En la actualidad se pondera la capacidad energética y transformación petrolera de los países a partir de: 1) vincular a las reservas petroleras con el rango de consumo; 2) medir su fortaleza en la generación de electricidad, asociativamente a los esquemas de distribución; y 3) conocer la capacidad en la transformación del petróleo, a partir de productos derivados de la refinación.
Paradójicamente los países quienes registran el mayor volumen de extracción en miles de millones de barriles, no necesariamente son eficientes productores de energía, ni tampoco cuentan con las refinerías de hidrocarburos necesarias.
A nivel de extracción petrolera, según BP Statistical Review of World Energy (2012), Venezuela posee el mayor volumen de reservas probadas, 18% mundial, seguido por Arabia Saudita, Canadá, Irán e Iraq, quienes en conjunto ostentan cerca del 65% del petróleo en el mundo.
Seguidos de Emiratos Árabes Unidos con el 6% de las reservas mundiales, quien se destaca por asociar las divisas obtenidas por la venta de crudo con inversión extranjera directa, potenciando su industria petroquímica, infraestructura y edificaciones múltiples de alta modernidad.
En lo referente a compradores de petróleo, EUA es el principal consumidor de combustible (20% del total global), con un evidente déficit para la satisfacción de su consumo, haciéndolo básicamente en automotores. Le siguen China con el 11%, Japón 5%, India 4% y Federación Rusa 3%; en total estas cinco naciones consumen el 43% del crudo mundial medido en miles de barriles diarios.
México con sus 13 millones 868 mil barriles registra una participación del total mundial cercano al 1%, perteneciendo a las 20 naciones con mayor reservorio. Las propiedades químicas de nuestro crudo son Súper Ligero (Olmeca), Ligero (Itsmo) y Pesado (Maya). La cantidad de barriles de reservas probadas y probables por propiedades deben servir para el trazo de una estrategia hacia la industria petroquímica nacional.
El futuro del petróleo a escala internacional está vinculado cada vez menos a su utilización como energético, con nuevas directrices relacionadas con sus aportes químicos deseables, tanto para la industria textil, materiales, medicamentos y múltiples combinaciones para diversos artículos. Por ello, internacionalmente se está dando un mayor énfasis a la refinación de sus derivados, en una transición energética con una clara tendencia hacia la sustitución de energéticos fósiles, representados básicamente por el petróleo, el gas y el carbón, quienes además de no ser renovables, son altamente contaminantes para la atmósfera.
Existe un impulso en el uso de Biomasa para producción de energía primaria, la cual ya ha sido contemplada en el marco legal vigente en México, independientemente de su rezago en investigación y su consecuente producción. Los países europeos con mayor producción de energía renovable, son Francia, Suecia, Finlandia, Alemania y Polonia.
Por lo anterior, la estrategia de energía en México requiere considerar fuentes alternativas de energía renovable y un marco de refinación altamente especializado del petróleo extraído en el país y la disponibilidad de Gas de Lutitas, principalmente existente en la Cuenca de Burgos, los cuales nos permitan la configuración de una matriz de prospectiva productiva, inserta en una recuperación de nuestra industria petroquímica con diversidad de estrategias financieras, con composición de recursos, sólida investigación, compromiso e inversión público-privado-social. Pronto viviremos los cambios tecnológicos de la transición energética y los nuevos usos de los productos derivados de la refinación del petróleo.
























