“SincroDestino” de Deepak Chopra es un libro que bien vale la recomendación que se haga de él bajo cualquier mirada.
En el tiempo existe una constante, pero de cuando en cuando, alguien realiza algo excepcional, un hombre o una mujer, se separa del resto de la humanidad para exponer una nueva visión de la vida, del ser, del mundo, de la sociedad o del universo; incluso de Dios. Deepak Chopra es uno de estos seres míticos que se desprende del resto y en su libro “SincroDestino”, lo deja muy claro.
El Universo es mental
En el pasado, en una lectura muy importante se narraron 7 principios fundamentales sobre los que el universo se había diseñado. Y el primero de todos ellos era la idea de que el Universo es mental, que está compuesto de pensamiento, y que es la mente la que lo continúa creando.
Hoy la mente del Universo es mejor comprendida por la relación que se ha tejido entre los físicos y los filósofos. Y en ese lugar, Chopra hace una incidencia interceptando las líneas del conocimiento para evocar una imagen de cómo puede ser el mundo si las personas contamos con las herramientas para descifrar el intrincado laberinto de coincidencias que se tejen en el transcurso de unos cuantos segundos.
Y de la misma manera que una neurona trasmite un impulso eléctrico, de esa misma forma y con la misma velocidad una idea se propaga entre las personas de una sociedad. Dando como resultado una serie de eventos que coinciden entre sí para generar el cambio. Un cambio que más que una idea individual subjetiva es una idea Divina.
Chopra, expone cómo cada uno de los sujetos de este planeta está determinado a hacer algo que en su historia le ha movido. Como consecuencia de una serie de eventos aislados, que unidos entre sí por distintos actores fue condensándose en un mensaje personal. Una idea viajó a través de varios sujetos que se vincularon momentáneamente para hacer llegar la información a un determinado individuo que actuó en correspondencia a esa información. De la misma manera que el cerebro transmite un impulso para que una extremidad pueda moverse.
Los milagros y la ciencia
En su libro, Chopra avanza desde un lugar que parecería impensable para muchas personas que hoy pisan el globo terráqueo, la intersección entre el mundo espiritual y el mundo científico, de una manera bastante clara.
En primer lugar establece cómo la comunicación de los órganos del cuerpo tienen algo de milagroso, y no hace pensar en ello a partir de exponer en primer lugar cómo una célula se divide a sí misma hasta generar trillones de células pero además cómo es posible que se divide hasta generar unos 250 tipos diferentes de ellas, que serán las que conformen el cuerpo. Así mismo expone como tantas actividades se realizan al mismo tiempo para permitir que el ser humano pueda vivir cotidianamente mientras todo el cuerpo se encarga de hacer su trabajo por sí mismo.
Toda esta información más adelante la vincula a la interrelación que existe entre los seres humanos que nos encontramos en el planeta y la forma en que nos encontramos, más como un efecto de la comunicación que comienza con un pensamiento, del cual no se tiene idea de dónde viene. Así. concluye que es a partir del pensamiento que nos podemos comunicar sin importar la distancia e incluso el tiempo.
El pensamiento y la divinidad
Como todo libro que sea digno de llamarse bueno, cuando de enseñanzas de éxito se trata, hay un tema que debe estar incluido: La visión. Ese lugar al que se pretende llegar, el sueño que se desea alcanzar, la vida que se pretende tener, la meta que se quiere cumplir, el fin de un camino, llámesele como sea es ese lugar al que se apunta con la mente y con el corazón.
El autor de SincroDestino, al igual que Wayne Dyer, le llama intención. La intención es tan importante como lo es la acción, pues es la parte primera de lo que se compone el trayecto del éxito. Antes de ir a algún lugar, primero se debe saber a dónde se dirige uno, cómo llegar, que rutas tomar, etc. El lugar al que uno se dirige es el punto fundamental en el comienzo del camino.
Chopra expone, al igual que mucho otros autores, que el pensamiento es un medio por el que la divinidad está en contacto con el ser humano, y es ahí donde deposita sus asignaciones al hombre. De ello se desprende que cada deseo expuesto del ser humano es en realidad un deseo de Dios para designar al sujeto, y que el individuo está invitado a cumplir; por lo que si se pone en acción hacia ese deseo las puertas del cielo se abrirán; o lo que es parecido a decir que si un hombre, mujer, niño o niña, persigue sus sueños, seguramente los cumplirá.
























