UNA DE VAQUEROZ.
¿Cuántas clases de morelianos habemos? Que yo sepa, una, porque todos somos personas y vivimos en comunidad, pero, al parecer, para la autoridad municipal existen clases y tipos de ciudadano que cada vez que pueden se encargan de hacer notar la diferencia, socavando los principios fundamentales del ser humano de nuestra Constitución general, la particular del estado y todo lo que en el orden moral se les antoje.
 A raÃz de la reubicación temporal del Hospital Regional número 1 del IMSS en las instalaciones de Camelinas, se orquestó un movimiento vecinal para evitar a toda costa que se instalen los vendedores de alimentos que alimentaban a personal, pacientes y familiares en las inmediaciones del hospital, los muy listirijillos ya adecuan cocheras y garajes para ofrecer ellos mismos o rentar como locales.
 Esta medida perjudica a cientos de familias morelianas que venden sus alimentos o trabajan directamente con los ofertantes de comida desde hace ya muchos años y que de no mudar sus puestos y artefactos estarÃan perdiendo su única fuente de empleo.
 Se sabe que las autoridades de IMSS están de acuerdo incluso de cederles un espacio dentro de su predio, pero a cualquier propuesta de vendedores y demás involucrados se topan con un rotundo NO de parte de la autoridad municipal. Una vez en los últimos dos años se estarÃan privilegiando los intereses de los morelianos pudientes, dejando a los morelianos jodidos más jodidos todavÃa. Y esto no pude suceder.
 Urge que se regulen las tarifas en el transporte público, ya que cada semana aumenta dos o tres pesos en el uso de taxis y radiotaxis, mientras que el transporte colectivo se conforma con los cinco pesos de rigor. Los ganones son los taxistas, que roban como si fueran policÃas, o sea: con permiso oficial.
 De acuerdo a la última tarifa publicada por el órgano regulador, la dejada mÃnima es de 20 pesos, pues por los tanates de los taxistas esta no baja de treinta pesos, principalmente los radiotaxis, que acostumbran cargar la tarifa por el simple hecho de traer radio, Máquinas Rojas es la organización más permisiva respecto a este asunto, pues aunque haya quejas dejan que sus agremiados roben a placer.
 Con mi vieja no se metan. Dijo Leopoldo Enrique Bautista Villegas, precandidato del PRD a la gubernatura de Michoacán y que nos hace el favor de cobrar como diputado local, cuando la comisión legislativa de Derechos Humanos fue tratada con lujo de violencia y prepotencia cuando intentaron accesar al Hospital de la Mujer, en donde la dotora Yara Pineda Márquez, despacha como directora.
 En el pasado intento de sesión de Pleno, Leopoldo Enrique discutió e intentó lavar de toda deshonra el nombre de su domadora, pues Lupe Calderón Medina la vapuleó de fea manera en los medios locales al señalarla como obstructora de los trabajaos legislativos. Igual Lupe ni peregrina idea tiene de lo que significa eso, pero lo dijo.
 La cosa fue que por prepotencia, descuido, omisión, negligencia o de plano porque no le vino en gana, Yara Pineda negó el acceso a la comisión de Derechos Humanos de la 71 Legislatura y al sonsorrón de VÃctor Manuel Serrato Lozano, primero, sin tener obligación, estos personajazos avisaron a la directora, todavÃa, que irÃan a visitar el nosocomio.
 Total que el dÃa de la visita, la dotora no supo o se enmteró de qué se trataba, por eso les prohibió la entrada y más se alteró cuadno comenzaron a sacar fotos, si habÃa sospechas de vejaciones en las instalaciones del Hospital de la Mujer, con esa actitud lo menos que piensa uno es que Sà se pasan de cena del primer dÃa con las enfermas.
 Por eso, el marido ofendido la hizo de recontrajamón entre la diputación que, dicho sea de paso, ni lo peló. Asà se comporta la familia rea uruapense, con esas Ãnfulas “trabajan†por los michoacanos. La neta que no me imagino a la dotora Yara Pineda Márquez despachando en el DIF como presidenta del sistema, o de primera dama de Michoacán. ¡Dios nos libre!
El duelo.
Cumpliendo con sus correos electrónicos, otro chiste más del acervo personal:
Un sujeto se fue a donde su médico familiar, con el testÃculo izquierdo hinchado y adormecido…
El médico dijo que era una inflamación testicular, que no era nada grave, etc., pero que de todos modos, fuera a ver un especialista. Y le dio el teléfono de un Colega URÓLOGO pero…, se equivocó de número y le dio el de su ABOGADO.
El tipo pidió una consulta y a la hora marcada allà estaba él delante del abogado, pensando que era el Urólogo.Â
 – En que puedo ayudarlo?Â
Nuestro amigo se bajó los pantalones y le mostró el testÃculo, diciendo: Como usted está viendo, doctor, tengo una inflamación en el testÃculo izquierdo…Â
El abogado se queda mirando algunos segundos, sin entender absolutamente nada, Sonrió, pensó, pensó y pensó.. y le respondió:
– Amigo mÃo, mi especialidad es el Derecho…
  Responde el paciente:Â
– ¡No me joda…!, bonita chingadera… ¿ahora resulta que hay un especialista para cada huevo?…No chingueeeeee
























