Si México fuera una persona, seguramente sería un desempleado, un trabajador ambulante o un empleado contratado bajo el esquema del outsourcing (es decir, una empresa que contrata los servicios de otra para que ésta realice tareas al interior de su organización).

LA FALLIDA REFORMA LABORAL

La llamada Reforma Laboral, una iniciativa preferente remitida por el Ejecutivo Federal, entonces encabezado por Felipe Calderón Hinojosa, el auto denominado “Presidente del Empleo” -el 1 de septiembre de 2012 al Poder Legislativo y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de Noviembre de 2012- en nada contribuye a la generación de empleos afecta la estabilidad de los trabajadores e incide en el estancamiento del mercado interno, coinciden analistas, así como diversas organizaciones sociales y sindicales, con excepción de las que son acompañantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante todo su existencia.

Una reforma contra la cual se ampararon más de tres millones de trabajadores, que se acusa de inconstitucional, que permite aniquilar los Contratos Colectivos de Trabajo, que no mejora las condiciones laborales, con la que se siguen registrando despidos injustificados en las empresas y se deteriora nivel adquisitivo de la base trabajadora, aunado a una mayor inestabilidad en el empleo, y una merma en el acceso a la seguridad social.

Pero lo más lo más discutible de la nueva Ley Federal del Trabajo, es su artículo 83, con el pago por hora o la contratación de tiempo parcial. Los empresarios y el gobierno señalan que con esta medida los jóvenes se podrán emplear con mayor facilidad. Los contrarios argumentan que las modalidades afectan la estabilidad del empleo y legalizan prácticas abusivas por parte de las empresas, sumado a que se pierde la antigüedad laboral.

A cinco meses de la aprobación de la reforma a la Ley Federal del Trabajo hay poco más de 2.5 millones de personas en el desempleo y más de 30 millones en la economía informal, según las propias cifras oficiales. Éstas contradicen la campaña publicitaria con la que fueron promovidas las modificaciones por el que se generarían los empleos que demanda la población mexicana.

Del total de la población económicamente activa, aproximadamente, un 58 por ciento no pasa de tres salarios mínimos, lo que significa unos 190 pesos diarios, y hay los que se colocan sólo en un salario mínimo.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, a partir del 1 de enero de este año, el salario mínimo general para el área A es de 64.76 pesos. En tanto, para la zona geográfica B es de 61.38 pesos. El escenario del empleo sigue siendo de desgaste, precario, a pesar de los cambios en la Ley.

CIFRAS OFICIALES: MUY OPTIMISTAS

Los optimistas son encabezados por los grandes empresarios de las diferentes regiones del país, que estimaron que como consecuencia de la reforma laboral se generarán 194 mil 400 empleos formales en su primer año de implantación, o sea el 2013, informó el Banco de México. Así lo dijo hace poco el director general de investigación económica del Banxico, Alberto Torres, que detalló que en una encuesta realizada por el banco central mostró un optimismo generalizado de los directivos de empresas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dice que la tasa de desempleo en México es la cuarta más baja, sólo detrás de Corea, Japón y Austria.

De acuerdo con el reporte mensual del organismo internacional, la tasa desocupación en México pasó de 5.2% en enero a 4.9% en febrero pasado, dato por debajo del 8.0% promedio de la OCDE en el segundo mes de 2013.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). por su parte, informa que el desempleo en México se situó en 4.51% de la Población Económicamente Activa (PEA) en marzo pasado, cifra inferior a 4.62% registrado en el mismo mes del 2012, lo que representa que hay 2 millones 286 mil mexicanos sin una fuente de ingreso.

También el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), reportó que furante el primer bimestre del año se generaron 165,042 nuevos empleos formales en México, cifra que fue menor en 22.6% (48,217 puestos de trabajo menos) que la observada en el mismo periodo del año anterior y menor en 9.8% (-17,853) al promedio registrado en el mismo periodo de los últimos cuatro años.

En el primer bimestre de 2013, el empleo permanente en el país registró una disminución, pues de los 165,042 puestos de trabajo reportados, el empleo permanente representó 52%, dos puntos porcentuales menos que el mismo periodo del año pasado.

En el mes de febrero, la creación de plazas laborales fue de 120,873, con lo que el número de trabajadores afiliados al IMSS llegó a 16 millones 227,085 puestos de trabajo, de los cuales 85% corresponde a plazas de tipo permanente y 14% a plazas eventuales.

Al cierre del 2012, el empleo informal registró un mayor crecimiento al sumar a 60% de la Población Económicamente Activa a este sector, es decir, 29 millones de mexicanos.

Además, según especialistas en recursos humanos, se espera que durante el primer trimestre del año se generen aproximadamente 400 mil puestos de trabajo, tanto eventuales como permanentes.

LA TRSITE REALIDAD: EL DESEMPLEO, LA INFORMALIDAD, LA PÉRDIDA DEL VALOR DEL SALARIO FRENTE AL NIVEL ADQUISITIVO

Todo esto en cuanto a cifras oficiales se refiere. Lo cierto es que a cinco meses de asumir el gobierno de la República, Enrique Peña Nieto no ha logrado revertir las cifras de desempleo que dejara Felipe Calderón Hinojosa, autoproclamado “presidente del empleo”. En el país, 8 millones de personas se encuentran desempleadas.

El Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contabiliza 8 millones 671 mil personas desempleadas en el país, 2 millones 137 mil personas más respecto al inicio del sexenio de Felipe Calderón, lo que representa un aumento de 32.7 por ciento en el sexenio.

“No hay mejora en el empleo ni mejora para los trabajadores durante los primeros meses de Enrique Peña Nieto: 58 por ciento de los empleos se generan en la economía informal, sin recursos de los empresarios ni del gobierno mexicano”, señala el CAM en el Reporte de investigación 103.

Durante el sexenio calderonista y lo que va de la gestión de Enrique Peña Nieto el empleo informal ha constituido más de la mitad de la población “ocupada”, informa el CAM.

A decir del Centro de Análisis Multidisciplinario hay 3 millones 411 mil personas más en la economía informal que a finales de 2006, lo que significa que la cifra aumentó en un 14.7 por ciento. También, se incrementó el número de personas en el desempleo en 2 millones 137 mil.

Es decir, todos estos mexicanos, trabajadores informales, obviamente no tienen servicios médicos, pensiones, ni otra prestación que les permita tener algún ingreso al llegar a la edad de retiro, y no van a tener de qué vivir si se enferman.

Y ni que decir del poder adquisitivo del salario mínimo de los trabajadores, que con Felipe Calderón decayó en 42 por ciento, según datos de investigadores de la UNAM. De diciembre de 2006 a febrero de 2012, el salario mínimo nominal diario pasó de 48.57 a 62.33 pesos; en tanto, el precio de la Canasta Alimenticia Recomendable se incrementó más del doble: de 80.83 a 197.96 pesos.

A principios del sexenio, con un salario mínimo se podían comprar 4.85 kilos de frijol bayo o 48.67 piezas de pan; actualmente sólo 2.79 kilos o 38.95 piezas. Alcanzaba para 7.22 kilos de tortilla o 4.2 kilos de huevo; ahora sólo para 5.66 o 3.02 kilos, respectivamente.

Asimismo, mientras en diciembre de 2006 una persona tenía que laborar 13.19 horas diarias para poder adquirir la Canasta, al 13 de febrero de este 2012 tuvo que hacerlo durante 25.41 horas.

Con Ernesto Zedillo Ponce de León se registró la mayor pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo: fue de 51.1 por ciento. Le siguen Carlos Salinas de Gortari con 46.5; por ciento, Felipe Calderón (hasta febrero de 2012), con 42 por ciento, y Vicente Fox Quesada, con 22.8 por ciento.

Todo estas cifras, traducidas a una triste realidad, traen graves consecuencias para México, datos incómodos para Enrique Peña Nieto, un problema al que si se suma el hambre, la falta de vivienda, de carencia de seguridad social, de exclusión social, de incorporación al crimen organizado, y no enfrentarse adecuadamente, agravará la descomposición social, la inseguridad del país, además del descontento de la población, con sus consecuentes efectos perniciosos para la estabilidad económica y política.