“Una mujer que vive violencia de pareja, está expuesta no sólo a un deterioro de su salud física y emocional, también mental”, explica Hans Olvera, académico de la Universidad Iberoamericana y agrega: “Una mujer bajo esta situación, vive menos momentos de goce o alegría, ve restada su sociabilidad y contacto con sus distintas esferas emocionales como pueden ser sus familiares y amigos, además de que sufre una merma en su memoria, así como como un deterioro en sus procesos de pensamiento. Por lo que no es extraño que su capacidad de decisión y claridad respecto a su situación se vea afectada”.
El experto expone que las agresiones se manifiestan en tres niveles, las físicas, las cuales se refieren a cualquier atentado hacia la estructura del tejido del cuerpo, así como contacto que ocasione cambios en la constitución o morfología corporal, y subraya que esto es sin importar el tamaño o gravedad de la lesión, todas son agresiones.
Otro nivel se refiere a la violencia ejercida en el ámbito psicológico, que consiste en atentados hacia la autoestima y personalidad, que se pueden presentar por medio de chantajes, exigencias, imposiciones o presión para que ella modifique ciertas actividades, como por ejemplo que abandone su vida laboral o académica. Y finalmente, el tercer nivel que se refiere al ámbito moral, por medio de ataques que van dirigidos a lograr el desprestigio en función de uno o más roles sociales que juegue como son: madre, profesionista o esposa.
El dolor
Rocío padeció violencia de pareja durante los cinco años de matrimonio que tuvo con Sergio y comparte que le tomó mucho tiempo darse cuenta que la situación bajo la vivía era un ambiente que la colocaba en riesgo. “Cuando éramos novios, era celoso y no le gustaba que de repente por mi trabajo saliera de viaje, pero no fue hasta que nos casamos cuando comenzó el infierno. Al principio, en público me ridiculizaba por mi sobrepeso y decía cosas sobre mí en tono burlón que me hacían sentir terrible y en privado, controlaba todo, el dinero, los gastos, lo que yo hacía dentro y fuera de casa”.
Rocío comparte que su relación fue empeorando al paso de los años, él era indiferente con ella, le hacía saber que tenía otras parejas y le limitaba el acceso a las cuentas bancarias, por lo que los momentos de tensión entre ambos fueron subiendo de tono, “él me decía que además de obesa era una inútil, que no era lo suficientemente mujer para tener mi casa como él quería, que para eso él pagaba los gastos, hasta que un día me harté y le di una cachetada a la que él respondió con una paliza por la que ingresé al hospital con hemorragias internas graves y el desprendimiento de retina del ojo izquierdo”, hace una pausa y continúa: “tuve terror, enojo, tristeza; pensé que me moría”.
Hans Olvera explica que las muestras de violencia siempre van en escalada, debido a que si se eleva el nivel de agresión, ocurre lo mismo con el de control y poder. Afirma que es común que tras una situación violenta, se presente la reconciliación, una especie de luna de miel, por lo que se elimina la tensión y la culpa por ambas partes, y que esto sólo es una pausa antes de que haya otra nueva situación, con un inminente incremento en la intensidad del ataque.
Para finalizar, el especialista afirma que para frenar la situación es necesario que se tenga conciencia del problema y que se acepte para que si todavía no hay deterioro en las esferas sociales y emocionales, se recurra a solicitar apoyo psicoterapéutico, y enfatiza que si hay amenazas hacia ella, hijos o familia, y/o violencia física, es preciso que además del soporte psicoterapéutico, se recurra a la instancia legal para salvaguardar la integridad.
Rocío asevera que sin el apoyo de sus hermanas no le hubiera sido posible salir adelante, decidió denunciar a Sergio y lleva más de dos años en rehabilitación física debido a las lesiones ocasionadas aquél día.
Para ver:
Una foto al día en el peor año de mi vida.
Te doy mis ojos, dirige Icíar Bollaín, España (2003).
Colaboración de Fundación Teletón México
“El compromiso es una decisión, no un acto obligado”.

























