Para muchos, ser inteligente y tener actitud de mando puede ser el perfil perfecto para ser un líder, sin embargo, esto va más allá de saber guiar a un equipo de trabajo o de cargar con la mayor parte de las responsabilidades. Tener la vida de un líder puede ser abrumador, consume demasiado tiempo en la oficina, deja una larga lista de pendientes y se necesita tener lo doble de energía para enfrentar cada una de las decisiones que se toma, ante esto, miles de líderes pierden el rumbo de sus objetivos, cayendo en errores que pueden perjudicar a su persona y a su organización.
Al respecto, Mario Borghino, director y fundador de Borghino Consultores, nos habla sobre los peores errores que pueden cometer los líderes ejecutivos, considerados como los “pecados“ de un líder, cuál es la penitencia que cumplen y cuáles son las claves debes seguir para enmendar esas faltas empresariales.
Pecados, penitencia y claves de salvación para líderes
1.- Alejarse del mercado: Para el experto en liderazgo, uno de los principales pecados que puede cometer un líder es alejarse de lo que les dio el éxito.”Cuando las empresas se consolidad en el mercado demasiado rápido, pueden alejarse de éste al ver que el procedimiento es muy sencillo para ellos, de esta forma, el primer pecado que puede cometer un líder es no ser sensibles a los cambios de los clientes, del mercado y al carecer de habilidades para identificar nuevos competidores”. Borghino asegura que los líderes pueden ser muy inteligentes, sin embargo, perder la sensibilidad que tenían en etapas tempranas para entender el mercado como debe de ser, puede llegar a perjudicar a su empresa.
Penitencia: Cuando los resultados son mejores de lo que se esperaba o que los resultados ser obtuvieron en un periodo más corto, puede generar perdida de interés en el propio mercado, no quiere decir que no les interese su negocio, sino que dejan de poner atención en aquellas tareas que les preocupaban al ver que pueden solucionarse de una manera más sencilla. De acuerdo con el experto, perder interés en tareas sencillas puede perjudicar los resultados de mayor importancia, provocando una baja en la producción e inclusive en la calidad del servicio y del producto. Hay que recordar que si una tarea se vuelve sencilla, no quiere decir que es una preocupación menos, sino que será más sencillo realizarla.
Claves para su salvación: Actualizarse de manera continua puede ayudar a los líderes a mantener una preparación constante que les exija nuevos retos en sus empresas. Si se ha perdido el rumbo del camino, contratar ayuda externa especializada puede ayudar a los líderes a ver nuevos horizontes o a perfeccionar el ya existente.
2.- Permanecer en un modelo centralista: De acuerdo con Borghino, no todas las empresas necesitan un solo perfil de líderes, existen empresas que se manejan por métodos controladores y aquellas que manejan perfiles de líderes paternalistas. Sin embargo, el problema es quedarse con un solo perfil todo el tiempo. “Existen empresas con grandes problemas económicos y financieros que optan por tener un modelo de control conservador, centralista o autoritario por que las circunstancias así lo exigen, sin embargo, el problema de estas empresas es que tienden a permanecer bajo este modelo todas su vida, y lo importante es saber cuándo ya no es necesario aplicarlo”.
Penitencia: La figura de un buen líder se caracteriza por ser una persona que depende de los demás para crear y ejercer buenas ideas, esto lo hace ser participativo y ayuda al desarrollo de su equipo de trabajo con un solo fin: beneficiar a la empresa. Cuando un modelo conservador domina el método operativo, puede llegar a perjudicar la iniciativa del grupo de trabajo, así como su participación en la toma de decisiones, esto puede llegar a ser perjudicial para la empresa, pues en lugar de tener colaboradores que empujen al crecimiento, se tienen colaboradores segregados con carencia de ideas y propuestas.
Claves para su salvación: Analizar cuál es el tipo de líder que necesitas en cada una de las áreas de tu empresa es importante para una buena operatividad. Es importante recordar que cada área tiene sus exigencias y que cada líder encaja en ellas.
3.- No escuchar a su gente: “Muchos líderes tienden a no tener sensibilidad para escuchar a su gente; estos personajes no buscan la opinión de su equipo de trabajo, cuando éste es el que te proporciona la información necesaria para poder tomar decisiones, inclusive, dentro del propio equipo, que es donde se encuentra la inteligencia que ayudará a las empresas a enfrentar problemas y a dar soluciones”, comenta el director de Borghino Consultores.
Penitencia: Cuando el líder se niega a escuchar a su equipo de trabajo, lo más seguro es que no se llegue a los objetivos. Las consecuencias de no inculcar una participación grupal es tener un equipo de trabajo que funcione de manera autónoma y fragmentada, por lo que los resultados serán iguales: autónomos y fragmentados. “Esto sucede cuando el líder cree tener la última palabra para la solución de los problemas, estos personajes creen que nadie, sólo ellos, tienen una solución válida”, comenta.
Claves para su salvación: La mejor manera de combatir este mal es arriesgándose. Si aún eres de las personas que creen que sólo puedes con todo, debes de entender que tu equipo de trabajo es esencial para que llegues a tus objetivos, no deseches las nuevas tendencias en los RH, arriésgate a comprobarlas.
4.- Dirigir ordenando y no dirigir preguntando: Los grandes líderes dirigen preguntando, no sólo ordenando. Para este experto, un líder debe de trabajar en conjunto con su equipo, preguntar por soluciones conjuntas y dirigirlos con las soluciones adecuadas después de un consenso. “Los líderes deben de entender que no están ahí por ser los más inteligentes, están ahí porque saben dirigir, saben delegar y saben preguntar”.
Penitencia: Cuando un líder sólo se maneja por sus decisiones, lo más seguro es que no tenga soporte de la gente con la que colabora. El trabajo de un líder es fomentar la participación de su equipo para solucionar de manera efectiva y rápida, cuando esto no es así, en realidad no hay equipo de trabajo, sólo existe él.
Claves para su salvación: Tomar cursos de liderazgo, coaching o management puede ayudar a abrir tu percepción de liderazgo, investiga cuáles son las mejores tendencias para dirigir equipos de trabajo y trata de ponerlos en práctica, recuerda que vale más un equipo de trabajo feliz, que uno ocasionando problemas.
5.- No ser un buen ejecutador: Existen líderes que son buenos en hacer estrategias, sin embargo, carecen de habilidades que les permita ejecutarlas. “La capacidad de ejecución es un elemento que diferencia a los grandes líderes, es decir, un individuo que tiene la capacidad de ejecución se parece mucho a una cámara con zoom y con un lente gran angular, puede ver a la perfección los detalles, pero también pueden ver lo que hay más allá del problema”. Hay que saber reaccionar, pero también hay que saber ejecutar.
Penitencia: Si un líder carece de esta característica siempre se quedará como el personaje de las grandes ideas. Sin embargo, de nada sirve una gran idea si no se desarrolla de manera adecuada, estos personajes tienden a perder credibilidad y fuerza dentro de sus grupos superiores de trabajo.
Claves para su salvación: Si este es uno de tus pecados deberías de preguntarte qué es lo que quieres hacer en la organización. Esta característica es esencial para un buen líder. Cuando se carece de ella, forjarla lleva tiempo y una preparación constante. Lo que puedes hacer es rodearte de un equipo de trabajo que te facilite estas tareas. Recuerda, delegar es parte de liderar.
6.- No tener un número dos: Este punto es como el dicho – detrás de un gran hombre hay una gran mujer-, siempre habrá alguien que ayude a tomar esas decisiones. “Los grandes líderes, generalmente, tienen una persona que complementa su pensamiento, si el líder es muy operativo, es probable que su número dos sea una persona más integral y más preocupada por la gente o viceversa (…) uno de los pecados más grandes que pude cometer un líder es creer que lo sabe todo y que puede con todo, una persona complementaria pude ayudarle al líder a ver cosas que él no es capaz de ver”.
Penitencia: Para Borghino el no contar con una persona de mano derecha puede perjudicar de manera catastrófica a las empresas, descuidando detalles que pueden significar grandes errores. Si el líder es bueno cuidando la parte financiera, el capital humano puede verse perjudicado o viceversa.
Claves para su salvación: Para muchos, ésta es su peor pesadilla. Recuerda, nadie hará el trabajo como tú, pero muchos lo harán mejor, así que aprende a delegar. Iniciar con pequeñas tareas, es un gran paso para confiar en tu equipo de trabajo.
7.- No saber seleccionar a su gente: “Es como en una sucesión presidencial, lo primero que volteas a ver es cómo va a estar compuesto su gabinete, con las empresas es lo mismo”, indica el experto. Para muchos, este puede o no significar un pecado, sin embargo, muchas empresas han fallado por tener a personas no calificadas en sus equipos de trabajo. Un líder no puede ser calificado como bueno si su equipo de trabajo es mediocre o no está calificado.
Penitencia: “Si no se tiene a la gente adecuada trabajando consigo, no importa que tan inteligente sea el líder, el alcance para el éxito será muy limitado”. Trabajar con gente no capacitada puede perjudicar la productividad de los equipos de trabajo de muchas formas: un mal ambiente laboral, no cumplir con metas y tiempos, no innovar, ente muchas otras.
Claves para su salvación: Existen un sinnúmero de opciones para hallar el mejor talento para tu empresa, inclusive hay empresas especializadas en encontrarlos, si crees que es un punto débil en tu empresa, debes de empezar con hacer pruebas de aptitud y talento a tus colaboradores, puede ser que tengas a la gente incorrecta en el lugar inadecuado. La ayuda de un experto puede solucionar este gran problema.
¿Eres pecador, qué harías para solucionar este mal?¿Qué otro pecado añadirías a esta lista? ¿Qué otra solución propondrías para esto pecados?
























