ESCRITORIO DEL EDITOR.

Los mexicanos estamos cada día más aburridos (y preocupados) por nuestros gobernantes. Como resultado de su actuar, nos despolitizan, hacen que nos olvidemos de los partidos en forma general y nos hastía la verborrea que a diario nos arrojan a la cara. Si de reformas legislativas se habla, todos quieren reformar con el resultado de que todo sigue igual.

Con su conducta, ¡despolitizan al ciudadano! hoy que más se hace necesario nuestra participación política.

Patético es por ejemplo, la historia que no termina del ferrocarril de Kansas City Southern; ¡sí!, la misma de la que fue gerentillo el expresidente de México Ernesto Zedillo Ponce de León en México.

Pero la historia, no de México, sino de los ferrocarriles no comienza en la época del neo-liberalismo sino en la del México independiente, en los años de 1830 cuando Don Anastasio Bustamante otorga la primera concesión  a Francisco de Arrillaga para construir la vía férrea  que operaría de Veracruz a México y que nunca empezó a construirla, retirándosele la concesión por incumplimiento de las condiciones pactadas.

A la anterior “concesión” siguieron varias más con el mismo resultado, hasta que finalmente en los periodos de Benito Juárez y Porfirio Díaz principalmente, con recursos nacionales, propios, se impulsó la construcción de los” caminos de fierro” obteniéndose  resultados positivos.

Para 1910 existía ya un tendido de rieles cercano a los 16 mil quinientos kilómetros y en operación varios ferrocarriles desde el principal que era el Mexicano, el Central y algunos ramales manejados mayoritariamente por las empresas Estándar Oil Co. y Casa Spenger, con una visión monetarista (que no es malo) y marcándose el objetivo estratégico que las vías férreas representan en todo el mundo hasta nuestra actualidad.  Querían crecer y expandirse a través de un triple camino: (1)  El control, mediante compra, arrendamiento o dominio por mayoría de acciones, de líneas ya construidas, a como diera lugar; (2).- El establecimiento de nuevas rutas sin pensar en el transporte colectivo y (3).- La obtención en traspaso de las concesiones existentes (Historia del FF.NN., de  Eduardo Guerra.1957).

Durante la etapa revolucionaria los ferrocarriles fueron severamente dañados y confiscados por los revolucionarios lo que incrementó la deuda del país con los concesionarios que llegó a ser de 230 millones de dólares, mismos que se terminaron de pagar hasta cuarenta años después (1977). Así crecieron los “caminos de fierro” que tuvieron su punto culminante en 1937, curiosamente en el periodo nacionalista del General Lázaro Cárdenas, cuando se expropiaron, llegando al acuerdo de pagar la deuda por los daños tenidos a los diferentes ferrocarriles durante el proceso revolucionario. Lo que sigue ya lo sabe la mayoría de los mexicanos: “Los Ferrocarriles Nacionales de México se regalaron a inversionistas extranjeros apoyados por quienes estaban en el poder, de tal manera que, como indiqué al principio, el expresidente Ernesto Zedillo pasó a ser, de expresidente de la República a un simple  gerente de la Kansas City Southern de México.

Con éste regalo México terminó con el traslado  de pasajeros por ferrocarril favoreciendo, además,  a la industria automotriz, en un momento de crisis energética mundial. Pero lo grave no es tampoco lo anterior; lo increíble es que no conformes con el regalo realizado por Ernesto Zedillo de los ferrocarriles y concesionados, uno de ellos, a Kansas City, ahora el gobierno (sic.) mexicano, tenga que construirles un tramo de vía (para librar a Morelia), se dice con una inversión presupuestada de 3 mil millones de pesos.

Lo anterior es una burla más para los mexicanos del gobierno insensible y antipatriótico de Calderón que repercute mayormente en la mayoría de los ciudadanos que, cansados, estamos terminando por abominar a los dirigentes de  la clase política en lo general en un momento que se hace más necesaria, precisamente, la participación de la ciudadanía para tratar de corregir y enmendar los caminos herrados (permítaseme escribir con “h” la palabra derivada de error) seguidos por estos gobiernos conservadores.