El miedo y el susto, que paradójicamente a la vez estremecen y se disfrutan, son unos de los grandes protagonistas de Halloween.
Para desentrañar esta emoción tan poderosa que los diccionarios definen como una “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y conocer las claves para que los pequeños y no tan pequeños lo vivan durante esta festividad de una manera sana y no traumática, Efe entrevista a la psicóloga clínica Alicia López de Fez.
Consultada sobre las situaciones que pueden hacer que un miedo que permanecía controlado o latente en un persona se descontrole, la fundadora y directora del Centro de Psicología López de Fez, CPLF, (www.tupsicologoenvalencia.es), señala que una de ellas es “el factor sorpresa, es decir, no esperar en absoluto que acontezca el suceso que provoca el miedo. Esto aumenta la sensación de desorientación y, por ende, el descontrol total en la reacción. El miedo se transforma en pavor”.
En su práctica clínica, López de Fez ha tratado personas ‘adictas al miedo’ que desean profundamente dejar de serlo. Sienten miedos “a no estar a la altura, a perder el trabajo, a la violencia doméstica, a la inseguridad, a la vida, a la muerte, a la enfermedad, al abandono, e incluso ‘miedo al miedo'”, explica.
“Todas estas sensaciones no hacen a las personas sentirse vivas, sino que el miedo les paraliza y solicitan ayuda profesional porque desean dejar de sentirlo. Otra cuestión es que el miedo sea, inconscientemente, un mecanismo de defensa. Mientras sentimos miedo tenemos la excusa perfecta para no pasar a la acción”, indica esta profesional.
Por otro lado, según esta experta, “en las fiestas de disfraces de Halloween el miedo es casi inexistente. Se trata más bien de compartir y disfrutar con la elección de disfraz, salir en pandilla, etc. Todos saben que no es real, que detrás de la careta se encuentra el amigo de toda la vida”.
“Son los niños más pequeños los que pasan más miedo y esto es debido a que todavía no tienen claros los límites entre la realidad y la ficción”, señala la directora del CPLF.
Respecto de los tipos de miedos que puede hacer aflorar, exacerbar o incluso generar Halloween con toda su parafernalia macabra, López de Fez indica que “en los niños más pequeños pueden ser miedos a la hora de irse a dormir y/o al despertarse a medianoche pensando que hay monstruos en la habitación”.
Como siempre, se impone el sentido común en el consejo a los padres: estar atentos al lenguaje verbal y no verbal de los hijos y, si vemos que la fiesta de Halloween ‘no les va’ a los niños, aunque se lo expliquemos despacito, esta experta aconseja “cortar cuanto antes, porque no hay necesidad de hacérselo pasar mal innecesariamente”.
Algunas personas adultas o mayores, pueden ver en Halloween una referencia a su próxima desaparición física y despertar su propio temor a la muerte. López de Fez señala que efectivamente “es una fiesta. Es el Día de los Difuntos y la visita al cementerio la que nos recuerda nuestro final”.
En experiencia de esta psicóloga las personas que “tienen miedo a la muerte son aquellas que no viven la vida plenamente, como realmente quisieran vivirla. Por eso temen la muerte, porque se acaba el tiempo, ya no hay más oportunidades para cambiar”.
Sin embargo, quienes “están con quien quieren estar, donde quieren estar y como quieren estar no tienen miedo al más allá. Mueren con las botas puestas, felices y contentos de la vida que han labrado”, matiza.
“En concreto: padres e hijos pueden hacer juntos las caretas, fomentar la participación de los hijos en el diseño del disfraz, en la compra del material, etc. Si son padres amantes de la cocina, crear juntos dulces y galletas con formas divertidas relacionadas con Halloween”, sugiere esta psicóloga clínica.
Alicia López de Fez añade categórica: “Conviene recordar que los niños tienen también sus propios gustos. Puede que Halloween no sea “santo de su devoción” y prefieran otras fiestas, otras formas de divertirse y fomentar la creatividad. Escuchémosles, estemos atentos a sus inclinaciones naturales”.
Respecto de si es cierto que los miedos pueden ser transmitidos, a veces, de padres a hijos, esta experta responde que “absolutamente SÍ”, y explica que esta situación puede evitarse “con control y autodominio por parte de los padres, que debemos mordernos la lengua para tratar de no verbalizar nuestro miedos irracionales. Es nuestra responsabilidad”.
Con relación a si en Halloween y en general son más miedosos las chicas o los chicos, ya sean niños, preadolescentes o adolescentes, esta psicóloga señala a Efe que “la variabilidad es inmensa” y, en su opinión, los tipos e intensidades de los miedos son algo que “depende de cada persona, no del género
























