ESCRITORIO DEL EDITOR.

El ingreso fiscal no puede, por sí mismo, resolver los principales problemas del país: ni la pobreza ni la desigualdad. La mejor manera de resolver el problema de la distribución del ingreso y de la pobreza, es por medio de la educación, la creación de riqueza y la generación de empleos en el contexto de una economía competitiva. CIDAC

Con motivo del envío que realizó el Presidente de la República, al Congreso de la Unión de la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2011, en diferentes medios de comunicación aparecieron artículos y publicaciones que contenían ideas que se contraponen según el interés del sector socio-económico  al que pertenecen quienes las emiten;  sobre que impuestos deben de existir, a cuales aumentar o disminuir su tasa, o si se debe gravar más a la renta o al consumo, si debieron haber presentado una propuesta de reforma fiscal o como lo hicieron con pequeños cambios, así mismo, si es correcta la distribución del gasto, entre otras muchas.

Al analizar las diferentes opiniones sobre todo las que provienen de los partidos políticos, de las agrupaciones empresariales, y organismos sociales, con tristeza veo que únicamente tienen como objetivo sus intereses personales o de grupo, y no el bienestar del País; preocupa que  no se den cuenta que cuando los que menos tienen no pueden satisfacer sus necesidades elementales, tampoco tienen la capacidad contributiva que se quisiera, sobre todo en esta época en que en México existen cerca de 20 millones de personas en  pobreza extrema y aproximadamente otros 50 millones en pobreza, y que esa situación es una de las causas de que tengamos problemas sociales tales como:

inseguridad publica, desempleo, drogadicción, de salud y de educación, así como, el fenómeno de los llamados NINIS.
En especial, considero pertinente mencionar dos propuestas que  han dado a conocer en los medios y que en mi opinión, hay quien cree que ellas servirán para velar por los intereses de los que más tienen, e incluso que son las medidas que el país requiere, pero pienso que no es así, al contrario al principio nada más se verán afectados los que menos tienen y con el tiempo los que más tienen.

La primera es que se tenga un Impuesto al Valor Agregado generalizado, o sea que graven alimentos y medicinas. Esa medida es efectiva en países desarrollados y con bajos índices de pobreza, pero, en un país como el nuestro afectaría demasiado a los que están en pobreza extrema, poniéndose en riesgo la paz social.
También el mercado se vería disminuido, ya que el importe que se pague de impuestos dejaría de utilizarse para comprar otras cosas.

La otra es redefinir las potestades tributarias a los estados y municipios. Esta propuesta la hacen bajo el argumento de que estos órdenes de gobierno recaudan directamente el 10% de los ingresos que perciben, sobre el particular; se puede decir que se les olvida que el objetivo del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal es el de evitar en lo posible la “concurrencia impositiva” y “simplificar a los contribuyentes el cumplimiento de sus obligaciones fiscales”, dando preeminencia a las contribuciones federales.

Por otra parte, no están tomando en cuenta que la administración de los ingresos fiscales debe estar en el nivel que mejor lo pueda ejercer, además, que se requiere que el que cobre las contribuciones tenga la infraestructura adecuada y el personal capacitado.

También sabemos, que muchos ayuntamientos no cuentan con la infraestructura y el personal que se requiere para ejercer eficazmente la función de recaudación, es más, como ejemplo, podemos decir que la recaudación del Impuesto Predial y la cobranza de los derechos de agua potable no se están cobrando de acuerdo a su potencial, ni con la eficiencia y eficacia requerida.

Otro aspecto que se debe tomar en cuanta es que los impuestos que ahora son federales en caso de que se convirtieran en potestades tributarias estatales o municipales, es casi seguro que se depreden, toda vez que por efectos de la autonomía de los ordenes de gobierno, podrían tener distintas bases, tasas y/o tarifas, lo que iniciaría la competencia de haber quien los tiene más bajos en búsqueda de fines electoreros.

En virtud de lo anterior, ante las iniciativas que componen el Paquete Económico para 2011 esperamos que se llegue a una Ley de Ingresos que permita en lo posible al Gobierno, que pueda obtener los recursos suficientes para su funcionalidad y que el endeudamiento sea el menor posible, que los impuestos sean verdaderos instrumentos de la redistribución, y sobre todo que no afecte más a la población en pobreza.

También, los mexicanos esperamos que lo más pronto posible se instrumente una Política Fiscal que tenga los fines básicos que señaló Fritz Neumark en su libro “Principios de la Imposición” y que son: Justicia, eficacia en la asignación de los recursos, estabilidad económica, desarrollo económico y eficacia operativa o técnica.
Por ultimo, me permito dejar para reflexión una frase de Julio Boltvinik que es relativa a la Economía y que para efectos de la Política Fiscal la considero aplicable:

“La economía moral es convocada a existir como resistencia a la economía del “libre mercado”: el alza del precio del pan puede equilibrar la oferta y la demanda de pan, pero no resuelve el hambre de la gente.”