Desde hace tiempo con frecuencia leemos y oímos un término muy en boga el diálogo, diálogo para la paz, dialogo para la reforma educativa y laboral, para preservar el orden, para solucionar problemas conyugales, etc., etc.

Esta figura o recurso ha sido también tan viejo que desde la época greco romana uno de sus más connotados filósofos,   Platón lo puso en boga y sigue siendo el único método racional para la solución de controversias entre los humanos.

 

 

 

Nos referimos a argumentaciones consistentes, no a las famosas mesas que han desvirtuado los normalistas y los de la  CNTE, en donde lo que priva es la farsa por la incapacidad de argumentos sólidos y ante ello usan la presión y el chantaje para el logro de sus fines, casi siempre aviesos.

Martin Buber en su libro Tu y Yo, refiere:   “sólo me celebro como un yo desde un tú y sin diálogo, no hay yo, y con diálogo hay un nosotros”.

El diálogo reivindica a través de la palabra, Octavio Paz escribió: la piedra  triunfa en la escultura y se humilla en las escaleras, así también la palabra brilla y se agiganta  cuando sirve de puente entre 2 o más seres humanos  y se convierte en diálogo.

Este recurso es una opción que debemos intentar, incluso en el hogar.  Pero cuando dolosamente se cita sin tener intención de usarlo dignamente, como ha sido frecuente entre maestros normalistas y el gobierno del estado, la sociedad piensa que es momento ya de ejercer la autoridad.

Tanto por hacer y reivindicar a través de la palabra, como signo de capacidad y voluntad para entendernos, pero existen personas que lo menos que quieren, precisamente es eso.

Lo grave no es los males que su conducta deja, sino que se prestan a sembrar  un clima de confusión que fortalece la delincuencia y que con su accionar ningún padre querrá que sus hijos abreven en el ejemplo que los futuros mentores y quienes lo son ya sean los que van a guiarlos hacia un futuro que no tendrá nada bueno.

Lo anterior me recuerda la frase de Alexander Dumas; ¿Cómo es que siendo tan inteligentes los niños, son tan estupidez la mayor parte de los hombres?.   Debe ser producto de la educación (es que fueron alumnos de los de la CNTE).

¿Y las denuncias?