En la entrada pasada, Alta Dirección, encargada de buscar al Abogado del Diablo, te presentamos que el primer paso para desarrollar cambios estructurales, estratégicos, y de visión dentro de la empresa mexicana, es saber cómo buscar ayuda profesional, definir el rol del grupo de alta gestión, y sentar así las bases para la creación de procesos de toma de decisiones estratégicas, necesarios para crear soluciones que hagan de ellas organizaciones a nivel mundial.
El equipo de alta dirección es responsable de la calidad de las decisiones estratégicas y a su vez, del resultado de las mismas. Las decisiones que son resultado de procesos de un conflicto estructurado, como “Abogado del Diablo“ o de investigación dialéctica, generan decisiones más efectivas y de mejor calidad, esto ya que a través de la evaluación a las que son sometidas, presentan problemas estructurales que pueden ser resueltos antes de ponerse en práctica.
El reto, es generar un modelo de toma de decisiones con un grupo objetivo y de un tamaño representativo de la organización de las diferentes estructuras que la conforman, creando así, una interrelación balanceada de los distintos departamentos de la empresa.
Por ello, es importante que el equipo de alta dirección logre identificar, extraer, y utilizar correctamente el potencial de cada uno de sus miembros. En México, características culturales como la colectividad, masculinidad, distancia de poder, visión a corto plazo, aceptación de la incertidumbre, y policronía, generan que estos equipos estén compuestos de una gran parte de familiares, amigos o conocidos, creando un falso consenso, poniendo en riesgo el balance necesario para generar modelos de toma de decisiones objetivos y basados en un conflicto estructurado.
El equipo de alta dirección, debe someterse a un examen puntual sobre qué tan central es su fundador y sus altos ejecutivos en la toma de decisiones.
Esto se debe llevar a cabo con una entidad externa, objetiva e imparcial para poder establecer rápidamente cuales son las áreas que necesitan mayor o menor representatividad y qué tipo de información debe añadirse para la creación de inteligencia necesaria para, que, todas las partes, estén alineadas al entendimiento global de la empresa, a sus necesidades estratégicas a corto, mediano, y largo plazo, y a la importancia de cada una de esas áreas o departamentos.
El desarrollo estratégico de una empresa, puede ser medido por el éxito de sus decisiones estratégicas, y más aún, por la consistencia en su calidad. El éxito de un proceso de toma de decisiones estratégicas requiere más que una evaluación del pasado, requiere un entendimiento global del futuro de su industria y de su entorno.
Por ello, dentro de ese análisis, es importante determinar el nivel de poder que cada miembro tiene en la toma de decisiones y generar un mapa de la dependencia que cada uno tiene con el fundador, o con la persona que tenga mayor peso dentro de la organización.
Una vez que el equipo de alta gestión fue evaluado y se encuentra que es representativo y que toma en cuenta de manera balanceada las áreas y objetivos estratégicos de la organización, es de vital importancia definir un sistema de evaluación de la calidad de su gestión que refleje de manera clara cuáles son las fortalezas y oportunidades de cada área para lograr los objetivos estratégicos de la empresa en los tiempos que se hayan definido dentro de las metas de cada departamento.
Este tipo de estudios son bastante comunes, y es posible generar comparativos con empresas internacionales dentro de un mismo sector. Para poder mantener la imparcialidad y objetividad dentro del proceso, es recomendable incluir un consultor externo experto en la materia durante el proceso de evaluación.
Este sistema de evaluación deberá tomar en cuenta el desempeño de cada área, el entendimiento y aplicación de medidas para lograr los objetivos estratégicos de la empresa, y finalmente, el desarrollo de capital humano para llegar a esos resultados.
Los procesos de toma de decisiones necesitan un equipo capaz, y sistemas de evaluación de la gestión de cada uno de sus miembros. Como dijo Winston Churchill: “Por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando debes mirar los resultados”.
En la próxima entrada de esta columna, te presentaremos cómo definir sistemas de evaluación para poder generar información relevante, confiable y objetiva.
























