ESCRITORIO DEL EDITOR.
Datos del Banco de México revelan que el endeudamiento de México, interno y externo, asciende a poco menos de 300 mil millones de dólares ($ 96,356.00 y $ 201,681.00) y seguramente el endeudamiento oficial total, que incluye a los gobiernos de las entidades federativas y municipales son mucho mayores a los millones de dólares señalados. En otras palabras tenemos un paÃs en quiebra y que vive de milagro.
Los diferentes gobernantes del paÃs, en forma genérica, desde el representante del Poder Ejecutivo, pasando por gobernadores y presidentes municipales, no obstante la amarga experiencia histórica en esta materia, ha hecho caso omiso de las advertencias lanzadas de no endeudarse y sujetarse a los recursos que se tienen. En vida del General Lázaro Cárdenas, era éste quien advertÃa repetida e inútilmente sobre el peligro de seguir contrayendo deuda. Hoy a consecuencia de tanto préstamo y sólo para señalar un ejemplo, mencionamos el triste estado que guarda Petróleos Mexicanos, empresa que recientemente emitió bonos por mil millones de dólares, lo que incrementa considerablemente la pesada carga que ya tenÃa y que asciende a 616 194.4 millones de pesos.
Contraviniendo la Ley de Deuda Publica Nacional, que expresa claramente que los recursos que lleguen por este conducto “deben ser aplicados a proyectos productivos relacionados con actividades y empresas que impulsen el desarrollo económico y social y que generen ingresos para el pago de la deuda y sin descuidar la capacidad de pago “ gobiernos y municipios han hecho poco caso de ésta y hoy nadan en deudas y por lo mismo, solicitan o la reestructuración o la bursatilización de los recursos futuros, indicando que no contraen más deuda y tratando de engañar a los ciudadanos.
Responsables también del endeudamiento generalizado, lo son el Congreso de la Unión y los Poderes Legislativo de las entidades federativas: culpables son por su falta de ob-servancia y la nula exigencia de que se apliquen los recursos para lo que fueron solicita-dos, provocando el grave deterioro social y económico que vivimos. Por lo anterior, ¡hoy, el gobierno federal, estados y municipios se encuentran con dificultades para cumplir y sortear las mÃnimas necesidades de sus habitantes, generando el gran proble-ma que vivimos!
Cabe señalar que en 1982, la deuda externa que ascendÃa a 80 mil millones de dólares fue renegociada por Miguel de la Madrid y al término de su mandato (1988) termino en 105 mil millones; es decir, tuvo un incrementó de 25 mil millones. No tardarÃa la deuda total en incrementarse, por lo que Carlos Salinas la renegoció y aun cuando logró bajarla a 70 mil millones, con este proceso la deuda interna creció y la misma desencadenó una crisis de consecuencias muy serias, pues hubo expulsión de capitales, incremento desmedido de las tasas de interés, devaluación de la moneda, inflación, la necesidad de pagar muy altos intereses, etc. El lector seguramente recordará el denominado por Salinas “error de diciembre de 1994â€.
Según Zedillo, el culpable del “horrorâ€, fue la falta de reservas nacionales que causó la devaluación de la moneda y obligó a solicitar con urgencia un préstamo millonario a nuestros vecinos. El gerente que fue de Ferromex, acudió a Bill Clinton, entonces presi-dente de los Espantados Unidos, mismo que solicitó al Congreso de su paÃs la autoriza-ción de una lÃnea de crédito por 50 mil millones de dólares para el Gobierno Mexicano (de los que sólo se requirieron 20 mil), que le permitieron a Zedillo garantizar a sus acreedores el cumplimiento cabal de los compromisos financieros. Por eso se vio obliga-do a hipotecar los recursos obtenidos por la exportación de Petróleo. Para 1997, la deuda total habÃa subido a 192 mil millones de dólares; a corto plazo habÃa que liquidar 60 mil debido a documentos vencidos.
La Ley de Deuda Pública, obliga a su estricta aplicación y a la supervisión de los recur-sos obtenidos; al análisis y observancia del destino de los mismos, pero desafortunada-mente no se hace y los cuentos sobre los beneficios que nos traerá el dinero fácil, son puro cuento.
Con la autonomÃa del Banco de México, los ilusos pensábamos que cambiarÃan las cosas y ahora resulta que el gobernador del Banco de México, no obedece más que al FMI o al BM de la que son “gatos importantesâ€. Su conducta de observancia y sujeción a las normas y leyes mexicanas son también una ficción.
México ha pagado (y los mexicanos lo han sufrido) en la última década, sólo por inter-eses casi lo mismo que se debe. De 1993 a 2003, se pagaron 140 mil millones de dólares, pero de puros intereses y para acabarla de amolar, ahora pedimos prestado y en lugar de dinero nos envÃan armamento y pólvora para combatirnos entre nosotros. No cabe duda de que nuestra independencia todavÃa tardará… ¿otros dos siglos?
























