POR LA ESPIRAL
-Negocios cierran por violencia
-El impacto económico del crimen
México parece tan lejano, de otro mundo, como señaló Carol Cullar para el periódico USA Today en su artÃculo “Mexico´s drug war in my backyardâ€, en la edición del pasado 31 de julio destacó que los mexicanos atrapados aquà hemos perdido nuestro estilo de vida.
Entre otros tópicos implica trastocar la forma de hacer economÃa, renunciar a muchos sueños y rodearse inclusive de un desánimo palpable a nuestro alrededor.
Seamos sinceros: hemos perdido el control de la realidad. Si años atrás las personas ricas y pudientes eran las más vulnerables ante robos, asaltos, secuestros y asesinatos, en la actualidad no existe un grupo de la sociedad exento de la inseguridad y la violencia. Es como si estuviéramos vencidos ante la deshonestidad, maldad e irracionalidad.
Cullar, en su editorial, narra con cierta nostalgia la decisión de muchas familias mexicanas de cancelar sus sueños y hasta perder sus inversiones asoladas por el temor de la narcoviolencia, lo hace señalando el casó del Restaurante Moderno en Piedras Negras, Coahuila uno muy emblemático que cerró definitivamente sus puertas, no por falta de clientes, más bien por miedo.
Popularmente conocido como “Modernos†atendió a figuras internacionales, John Wayne comió regularmente la mayor parte del tiempo que demoró la filmación de El Ãlamo en 1960.
No obstante, de glorias pasadas no quedan más y como los dueños de este establecimiento existen decenas de empresarios en el Norte del paÃs que primeramente han desplazado a sus familias a vivir del otro lado de la frontera gracias a su visa de negocios, en tanto venden propiedades y negocios en territorio mexicano para, en definitiva reubicarse en Estados Unidos con todo su dinero.
Aquellas personas menos afortunadas para conseguir fácilmente visados ó carecer de recursos económicos para emigrar definitivamente sufren entonces otro tipo de reacomodo desplazándose hacia otras entidades menos castigadas por la inseguridad, terrorismo y el desafÃo de los narcotraficantes.
Nos hermanamos con Irak, Afganistán, República del Congo y otros paÃses con un éxodo considerable de sus ciudadanos que huyen del terrorismo, guerra y las muertes por miles de civiles.
En México ya conocemos este panorama, en Ciudad Juárez lo saben de sobra: de acuerdo con información de la Universidad Autónoma Juarense una de cada cuatro viviendas está vacÃa y más de 10 mil negocios han cerrado.
“Las operaciones del crimen han propiciado que unos 40 mil juarenses huyendo de la violencia se hayan cambiado a Austin, El Paso, San Antonio Texasâ€.
Cuando la gente se pregunta cuáles son todavÃa, a estas alturas, las entidades menos afectadas por la espiral que nos aqueja la respuesta según los medios de comunicación está en Yucatán, Veracruz y Querétaro.
Sabemos bien que muchas familias no lo están pensando dos veces para tomar una decisión para irse fuera de México (según sus posibilidades de ingreso) o reubicarse en otra parte del territorio nacional.
La inseguridad y violencia provocan un nuevo éxodo (la pobreza fue primero) de mexicanos al extranjero y también un fenómeno de desplazamiento demográfico interno que por supuesto traerá consecuencias regionales.
En ningún momento puede decirse que es fácil irse de la tierra que te vio nacer, jamás será sencillo dejarlo todo atrás además que económicamente hablando es un daño desde la microeconomÃa para el Producto Interno Bruto (PIB).
Al respecto, la SecretarÃa de EconomÃa no proporciona cifras acerca del número de comercios, negocios y establecimientos de todo tipo cuyas puertas han cerrado debido a la violencia; ni tiene estadÃsticas sobre el número de personas desempleadas por el mismo cierre de su fuente de trabajo.
El punto es que estados con una importante tradición empresarial como son Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas tienen pérdidas y quebrantos en su microeconomÃa; desinversiones y traslados de capital nacional hacia el otro lado de la frontera.
Por supuesto estamos hablando de cuatro entidades con una fuerte participación dentro del Producto Interno Bruto (PIB) del paÃs, algunos datos del INEGI y del Ãrea de Estudios Económicos de Banamex señalan que por su peso en la economÃa nacional Nuevo León contribuye con un 7.7% al PIB del paÃs; Coahuila con el 3.4%; Chihuahua aporta el 3.2% y Tamaulipas el 3.4 por ciento.
Regionalmente, el PIB per cápita es alto, algunos lugares como San Pedro Garza GarcÃa lideran en concentración de la riqueza.
Por ende, no es ninguna buena noticia que el clima de inseguridad frene las inversiones lleve a la gente a vender sus activos y trasladarse a otras ciudades sobre todo el extranjero.
Esta situación no ayuda en momentos de convalecencia de una crisis en México de la que difÃcilmente saldremos de forma duradera a pesar de que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 8.8% real en el mes de mayo pasado comparado con igual mes de 2009.
Quiero subrayar que las estimaciones de un crecimiento de 4% a 5% para este año no son convincentes para resarcir todo el daño socioeconómico provocado por ésta y otras crisis, ni mucho menos restablecerá per se el tejido social.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Me parece indignante que nuestras autoridades en materia de economÃa utilicen de manera recurrente el sentido de la negación utilizando la exaltación de logros inexistentes en la realidad más que en las cifras mágicas del escritorio.
Asà como sucede con el crimen y la economÃa interna se niega que la crisis en Europa, concretamente en España, repercuta negativamente en México como si careciéramos de lazos económicos.
En Presidencia y el Gabinete dicen que no, la realidad responde que entre 10 y 15 proyectos ligados al capital español están detenidos en Quintana Roo por culpa precisamente de la crisis en la economÃa ibérica.
Los proyectos frenados se localizan en el rubro turÃstico e inmobiliario nada más por la cantidad de 2 mil millones de dólares de Inversión Extranjera Directa.

























