CUENTAS CLARAS.

Nuestro país se ha encaminado por el sendero del deterioro desde los años setentas a la fecha; en ese período, muchos mexicanos han cruzado la frontera Norte en búsqueda de mejores opciones de vida, muchos más permanecen en el país empobreciéndose, otros más se han involucrado en actividades ilícitas.

En tanto, otro núcleo de la población encuentra su sustento en el comercio ilegal, una pequeña parte tiene un empleo o profesión bien remunerada y tenemos un grupo de jóvenes que estudian.

Está muy claro que se debe hacer para propiciar el desarrollo del país, pero los políticos no quieren hacer la tarea, ya que eso implicaría que los primeros en ponerse en orden serían ellos, perderían muchos privilegios que tendrían que ceder en favor de la sociedad.

a inició el priísmo, una andanada de declaraciones en cuanto a las reformas fiscales y en materia laboral que van a impulsar en el siguiente período de sesiones del Congreso; los alcances de su propuesta serán una dosis más de cosmetología, hacer las reformas profundas requeridas implicaría afectar los intereses de ellos mismos y de sus socios, no van a realizar un trabajo serio, continuarán con su política basada en el ardid, intentarán proyectarse con un nuevo disfraz, pero “chango viejo no aprende maroma nueva”.

Afortunadamente cada día hay menos mexicanos a quienes engañar, son los mismos mañosos de siempre que han clausurado las ventanas de oportunidad para el mejor desempeño de México. No hay un nuevo PRI, la novedad consiste en la adopción de nuevas formas para seguir defraudando al pueblo.

Es inexplicable que ningún Partido lance propuestas sólidas para lograr los cambios que requiere el país, de vez en cuando proponen alguna reforma con timidez y no intentan involucrar el apoyo popular para sacarla adelante. Eluden el compromiso; la farsa y el salir del paso con expedientes gastados es la práctica común, todos rechazan asumir retos, el mimetismo y la simulación son los estandartes que enarbolan la mayoría de los políticos, esto conduce a tres alternativas:
Son incompetentes, taimados, ó cínicos irredentos, lo peor es que tienen una gran habilidad para hacer una buena combinación entre esos elementos que mezclados se convierten en un revoltijo nocivo que nos endilgan desde hace muchos años, y por eso la sociedad acusa muchas y muy variadas enfermedades que están destrozando el tejido social.
Una reforma fiscal profunda sería un buen inicio para combatir la pobreza, la delincuencia, la oprobiosa emigración forzada y el fortalecimiento de las finanzas públicas. Menos impuestos, ampliar la base de contribuyentes, eliminar las exenciones y las excepciones, el combate frontal al contrabando y la piratería, acompañados por una reducción significativa del gasto público corriente, serían buenas bases para impulsar el cambio.

El Partido tricolor tiene la oportunidad de promover y sacar adelante, junto con sus aliados, las anheladas reformas, pronto veremos con qué salen.

Es empresario y analista político.