Modernizar no es lo mismo que privatizar

Y ahora todos están hablando de Pemex. Que si lo van a privatizar, que si no. Que si lo van a vender o lo van a modernizar. Este es un tema que lleva en la agenda presidencial con el estatus de urgente por mucho tiempo y ya es momento de ver un plan de acción por que sino pronto tendremos más problemas que resultados.

 

El negocio de México con el petróleo es extraerlo del subsuelo y vender el crudo en el extranjero. La primera actividad genera un costo de menos de 5 USD y con la exportación entran al país más de 100 USD por barril, esto es tan buen negocio que con él se cubre el 40% del gasto público, el gran problema entra cuando nos damos cuenta que se importa más del 50% de la gasolina que consumimos, que por supuesto tiene un costo mayor que la mezcla cruda.

La realidad es que se necesita nueva tecnología con la que hoy en día no se cuenta en Pemex y para ello se necesita inversión, y si el gobierno no tiene suficiente para inyectar en esta industria ¿cuál es la primera opción que se nos viene a la mente?

Privatización

Es al escuchar esta palabra en la misma oración que Pemex cuando nos brotan chispas de nacionalismo y nos preocupa que nos quiten lo que nos pertenece por estar en territorio nacional –el petróleo mexicano-.

Si es de las primeras alternativas que saltan al hablar de la innovación que se necesita en temas energéticos dentro del país pues alguna ventaja debe de tener.

Conscientes de que el sistema actual es deficiente –la constante alza de precios y los litros incompletos que se sirven en números considerables de gasolineras-, la descapacitación y falta de inversión que presenta, permitir que fuentes privadas intervengan no suena una idea tan descabellada, incluso puede hacer que por fin se cuente con más recursos y más eficiencia en esta industria tan importante para México.

Sin embargo es utópico pensar que al permitir el libre mercado en el tema del petróleo provocaría un sano flujo entre la oferta y la demanda, en la que al haber más opciones de compra los productores bajarían sus precios para ser más competitivos. Experiencias pasadas de privatizaciones no nos han dado buenos resultados en este tema, lamentablemente lo más probable que sucedería sería la manipulación de precios entre los involucrados y el aumento de las tarifas. Y eso que a este escenario pesimista –pero factible- no le hemos agregado que el estado perdería una de sus mayores fuentes de recursos para el gasto público.

Otro tema primordial es la actual administración de Petróleos Mexicanos, ya que no importará si sigue en manos del gobierno o de la industria privada, si se sigue manejando de la forma en la que se hace actualmente -en la que por ejemplo su endeudamiento ha aumentado 34% del 2008 al 2012- no se logrará ningún cambio.

Pemex tiene atado a si mismo un grillete que le impide avanzar. El sindicato petrolero es uno de los más grandes y más corruptos que hay en México, y no importará cuantas nuevas reformas se hagan para hacer mejor uso de petróleos mexicanos, si esta institución no es depurada primero ¿cuánto tendrá que invertir el gobierno –o empresas privadas en caso de que se les permitiere- en este rubro para que quede suficiente inversión e innovación energética después de cubrir todos los caprichos de tan peculiar sindicato que se carga Pemex? Si tan solo se les ha otorgado 1,768 millones de pesos

en los últimos 7 años para festejos y viajes los cuales ni siquiera requieren una justificación del fin que tienen.

Otro dato alarmante es que las reservas de petróleo crudo en el país han disminuido más del 40% en la última década y si seguimos consumiéndolo a esos ritmos sin hacer ningún cambio o alguna mejora dentro de 50 años tendremos un gran escasez del tan preciado ‘oro negro’.

Modernizar no privatizar

Al parecer una de las opciones que simpatiza más a la mayoría es la modernización de esta paraestatal, en la que reformas petroleras permitan el desarrollo de la misma sin que deje de estar en manos de los mexicanos.

La administración actual tiene grandes retos en puerta con respecto a la reforma energética –y eso que solo toqué el tema del petróleo, porque también hay mucho que decir de la energía eléctrica del país- Ahora queda que el ejecutivo y el legislativo cumplan como tanto lo presumen su pacto por México y tomen las mejores decisiones que nos beneficien a todos.

En la actualidad somos muy dependientes a Pemex por lo que SI es necesaria una modernización para que sus procesos sean más eficientes y sean bien aprovechados los recursos que tenemos en el país. Para esto primero se necesita acabar con toda la corrupción que impide su progreso. Sin embargo, si tenemos una visión a largo plazo, el petróleo es una energía fósil y en algún punto su uso será obsoleto o su presencia se extinguirá, por lo que como país debemos estar preparados y empezar apostarle a otras energías más eficientes, duraderas amigables al medio ambiente para que sean explotadas de forma industrial y todos podamos aprovecharlas.