En la República Mexicana, lo cual incluye a todos y cada uno de sus estados, se supone vivimos en un “estado de derecho”; y eso implica que todos, absolutamente todos sus habitantes, funcionarios, instituciones etc. se rigen y actúan por una serie de leyes y normas que regulan y dan certeza jurídica a todas sus actividades. Las mismas leyes aplican para el habitante de la más remota localidad, como para todos y cada uno de los que viven hacinados en alguna de las grandes ciudades. Así mismo, estas leyes regulan desde como competir por la Presidencia de la República hasta que tramites deben efectuarse para abrir y operar un estanquillo o un puesto de tortas.
Estas leyes no nos cayeron del cielo, ni tampoco sucedió que bajara un barbón del monte Sinaí, acompañado de truenos y relámpagos, para endilgarnos por la fuerza un determinado código de conducta. Las leyes se elaboraron por nuestros compatriotas, para tener una convivencia armónica entre todos, establecer normas, reglamentos y también, por que no, para castigar a todo aquel que transgreda las leyes.
Eso es en teoría, pero la realidad es que, en México, si se dispone de suficiente dinero, influencia o poder político, las leyes solo sirven como nebuloso e intangible marco de referencia, sin posibilidad de ser aplicadas a poderosos transgresores.
En estos días nos enteramos por varios medios periodísticos, tanto de circulación nacional como estatal, de que existe un buen numero de órdenes de aprehensión en contra de conocidos rijosos integrantes de la CNTE. Dentro del listado se encuentran varios del Estado de Michoacán, ominosos entes lombrosianos que los ciudadanos se han visto obligados a soportar por mera cobardía de unas autoridades omisas en el cumplimiento de su deber.
De acuerdo con diversos diarios, al menos 147 líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Guerrero, Michoacán y Oaxaca son prófugos de la justicia. Tienen órdenes de aprehensión vigentes por delitos graves, federales y locales. Entre ellos están Gonzalo Juárez Ocampo, dirigente de la CETEG, filial de la CNTE en Guerrero, Juan José Ortega, secretario general de la Sección 18, en Michoacán, y Rubén Nuñez, secretario general de la Sección 22 de Oaxaca. En dichos medios se afirma que al menos cuatro profesores, uno de Guerrero y tres de Oaxaca, están ligados al grupo guerrillero Ejército Popular Revolucionario (EPR) y otro de Michoacán, vinculado al cártel de los Caballeros Templarios.
Junto con estos distinguidos personajes se encuentran también insignes profesores de elevados méritos como Minervino Morán Hernández de la CETEG y Román Meynardo López Pachuca, voceros de la CETEG;
En Michoacán, son 27 los acusados, además de Juan José Ortega, está Gonzalo Reyes Agustín, ex coordinador de la CNTE en Morelia, señalado como uno de los dirigentes más violentos de la CNTE. Completa la lista un egregio mentor, Jorge Cazares Torres, de grata memoria para los michoacanos.
¿Que se supone sucedería en un verdadero “estado de derecho”? Nada del otro mundo, una vez girada la orden de aprehensión procede detener al inculpado y seguir todo un proceso legal. Pero eso es en un estado de derecho y México en general, pero sobre todo los estados de Oaxaca, Guerrero y Michoacán se confirma diariamente la inexistencia de un auténtico estado de derecho. Nos agrade o no, aquí las autoridades son otras, y no despachan precisamente en Casa de Gobierno.
Para mayor burla y escarnio a la ciudadanía, una estación pagada con nuestros impuestos, Radio Michoacán, dispuso, no se desde cuando, de un espacio radiofónico para defender, alabar y justificar todas las tropelías y absurdos que singularizan a las turbamultas de la CNTE. Increíble, defender lo indefendible con dinero nuestro.
Hay una realidad incontrovertible, el movimiento magisterial no cuenta con las simpatías de la mayoría de la sociedad, al contrario, es ampliamente repudiado y detestado, por sus mentiras, por la defensa que hacen de privilegios absurdos, por su necedad, por su agresividad y por su afán de fastidiarle la vida a millones de mexicanos. Los únicos que los defienden son algunos torpes amanuenses, singularizados por su ignorancia, proclividad a la mentira y por tener una mentalidad obtusa a prueba de bombas.
Resultado final de esta comedia, esas órdenes de aprehensión servirán únicamente para abanicarse. Con amparos o sin amparos estos irascibles ignaros seguirán haciendo los que les dé la gana. ¿Y la educación nacional? Que se joda, ¿Y el estado de derecho? No hay. ¿Y los irritados ciudadanos? Que tomen te de tila.
¿Miedo?, sí y mucho, ¿Incompetencia?, también, ¿Colusión?, puede ser.
Es cuanto
























