EL REPORTE DEL DEPORTE.

Pura lana. Aunque se denomina amateur, la liga municipal de Morelia maneja una cantidad de recursos nada despreciable, desde los estacionamientos hasta los registros, una queja genera ingresos económicos y hay sanciones disciplinarias que también significan dinero constante y sonante.

 Veamos, en la liga hay más de 200 clubes o franquicias, cada club registra un promedio de 20 jugadores, con el nuevo precio de los registros (30 pesos, subió 5 pesos) significa un ingreso neto de 120 mil pesos, esto sin contar a clubes que registran entre 1 o 16 equipos, esto es cada fuerza o categoría existente.

 Un club como el Jalisco que registra equipos en 16 categorías paga de inicio por registrar 20 jugadores 9 mil 600 pesos, sin contar los registros que se llevan a cabo durante la temporada. Son pocos los clubes que nada más registran un equipo, esto es nada más un conteo general.

 Luego, el precio por mantenimiento semanal por club se incrementó para esta temporada a 50 pesos, 20 más que la pasada, esto es para cortar el pasto, y colocar la redes, pintar las canchas y párenle de contar, porque si ustedes se dan una vuelta a la unidad preguntarán qué dónde quedó el dinero. Esto nada más significa un ingreso semanal por 200 clubes de 10 mil pesos, al año es 540 mil pesitos.

 El estacionamiento subí en un año de 5 a 10 pesos, ah, eso sí, nadie, absolutamente nadie se hace responsable de lo que le pase a su vehículo estando dentro de las instalaciones de la liga, entonces: ¿qué maldito caso tiene pagar 10 pesos si nadie responde por robo o daño?

 No estoy considerando las categorías infantiles que, seguramente este año incrementarán el número de clubes que se querrán registrar, pues la liga infantil del IMSS cerró operaciones definitivamente y no hay espacios para jugar futbol en Morelia, así que a su debida proporción, se contabilizará aparte todo lo infantil.

 Basta con pisar los campos para darse cuenta de que algo raro sucede con el dinero que ingresa por mantenimiento, chequen ustedes las zonas de las porterías y se darán cuenta de qué escribo. No se ven los 50 pesos semanales por ningún lado.
 El presidente de la liga dice que es poco dinero el que se paga y mucho lo que se exige, y puede tener razón, pero ese no es el problema, entonces que cobre lo que debe de ser y que las canchas estén impecables, como paño de mesa de billar. Pero no, poca transparencia y mucho abandono.
 Las llamadas canchas de espectáculos, ahora son tres, y las manejan como si fueran patrimonio del presidente de la liga y de los clubes Jalisco y Ooapas, a quienes indistintamente se les prestan nada más para entrenar, al resto, se les niegan, “es que las maltratan”.

 Los dirigentes de la liga se manejan como dueños, no como administradores y esto da al traste con el futbol amateur en Morelia, pues se impone el interés político y económico y lo deportivo se deja de lado.

 Mal por Gabriel Prado Fernández y capos que lo acompañan, pues no dimensionan la importancia de darle a los niños y jóvenes un espacio para hacer deporte, para alejarse del flagelo de las drogas, pues cada muchacho que juega es un delincuente que se le arranca al crimen organizado. Un pandillero menos de que preocuparse.

 Ojalá y Prado Fernández razone y le dé a la liga el lugar que se merece, total, los cargos políticos van y vienen, el reconocimiento y aprecio de los morelianos no.