Desde 1918, a iniciativa del presidente constitucional de los recién instituidos Estados Unidos Mexicanos, cada 15 de mayo se celebra el día del Maestro, fecha en que se honra la labor de los catedráticos y profesores mexicanos; la referencia en cuanto a la fecha fue la conmemoración de la Toma de Querétaro de 1867. A 146 años de instituida esta celebración, día de asueto nacional, la figura del Maestro ante la sociedad esta maltrecha; me refiero a los Maestros que trabajamos en las escuelas y universidades públicas, mismos que en más de los casos, a la vez son los Maestros de las escuelas y universidades privadas.

Hoy y nunca la Toma de Querétaro que significó un triunfo político y militar para el presidente Juárez, nada tiene que ver con los docentes de México, así como la terminación de la guerra en contra de la intervención francesa y del imperio de Maximiliano, de donde derivó una segunda independencia bajo el amparo de la Constitución Política de la entonces República Mexicana de 1857 y con ello la entrega de la espada de Maximiliano enarbolando la bandera blanca, quedando prisionero.

Ante la sociedad mexicana, por los acontecimientos de todos conocidos en nuestra cotidianeidad, los maestros somos signos de corrupción, figuras irresponsables de nuestro quehacer cotidiano frente a los dicentes, manipuladores, vividores, explotadores de las arcas públicas, flojos y un sinfín de calificativos similares.

Me queda claro que es a través de la educación como se puede aspirar a un mejor estado de vida, que el reflejo de nuestros maestros es parte de nuestra formación cuando somos o fuimos alumnos, que esa figura muchas veces más grande que la de nuestro padre, es la del Maestro, un pueblo educado es poderoso, pero la fórmula estriba en que ese docente también lo sea, y hoy, hoy la figura, el significante, está a la deriva, tenemos todo en nuestra contra, pero aún así, debemos salir avante y acreditar la calidad de cada uno de nosotros en el aula.

En una celebración, que la UNESCO conmemora los días 15 de octubre de cada año; en Michoacán y en otras entidades federativas priva el caos ocasionado por una lucha donde la sociedad (y aún los docentes mismos en el caso de la UMSNH) no sabemos por lo que se lucha y si esa lucha es objetiva.

Hoy 15  de mayo recordemos a nuestros Maestros, a todos, que de todos aprendimos algo, de unos más, de otros menos, y como Maestros seamos mejores docentes cada día, para que en beneficio de los dicentes, ellos mismos el día de mañana recuerden que su paso por las aulas no fue en vano. ¡Felicidades Maestros!