Con la reforma fiscal todos los regímenes especiales, tanto para los changarrotes, como para los changarritos, incluyendo los del Régimen de Pequeños Contribuyentes, desaparecerán y tendrán que ser como todos los demás mortales. ¿Qué pasará con el 10 por ciento de repecos que sí cumplía y que ahora no podrá deducir de impuestos sus compras porque no hay facturas para comprobarlas?

Según estimaciones del INEGI, prácticamente seis de cada diez personas que están en edad de trabajar (y/o merecer), chambean en el sector informal de la economía. Esto significa que no pagan impuestos, o al menos no al gobierno. Por lo tanto, básicamente gran parte de del gasto público está financiado con lo que pagamos los demás que sí estamos en la formalidad.

Sin embargo, hace como diez años a alguien se le ocurrió, como forma de motivar a que estos chamacos informales se metieran al redil, crear un régimen especial para que se fueran acostumbrando de a poquito a pagar impuestos. A este tratamiento especial le pusieron Régimen de Pequeños Contribuyentes, o “Repeco” pa’ los cuates.

Este régimen, que al final de cuentas es un privilegio para algunos cuantos, les permitía a aquellos quienes ganaran menos de dos milloncitos de pesos al año, entrarle al asunto siempre y cuando cumplieran con algunos requisitos, como son: ser persona física (don Marce y su miscelánea, por ejemplo), realizar actividades empresariales (ser Pepe o Toño) y vender bienes o prestar servicios sólo al público en general.

Además a los Repecos se les permite dar en vez de una factura con IVA desglosado, una copia de la nota de venta y sólo conservar las facturas de lo que compren cuando su precio sea mayor a dos mil pesos. Ellos mismos deben calcular cuánto ganarán en el año y a partir de eso, deberán pagar una cuota fija usando unos tabuladores que los gobiernos de los estados establecen.

Esto quiere decir, que la buena voluntad y buena onda de los Repecos es fundamental en este asunto.

Peeeeeeeeeeero, la cochina realidad es necia (Javier Aguirre, dixit) y lo que pensaron los creadores de esta gran idea no funcionó en la práctica. ¿Por qué? Pues porque hay muchos incentivos a que los Repecos digan que esperan ganar menos de lo que realmente tienen en mente, dividan las ganancias entre varios cuates para que se tenga que pagar menos, simplemente se queden calladitos y no digan cuánto han ganado en años anteriores, no pidan las facturas a sus proveedores o los tickets de compra y entones, nadie sabe, nadie supo.

Se suponía que la creación de este régimen especial debía ser el primer paso para que los informales mutaran a la formalidad y una vez superado este nivel, se graduaran y pasaran a un régimen intermedio. Sin embargo, según un estudio que hizo el Centro de Estudios Estratégicos del Tecnológico de Monterrey (ITESM), lo que los Repecos evadieron de impuestos en el 2010 fue del 96.23%. Es decir, menos de cuatro de cada cien se portaron bien e hicieron su tarea pagando impuestos.

De hecho, según el mismo estudio, la lana recaudada bajo este régimen repequiano en el 2000 fue de dos mil 300 millones de pesos, en tanto que en el 2010 fue de dos mil 700 millones de pesos. Creció nadita en diez años.

Ahora bien, aunque sabemos que vivimos en el país de Fuente Ovejuna, y nadie es responsable de nada, se supone que quienes deben cobrar y administrar la lana que supuestamente deben pagar los Repecos son los estados, pero parece que no han hecho bien su chamba (eso sí, estiran la manota para exigir más lana de papá Federación). Según el mismo estudio del ITESM, en el 2010 el promedio de evasión en los estados estaba por arriba del 90%. Esto significa que sólo uno de cada diez Repecos se portaba bien y pagaba los impuestos que les correspondían en este laxo régimen.

Ahora bien, también es importante ver el otro lado de la moneda. El de Pepe y Toño.

Por ejemplo, si Pepe y Toño tienen un changarro de comida en donde ganan menos de dos millones de pesos al año, se supone que tendrían que pagar una cuota fija y que los gastos que reporten tienen que estar facturados si son mayores a dos mil pesos. Sin embargo, es muy probable que Pepe y Toño vayan a la Central de Abastos a comprar las cosas para preparar la comida o inclusive se lancen a la Viga a comprar mariscos. Es muy probable que casi ninguno que les venda verduras, carne, pescado, pan, tortillas, cualquier cosa, les entregue una factura aunque la compra haya sido mayor a dos mil pesos, por lo que ellos no pueden comprobar esos gastos y es cuando para Pepe y Toño les hace sentido ser Repecos y pagar una cuota fija y eso, si estos dos dudes son de los que se portan bien y pagan sus impuestos como debe de ser.

¿Y qué tiene que ver todo este choro? se preguntarán. Pues resulta que con la reforma fiscal, todos los regímenes especiales, tanto para los changarrotes, como para los changarritos, incluyendo los Repecos, desaparecerán y tendrán que ser como todos los demás mortales. Deben pagar impuestos cada mes y cada año, deben de pedir facturas hasta por los cuadritos del papel de baño del Sanborns para poderlos deducir. La cosa es que cuando Pepe y Toño vuelvan a ir a la Central de Abastos o a la Viga a comprar las cosas del mandado (como la patita), se encontrarán que no necesariamente los de los tomates, el pescado, las calabazas, las tortillas, el pollo, la carne de res y muchos otros, les van a entregar facturas por lo que les vendan, entonces ellos no podrán deducirlos y tendrán que pagar más impuestos y sus ganancias serán más pequeñas. Pero eso, en el caso de que nuestros amigos Pepe y Toño sean garbanzos de a libra y sean de ese 10% que si paga sus impuestos como Repecos que son.

Aquí hay varias preguntas que debemos hacernos. ¿Vale la pena seguir manteniendo un régimen especial que no está funcionando? ¿En vez de desaparecerlo, valdría la pena hacerlo funcionar? ¿El problema son los gobiernos locales que no hacen su chamba cobrando y fiscalizando ese impuesto? ¿Realmente la existencia de Repecos disminuyó la informalidad en los diez años que lleva existiendo (recuerden que seis de cada diez en edad de trabajar son informales)? ¿Tronarán los Pepe y Toños como chinampina ahora que desaparecerán los Repecos?

Para documentar el optimismo unos datos finales:

El porcentaje de evasión en la modalidad repequiana en el 2010 en el Estado de México fue del 98.6%, en Morelos del 98.5%, en el DF del 97.6%, en Nuevo León del 97.4% y en Oaxaca del 97.4%, según el estudio del ITESM.