El 30 de septiembre es una fecha importante dentro del calendario de la Historia de Bronce mexicana; y para los michoacanos, este es el dia de mayor relevancia de todo el año. Nada se compara, en Morelia, a las celebraciones del natalicio de José María Morelos; desfiles, adornos, eventos especiales y una catarata de discursos a cual más de laudatorios para el héroe de la independencia.

Pero puedo asegurar que pocos, muy pocos en realidad, recordarán que la firma del llamado “Pacto de Munich” cumple ese dia la respetable cifra de 75 años.

¿Que paso el 30 de septiembre de 1938? Nada mas ni nada menos que la entrega de un país pacifico a una potencia ambiciosa y beligerante. Ese dia Inglaterra y Francia cedieron la región de los  Sudetes, Checoslovaquia,  a la Alemania nazi. Los representantes de Checoslovaquia, a los que no se les permitió tomar parte en la conferencia, y el pueblo entero de este país, fueron, lisa y llanamente, traicionados. Fueron decisiones, como lo calificaron los propios checos, tomadas “acerca de nosotros, sin nosotros y contra nosotros”.

Los ministros Neville Chamberlain de Inglaterra  y Edouard Daladier de Francia,  seguidores de la llamada “política de apaciguamiento” cedieron a las amenazas de Hitler. Checoslovaquia entregaría a Alemania los territorios de los Sudetes, los cuales incluían importantes centros industriales y de comunicación, y los alemanes a cambio, se “comprometían” a no atacar al resto del Estado checo y mantener la paz en el futuro.

El resultado; el fortalecimiento industrial del III Reich, la desaparición de Checoslovaquia como país  y un año después  Alemania invade Polonia, violando cuanto tratado de “Paz” había firmado, desencadenándose la II Guerra  Mundial, con un costo superior a los 45 millones de muertos. La mayor masacre que ha visto la humanidad en toda su historia.

¿Cómo se dio esta muestra de extrema cobardía por parte de las naciones europeas? La respuesta se encuentra en una corriente muy en boga en la primera mitad del siglo XX, el “pacifismo”.

¿Que es el pacifismo? Si bien sus orígenes se pueden rastrear a los  primero años de la era cristiana y a las predicas de Confucio,  es hasta el siglo XX  cuando se estructura como movimiento internacional. Se puede definir como la oposición a la guerra y a otras formas de violencia.  Incluye variantes absolutas y otras más generales y prácticas. Los pacifistas absolutos se oponen a todas las guerras y a cualquier forma de violencia; los pacifistas relativos pueden diferenciar las posturas respecto a las características de cada conflicto.

El pacifismo absoluto preconiza que sus seguidores serán capaces de mantener su valentía moral cuando se enfrenten a una agresión o a una provocación, y que influirán en los agresores al devolverles bien a cambio de mal. No se ocupa mucha investigación para saber que este pacifismo nunca ha tenido éxito. Pero la mayoría de la gente no entenderá nunca que las cosas no son como uno quisiera; la paz es un anhelo, la guerra un hecho, y la historia nunca ha prestado atención a los deseos y a los ideales humanos.

En la historia no es el idealismo, la bondad o la moralidad las que mandan y dominan,  sino más bien la resolución, la energía, la superioridad industrial y tecnológica y la actitud práctica. No se puede borrar este hecho con lamentaciones y juicios morales. Es así como el hombre está hecho; es así como la vida esta hecha, es así como la historia está hecha.

Si vis pacem, para bellum es una máxima latina que significa «Si quieres la paz, prepara la guerra».  Atribuida erróneamente a  Julio Cesar, en realidad deriva de un pasaje del escritor romano  Vegecio.   Un ejemplo actual,  Suiza,  país neutral por excelencia y que no  suele ocupar los titulares sobre tiroteos o muertes violentas. Suiza es famosa por su neutralidad y pacifismo, pero es el país europeo con mayor número de armas en manos de la población civil y el tercero en el mundo con mayor cantidad por habitante, sólo por detrás de los EUA y Yemen. Neutral, sí, pero muy bien armado. Según la ONG Small Armas Survey, hay 46 armas por cada cien suizos.

Tal cantidad de armamento se debe a la peculiaridad del Ejército y su sistema de milicia. Las Fuerzas Armadas suizas apenas cuentan con un 5% de militares profesionales. El resto está formado por ciudadanos de 20 a 34 años. En Suiza, el adiestramiento militar sigue siendo obligatorio para todos los hombres.

Durante todo ese tiempo, los soldados, en activo o no, guardan las armas, entre las que hay fusiles de asalto, en su casa, y  una vez acabadas sus obligaciones militares,  si lo desean, tienen la opción de comprarlas  por un precio irrisorio.

Enseñanzas: Nunca ceder al chantaje y recordar siempre:  Si vis  pacem para bellum.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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