Nadie puede negar la importancia que tienen en la actualidad las llamadas “redes sociales”, omnipresentes en la Internet. Twitter y Faceboock son dos de las mas utilizadas, con millones de usuarios en todo el mundo. Actualmente una noticia se propaga tan velozmente como se tarde una persona en teclear un pequeño texto en su teléfono celular; a dicho texto se le puede a adjuntar una “liga” a un articulo completo o a una fotografía y solo basta apretar “enviar” para el mensaje se difunda instantáneamente entre todos los usuarios; cada uno de ellos puede a su vez reenviarlo y así sucesivamente.

Pero no todos los “tuits” son vistos por miles de personas, solo se reenvían aquellos que por su relevancia resultan de interés a muchas personas.

Dentro de la terminología de Twitter vamos a encontrar el termino hashtag. Se llama hashtag a una palabra que va precedida del símbolo #. Los hashtags permiten diferenciar, destacar y agrupar una palabra o tópico especifico en esta red social. Otro término que encontraremos es el llamado trending topic, que en cristiano significa tendencia o tema del momento. O sea, algo de lo que habla mucho.

Pues bien, tras  los plantones y marchas del CNTE que afectan a los habitantes de la Ciudad de México, ante la indolente, o temerosa, mirada de las autoridades del DF, los usuarios de Twitter crearon el hashtag #MeHagoPendejoComoMancera, que fue  Trending Topic por varios días.

El  Sr. Mancera, electo como mandamás del DF, al tomar cargo de su puesto juró “Cumplir y hacer cumplir la constitución”, pero visto su desempeño frente a los vándalos de la CNTE  hubiera sido más correcto que no jurara nada.

Recordemos que la CNTE, que para fines estadísticos es una minoría, se singulariza por su ignorancia, agresividad y violencia (cuando están en grupo). Dicho grupo tuvo arrodillada a la ciudad de México hasta que las fuerzas federales decidieron sacarlos del zócalo. Obviamente el “periódico objetivo” rebuznó en su editorial que eso era un “fracaso institucional” (?)

No era un asunto menor el hecho de que un grupo de torvos manifestantes, que no representan al pueblo de México ni a todo el magisterio, ahorque el centro de la ciudad de México, cerque las cámaras legislativas, golpee impunemente a los policías, destruyan mobiliario, incendien vehículos y pretendan doblar a las instituciones democráticas.

El motivo de su inconformidad;  no quieren ser evaluados, no quieren trabajar y no quieren perder una seria absurda de canonjias. Su comportamiento es, sin duda alguna, digno del fascismo más rancio. Hay que recordar, el fascismo,  más que un criterio, es un método, es una  manera de actuar, de concretar en hechos violentos una concepción que eleva la violencia al valor absoluto.

La ley educativa, ya aprobada,  dispone que los maestros que no pasen la evaluación tengan una segunda oportunidad, y si tampoco pasan en la segunda, que tengan una tercera evaluación. En caso de reprobar las tres veces, no se les despide, sino que se les ubica en tareas administrativas. Pero tampoco eso quieren.

Hoy, en el gobierno de la capital del país, el señor Miguel Mancera jefatura una administración envuelta en una fuerte polémica por su tibieza y parcialidad, ya que evidentemente responde claramente a un proyecto de su grupo, que se dice de izquierda.  Pero las redes sociales, casi en su totalidad, critican al jefe de Gobierno por su tolerancia a la CNTE con sus  plantones, bloqueos, marchas que paralizan la ciudad. Todo hace suponer que la gente esta harta de los desmanes y violencia de la CNTE.

Mancera, mas que como gobernante, ha actuado como jefe de facción interesado en cuidar su imagen y su futuro político.  A cada rato leemos o escuchamos que el jefe de Gobierno dice que su administración no va a “reprimir” a los manifestantes; esa minoría que de manera cotidiana fastidia la vida a una abrumadora mayoría. ¿Y los ciudadanos?, que se jodan. Mancera “no va a reprimir”.

Nadie le pide al Sr. Mancera que reprima,  se le reclama que se comporte como el gobernante que debiera ser, el que protestó cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan. Nada mas, pero también nada menos.

Por cierto,  nadie ha respondido una pregunta clave: ¿quién financia a la CNTE?