Encontrar las palabras adecuadas y comenzar un discurso puede ser difícil, pero no es necesario romperse la cabeza, solo hay que seguir un esquema.
Escribir un discurso a veces puede no resultar tan sencillo, porque es un texto relativamente largo y sirve para ser intervenido, por lo que hay que encontrar palabras adecuadas, elocuentes y a la vez que no se presten a confusión.
Hay temas que son más difíciles que otros, ya sea porque tienen poca información, porque no es sencillo armar un escrito sobre ellos o porque se prestan a confusión, motivo por el cual el escritor debe saber cómo lograr que el tema esté completo, se entienda y pueda ser intervenido fácilmente.
Hay ciertas pautas a seguir, pero aquello no quiere decir que escribir un discurso sea tema de poca consideración, ya que si se quiere tener éxito es necesario concentrarse, comprometerse con la redacción, investigar, tener un básico conocimiento del tema, dominio del lenguaje y sobre todo mucha paciencia.
Inspiración
Habrán momentos en los que a una persona de ninguna manera le saldrán las palabras y en esos momentos lo mejor es tomar un descanso, relajarse, dormir una siesta o hacer cualquier actividad. Solo cuando la persona sienta que las palabras salen con facilidad, es cuando debe aprovechar para escribir sobre el tema del que se trate el discurso.
Investigación
Dependiendo de la temática, a veces es necesario hacer investigación previa de lo que se va a escribir, por lo que se aconseja ordenar las ideas y hacer una pequeña lista de los puntos que se tratarán en el discurso, anotarlos e investigar sobre cada uno para proceder a escribir. No se aconseja escribir mientras se investiga, porque aparecerán errores comunes, confusiones y la inspiración podría desaparecer.
Comenzar el discurso
El primer párrafo y a veces el segundo deben ser introductorios. La introducción puede ser histórica, hablar sobre la problemática o reflejar en sí la idea del discurso. Por ejemplo si se desea hablar sobre el futuro político de un país, la introducción puede ser algo del pasado político o el problema actual.
No es aconsejable extenderse demasiado en la introducción, ya que la misma es la que despierta el interés sobre el tema al público, pero si es demasiado larga aburre.
El cuerpo
En el cuerpo se debe apuntar toda la información acerca de causas, consecuencias, problemas, soluciones, impacto, responsabilidades, pros, contras, entre otros.
El cuerpo del discurso deberá tener la extensión conforme se preste el tema y aquí es donde se utiliza la investigación hecha anteriormente.
Hay que procurar que en un mismo párrafo no se repitan las mismas palabras, salvo un caso necesario. Lo más aconsejable es usar sinónimos para describir una misma palabra más de una vez.
Cada párrafo debe abarcar una sola de la ideas que se describen, que pueden ser extendidas hasta dos párrafos si se desea profundizar; pues hay que hacer el discurso pensando en la persona que lo va a hablar y que si habla muy poco de cada cosa, quedará inconcluso el tema.
Se aconseja que cada párrafo sea mayor a 5 líneas, para que quepa una descripción atractiva de lo que se quiere decir; pero no mayor a 8 líneas.
El final
Todo discurso debe terminar con una conclusión, que puede ser una opinión personal, una visión, un parámetro, una posibilidad, una idea, un resumen del análisis, entre otras.
A considerar
Se debe evitar excesivamente el uso de la palabra “Yo”, pues puede sonar un poco chocante para el público. Se puede cambiar aquello con el uso de nosotros, para que parezca que es a modo de interacción con el público.
Un discurso no debe ser demasiado largo, pues las personas perderán interés en el mismo. El tiempo aconsejable de duración es diez minutos.
























