cuando salía por la puerta me olvidaba de el trabajo. Cumplía mi horario y mis responsabilidades dentro del trabajo. Pero era un medio para vivir, nunca un fin. Siempre he buscado un trabajo que me permitiese disfrutar de tiempo, personal, familiar, aunque el sueldo fuese más reducido.

Al nacer mis hijos, esto no cambió. Mis hijos eran prioritarios. Con los dos cogí una excedencia hasta el último día que pude para estar con ellos, con mi hijo mayor estuve hasta que tuvo año y medio. Y con el mayor cambió la normativa y estuve hasta que cumplió dos años y medio. Un lujo!, el mejor regalo que me podían haber hecho. Nos apuramos económicamente durante este tiempo pero realmente merecía la pena, disfrutar de mis hijos, y evitar bastante estrés familiar.


Ahora me he vuelto a incorporar al trabajo, con una “super” reducción de jornada. Apuro al máximo, voy y vuelvo al trabajo en bicicleta para ir lo más rápidamente posible y recoger a mi hijo pequeño en la guarde e irnos a comer a casa juntos. Seguimos apurándonos económicamente, pero me sigue mereciendo la pena. Todo el tiempo que pueda pasar con ellos merece la pena.

He tenido mucha suerte por poder seguir compáginándolo, pero yo también he realizado elecciones y renuncias. He elegido poco horario y poco sueldo, he renunciado a promociones o a trabajos más a mi gusto. Sí yo no creo en la mujer perfecta que es capaz de todo, y con todo. Trabajar 12 horas en el trabajo de su vida y además disfrutar de su vida familiar. ¿Cómo?. Para mi gusto es imposible. Creo en la necesidad del uso racional del tiempo de trabajo, si es posible en ambos padres. Los padres tenemos que “estar” en la vida de nuestros hijos.

No lo critico pero no lo comparto, trabajar 12 horas, delegar tu responsabilidad con tu hijo en otras personas, a menudo extrañas, y llegar a casa para dar el beso de buenas noches a tu hijo. Seguramente estos padres no pueden elegir otra cosa (y menos actualmente con el momento económico que vivimos), pero si puedes elegir, y tienes hijos, yo veo más adecuado tener menos materialmente y tener más afectivamente con tus hijos.

El tiempo con tus hijos va a pasar, que no lleguemos al momento en que ya no quieren estar con nosotros sin haber disfrutado juntos.

Los padres que trabajan muchas horas y no tienen tiempo para sus hijos, son buenos padres. Ellos aman a sus hijos y trabajan duro para proveerles de todo lo que necesitan. Pero, en muchas ocasiones he escuchado cómo se sienten frustrados, por el hecho de que están luchando para equilibrar trabajo y familia. Y con la economía actual, esta frustración se está multiplicando a pasos agigantados.

Varios de los padres con los que he hablado terminan nuestra conversación con el mismo comentario despectivo … “Simplemente no hay suficientes horas en el día para hacer todo lo que quieres y necesitas hacer”.

¿Puede relacionarse?. Invité a algunos padres a tener una sesión de “lluvia de ideas” conmigo para ver si podíamos encontrar formas de ayudar a lograr un mayor equilibrio entre las obligaciones familiares y las obligaciones laborales.

Esto es lo que ocurrió. Ha pasado más de una semana y varios ya están reportando grandes mejoras … espero que te ayude también.

3 consejos para crear un equilibrio entre familia y trabajo

1. Crear un calendario familiar. Establecer horarios al principio de cada semana. El domingo por la noche crear un calendario familiar que incluya las actividades y citas para cada miembro. Todos los miembros de la familia deben estar involucrados en hacer esto. Entender lo que hay que lograr es clave para establecer un plan y ponerlo en marcha.

Decide de antemano lo que es prioritario y factible. Por ejemplo, si tu hijo tiene natación un día y termina a las 8 pm claramente este no es el mejor día para planificar una cena con amigos. Optar por lo rápido y fácil. Si está escrito en el calendario que ‘Juan’ tiene natación el miércoles luego ‘Pedro’ sabe de antemano que no va a ser un buen día para invitar a un amigo para jugar en casa. La participación de los niños en la programación de los eventos de la semana hará que baje el nivel de frustración que se siente cuando las demandas inesperadas se colocan en un periodo de tiempo limitado. Por supuesto, habrá momentos necesarios de negociación para que todos los miembros de la familia sientan que tienen la misma importancia, pero trabajando estos una vez a la semana en lugar de diariamente se hace una convivencia más suave.

2. Delegar tareas del hogar. Siguiendo las directrices apropiadas para cada edad, piensa en las cosas que tus hijos pueden hacer para ayudar. Una vez más, esto puede cambiar cada semana dependiendo de tu situación, pero el objetivo es aliviar el agobio que sientes ante tantas obligaciones. Las cosas tales como cuidado de mascotas, tirar la basura, vaciar el lavavajillas, y guardar la ropa limpia son algunos ejemplos de las cosas que los niños son capaces de hacer.

3. Asignar responsabilidades personales. En nuestra casa una muy importante es que cuando se duchan la ropa sucia se mete en la lavadora, yo me esfuerzo porque mis hijos lo cumplan cada día, sino es un caos, y te ves obligada tu a ir recogiendo su ropa.

La misma idea se podría aplicar a poner los platos sucios en el lavavajillas o a preparar su ropa y libros del colegio antes de irse a la cama para el día siguiente.

Los padres de familia del grupo de discusión estaban entusiasmados anticipando cómo iban a ganar más tiempo para hacer otras cosas, como resultado de estos cambios. Sólo tenemos 24 horas en un día, y cuando 10 de estas horas se gastan en el trabajo, queda poco tiempo para participar de manera efectiva en la vida de tus hijos, como visitar su colegio, reuniéndote con los maestros o ni siquiera tener tiempo para simplemente relajarte y disfrutar de la familia.

La celebración de una “reunión familiar” semanal para crear calendarios familiares y horarios para las tareas no sólo ayuda a reducir el estrés, la frustración y los nervios, también es una excelente manera de reunir a tu familia para trabajar como un equipo para el bien de todos. Crear equilibrio entre tu trabajo y las obligaciones familiares y deberes es algo que todos los padres se esfuerzan por conseguir. Al comenzar con estas sugerencias y añadiendo las tuyas propias estarás en el camino para crear un estilo de vida libre de estrés, más equilibrada, en la que tu y tus hijos podáis disfrutar de una relación más compleja y positiva.

¿Cómo equilibras tu la vida laboral y familiar? Deja tu comentario.