Hace tres años me coloqué la meta de correr mi primer medio maratón. Me comprometí a un entrenamiento riguroso por 12 semanas y lo cumplí. En Mayo del 2010 crucé la meta luego de correr 21.5 km. Estaba exhausto pero feliz de haber llegado.

Ese fue mi problema, creer que había llegado.

A partir de ese momento nunca corrí como antes. No entrené como una vez lo hice. Pocos meses más tarde estaba exactamente en la misma posición que antes de comenzar mi entrenamiento.

Por un tiempo, ver la medalla que me gané me daba la falsa realidad de que era un corredor. La realidad es que no lo era más.

El hecho de haber logrado una meta, de creer que había llegado, me había llevado lejos de ella otra vez.

Lo mismo nos sucede en múltiples áreas de la vida. Muchas veces vivimos en un mundo de “los buenos tiempos aquellos” donde estamos aferrados a un pasado que ya no existe, que no es real.

El tiempo en que fui un atleta, el tiempo en que fui empresario, el tiempo en que tenía una inmensa cantidad de dinero, o fama, o relaciones…

El año pasado un equipo de mi trabajo viajó a las oficinas de Facebook en California para entender un poco cómo empresas de este tipo manejaban la innovación, el crecimiento, etc.

De ese viaje surgieron ideas muy interesantes, pero hubo una que me llamó muchísimo la atención.

Siendo Facebook una de las empresas de mayor crecimiento en los últimos años con ya más de un billón de usuarios, tenían un concepto de la jornada muy particular.

Todos los empleados tenían esta calcomanía en sus computadoras y escritorios:

{jathumbnail off images=”images/stories/_imagenes/2013/05-mayo/2/el-secreto-de-la-jornada-al-exito-por-victor-h-manzanilla.jpg”}“Esta jornada está terminada en un 1%”

Ellos querían dejar claro a todo su equipo que sin importar lo exitosos que habían llegado a ser (página web más visitada del mundo) la jornada sólo había sido completada en un 1%.

Uno de los errores más comunes que cometemos como líderes es creer que la jornada termina. El éxito es eso, una jornada.

La jornada al éxito se comienza nuevamente cada día. Si fracasaste ayer, hoy tienes una nueva oportunidad en frente de tus ojos… pero si tuviste éxito ayer, también necesitas seguir pedaleando, luchando, entrenando, trabajando. El éxito de ayer no se acumula como uno cree.

Por eso, sin importar cuál sea nuestra meta o sueño, necesitamos internalizar que “la jornada ha sido completada en 1%”

¿Lograste una meta? Colócate otra. ¿Recibiste un ascenso? Celebra pero sigue trabajando. Comprométete con la mejora contínua y no cometas el error de echar para atrás simplemente por creer haber llegado.