La oposición a la reforma educativa por parte de la CNTE se fundamenta en argumentos que pueden considerarse y ser atendibles, por ejemplo que la evaluación docente por parte de la autoridad se haga en forma horizontal y no vertical; que la ley reglamentaria defina los lineamientos que emita el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, se fijen los lineamientos que corresponden a la forma de relacionarse con los estados de la República; la reforma tiene definiciones inconexos como “calidad de la educación” que refiere un “máximo logro”, el cual no se especifica, respetar la bilateralidad y las circunstancias especiales de cada entidad (Evaluación Multidimensional). Quizás algunas ya fueron atendidas.
Existen otros conceptos que plantea la CNTE que pudieran ser tomados en cuenta, lo más importante, desde mi punto de vista, es que se debe consolidar una verdadera reforma educativa, profesionalizando a los trabajadores docentes a través de la capacitación y lograr que puedan tener una remuneración digna.
Independientemente de que efectivamente muchas de las propuestas que presento la CNTE ante los legisladores, pueden ser atendibles, queda claro que las propuestas que dan a conocer a los medios y que utilizan de bandera están estructurados por académicos y expertos en materia educativa, en lo que existe duda y lo digo sinceramente es saber a ciencia cierta, si los lideres sindicales estarían dispuestos, ya en la practica, a reconocer que es necesario una reforma educativa en virtud del rezago en que se encuentra el nivel educativo del País, y en especial en las entidades dónde ellos tienen presencia. Saber si están dispuestos a perder el control patrimonial que ejerce sobre las plazas magisteriales, aceptar que debe existir por fuerza un sistema de evaluaciones vinculatorias, participar como parte de la misma reforma para lograr la defensa de valores nacionales: la educación pública y gratuita para el pueblo, los derechos de los trabajadores y la democracia sindical. Es decir, dejar atrás sus intereses personales y trabajar en torno a una real reforma educativa.
Hay que reconocer que el proyecto educativo alterno que presenta la CNTE, insisto, tiene argumentos que valdría la pena considerar, pero también deben aceptar que quien tiene la responsabilidad de la rectoría de la educación es el estado mexicano, por ello es necesario crear un sistema educativo que ayude a eliminar las terribles desigualdades sociales.
Por otro lado lo deseable es que las acciones de la CNTE se reflexionen, sus estrategias de presión no solo perjudican a la autoridad sino que se llega a la disyuntiva de exigir, con legitimidad por parte de la sociedad afectada, a la autoridad que cumpla con sus funciones para que prevalezca el Estado de derecho, sancionando a quienes delinquen al cobijo de una marcha o manifestación, es responsabilidad de la sociedad y un derecho ciudadano que también debe respetarse.
























