Los empresarios y los pilotos tienen personas a su cargo, pero hay muchas otras similitudes en su gestión
Podríamos establecer muchos paralelismos entre los empresarios y los pilotos, según Minda Zetlin, colaboradora del portal Inc. Los dos son disciplinados y están orientados a resultados. Para ser eficaces, deben proyectar confianza y dominio de sus competencias en todo momento. Y saben que si meten la pata, van a arrastrar al fracaso otras personas que tienen bajo su responsabilidad.
El piloto profesional y consultor en la gestión del cambio consultor Moe Glenner explora esa similitud en su nuevo libro ‘El altruismo egoísta’. Resulta que hay muchas lecciones valiosas de liderazgo que se puede aprender acerca de cómo ejecutar su empresa, tomando nota de los comportamientos que muestran los pilotos ante un problema. Estas son cuatro de ellas:
1. No asumas que lo sabes todo.
Es lo que Glenner llama el “know-it-all”. Aunque opinen distinto, los pilotos tienen que acatar las órdenes de los controladores de tráfico y entender el riesgo de las previsiones meteorológicas para ser prudentes. Pero les cuesta hacerlo, y los líderes de negocios cometen los mismos errores. “Siempre hay más para aprender y siempre hay gente que sabe más que nosotros de algo”, señala Glenner. Así que cuando alguien te da un consejo, o te dice que sigas una regla, al menos tómate cierto tiempo para considerarlo.
2. No reacciones a los problemas demasiado rápido.
Si estamos hablando de un vuelo, evidentemente las respuestas inmediatas son imprescindibles. Pero una reacción demasiado rápida puede hacer más mal que bien. Supongamos que un piloto ha descubierto que su avión pierde altura: una reacción impulsiva podría hacerle caer más rápido. Hay muchas situaciones en vuelo y en los negocios, que necesitan una respuesta rápida pero meditada, para identificar la causa principal y responder a ella.
3. No creas que no eres vulnerable.
Especialmente en el caso de los pilotos, los fenómenos que no podemos controlar los humanos, como el tiempo, son más evidentes que en ningún otro caso. Así que hay que ser consciente de que no podemos controlarlo todo, tampoco en la empresa. Sucederán cosas que ni el jefe más alto del organigrama podrá controlar. Lo único que podemos hacer es estar al máximo de preparados para responder lo mejor posible ante estos giros incontrolables. Hay que tener definidos varios planes para distintas posibles situaciones.
4. No lo hagas todo solo.
La mayoría de los aviones comerciales están pilotados por dos personas. Esto es porque las tareas difíciles no siempre puede hacerlas una persona sola, y lo mismo pasa en la empresa. Que necesitemos la ayuda de una segunda persona no debe hacernos sentir menos capaces, sino que es bueno apoyarnos en otro profesional para descansar nosotros de vez en cuando y poder repensar las cosas con más claridad.
























