La idea es tratar de entender, cuando menos en parte, el porqué de la mala situación económica, política, y educativa que padece México desde hace varios sexenios. Punto de partida obligado es reconocer que nuestros políticos, del partido que sea, no los hemos importado de Rusia, Australia o Argentina; son mexicanos, nacidos, crecidos y bien o mal educados en este país, tuvieron los mismo maestros y vivieron en el mismo entorno que el resto de los ciudadanos. No son extraterrestres. Son compañeros de escuela y generación de aquellos que si trabajan honestamente, se preocupan y desvelan por llevar el sustento a su familia, ciudadanos que pagan sus impuestos, que cumples las leyes y a final de cuentas, sostienen todo el aparato gubernamental.
Resulta interesante observar que, en contraposición a las teorías de Darwin, en el caso de los políticos mexicanos, tenemos una especie de “selección natural de los peores”. Si Darwin nos habla de la “selección natural del más apto” para explicar la evolución de las especies, en México vemos que año con año, los partidos políticos, por norma, seleccionan invariablemente lo peor. Michoacán, el estado torpe por definición, no es la excepción.
Podemos observar que, tanto a los puestos de elección como en los gabinetes, llegan fundamentalmente aquellos que, al carecer de alternativas en la vida profesional o civil, suelen sobrevivir en el partido gracias a su fidelidad, tenacidad y constancia. Junto con ellos se quedan también los más inmorales, los más inescrupulosos, los trepadores puros y duros, hábiles forjadores de tribus y grupos.
En México, salvo excepciones, abundan los profesionistas mediocres que viven y actúan dentro de la política por la sencilla razón de que son incapaces de sobrevivir y triunfar en la dura vida real. Para ellos la única alternativa para no morir de hambre es archivar la dignidad y cargar el maletín del jefe.
¿Que se necesita para ser un buen político? Muchos creen que para llegar a ser un gran funcionario se debe contar con un título universitario, maestría y doctorado incluido, hablar un idioma adicional y tener una destacada trayectoria. Esto quizá lo sea en otros países, en México definitivamente no.
Importantísimo es contar con aliados solventes; disponer de allegados que apoyen; aunque los favores que se reciban durante la campaña se deberán pagar una vez ocupado el puesto al que se aspira. La cultura, la honestidad, el afán de servicio, la congruencia y la inteligencia no son atributos necesarios; algunos jamás han leído un libro, a menos que califique como libro el directorio telefónico, pero pese a ello se les coloca en cargos vitales para el manejo del país. Estos políticos pluripotenciales pueden ocupar cualquier cargo o comisión, independientemente de su formación, pues lo único que realmente necesitan es capacidad de tragar sapos sin hacer gestos, flexibilidad de la columna y habilidad para sobrevivir en las sentinas de la política.
Pero, a la vista de los recientes problemas vividos en el país por el libre actuar de ese grupo de delincuentes que es la CNTE , mismo que tiene de rodillas a las autoridades, es evidente que el político mexicano, aparte de lo anterior, debe ser capaz de suprimir todo rastro de valor y firmeza en sus decisiones. Ya no basta tener la espalda flexible, es necesario carecer de esos atributos que tradicionalmente caracterizan a un Hombre. Castrados emocional e intelectualmente, deben ser capaces de tolerar lo intolerable, justificar lo injustificable, y para eso utilizan en sus discursos un extenso repertorio de lugares comunes que disfrazan su miedo y cobardía como “dialogo” y “acuerdos”.
Un ejemplo claro lo tenemos en la actuación de la “H” autoridades ante el reciente conflicto magisterial. Imposible justificar la inacción de los responsables de aplicar la ley en el DF, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán por mencionar solo algunos. Dicho en pocas palabras, tienen más miedo que vergüenza.
En estos días pasados, por enésima ocasión, hemos visto la incompetencia de las autoridades michoacanas para prevenir los actos delictivos de ese grupo de vándalos que integran la Normal de Tiripetio, autentica fábrica de inempleables. Ven que secuestran autobuses y fastidian al pasaje; y ya con el acto delictivo realizado, se muestran incapaces de recuperar los bienes robados. Da vergüenza enterarse de las declaraciones del titular de la PGJE al referirse a este asunto; mejor debería callarse. ¿Miedo?, Sí, y mucho.
Hay que recordarles a estas “autoridades” que existen situaciones que un HOMBRE, así con mayúsculas, no puede ni debe tolerar… al costo que sea.
Es cuanto

























