El término “barco” se refiere a instituciones de educación media superior y superior, que por razones particulares, bajan el nivel de exigencia académica.
Los problemas de la educación media superior y superior en México son muchos, y deben abordarse uno por uno si lo que se pretende es elevar el nivel académico y competitivo de los estudiantes. Uno de estos problemas, del que se habla muy poco dada la falta de análisis o interés de los responsables de la educación superior, es el de las escuelas “barco”.
¿Qué es una escuela “barco”?
El término “barco” con el que se etiqueta a las instituciones educativas de educación medio superior y superior que, por intereses ajenos a los procesos de enseñanza y aprendizaje, bajan su nivel de exigencia hacia los estudiantes, y con esto tengan más posibilidades de aprobar las asignaturas programadas en sus planes de estudio.
La baja en el nivel de exigencia en las escuelas “barco”, se puede observar en detalles como son la constante displicencia de los docentes hacia los estudiantes, el otorgamiento de “facilidades” para aprobar la materia fuera de los parámetros de evaluación establecidos por los programas de estudio, el desinterés del docente por observar detalles significativos que vienen en el currículum oculto de los programas de estudio, como son errores en los trabajos y proyectos de los estudiantes, la ortografía o la redacción, así como el diseño de esquemas de evaluación “light”, por parte del maestro, en aras de que la calificación del estudiante no se vea afectada y pueda aprobar la asignatura de forma decorosa.
¿Qué factores determinan las escuelas “barco”?
Existen diversos factores por los que las instituciones educativas llegan a convertirse, a veces sin querer, en “escuelas barco”, entre las que destacan:
Los intereses económicos y políticos. Para muchas instituciones de educación superior, la generación de matrícula y después de egresados son indicadores básicos de su productividad y de su imagen pública, lo que en ocasiones las empuja a flexibilizar inadecuadamente los procesos de ingreso y de enseñanza en el aula.
La complicidad del estudiante. Lamentablemente, muchos estudiantes de educación media superior y superior, no dimensionan la importancia del conocimiento que se imparte en el salón de clase, taller o laboratorio, y solo les interesa la calificación aprobatoria en cada una de sus materias, y si enfrente se encuentra un docente que le facilita el camino dejando a un lado los de objetivos aprendizaje establecidos, esto se vuelve una complicidad y un círculo vicioso donde en el papel todos ganan, aunque en la realidad sea todo lo contrario.
La falta de preparación de los docentes. En ocasiones, los maestros carecen de los conocimientos necesarios para impartir determinada asignatura, lo que provoca que en el salón de clase se dediquen a la improvisación, la divagación en las temáticas del curso y por supuesto, a ser mucho más condescendientes con los estudiantes, evitando así cualquier tipo de conflicto y el exponer sus carencias de conocimientos ante el grupo.
¿Qué se requiere para contrarrestar el fenómeno de las escuelas “barco”?
Para poder erradicar este fenómeno de la educación media superior y superior en México se requiere que todos y cada uno de los actores del proceso educativo asuman su responsabilidad; por una parte, los estudiantes deben entender que su formación, competencias profesionales y hasta futuras ofertas laborales dependen en gran medida de lo que aprenden en el aula, por lo que están obligados a señalar y en su caso denunciar que no se están cumpliendo con los objetivos de aprendizaje.
En el caso de las instituciones educativas, éstas deben asumir su responsabilidad que tienen con la sociedad y el compromiso de egresar profesionales con los conocimientos y competencias necesarias para que puedan integrarse al sector productivo. El mantener un nivel de exigencia y el apego permanente a los planes y programas de estudio generan una mejor imagen pública que apostarle a lo contrario. El mejor indicador de éxito en las instituciones de educación superior es la calidad de sus egresados que serán el reflejo de la exigencia que tuvieron en el salón de clases.
El panorama económico, político y social de México requiere que el fenómeno de las escuelas “barco” sea dejado a un lado y se impongan nuevos paradigmas educativos que garanticen la preparación y la competitividad de los jóvenes.
























