ESCRITORIO DEL EDITOR.
Ya son 23 dÃas de la toma del edificio central de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de nuestra Universidad Michoacana, los estudiantes inconformes, que dicen no haber sido escuchados por las autoridades de su facultad y no haber tenido el mismo trato que otros jóvenes hijos de funcionarios universitarios entre otros, están legitimando su movimiento.
El temor de aportar los elementos probatorios del tráfico de influencias no es solo propio de los estudiantes paristas, el temor también existe en los propios profesores que trabajan de una manera honesta en nuestra facultad, y no es por demás dicho temor, tanto estudiantes como profesores temen represalias por las autoridades universitarias.
Hasta ayer, el movimiento de los estudiantes se veÃa monótono, todos pensábamos que finalmente se resolverÃa con alguna dadiva pero sin cumplirles sus exigencias, hoy se torna distinto, se ha denunciado en las redes sociales, el caso de un hijo de un ex Rector, que hoy es funcionario de primer nivel de nuestra querida universidad, de haber sido beneficiado con una calificación aprobatoria de manera inusitada, cuando éste joven estudiante de derecho estaba absolutamente reprobado, sin que la profesora titular de la materia hubiese intervenido.
¿Es su carta fuerte este caso?, no lo creo, aún hay más: están denunciado además la ilegalidad en la que vivimos en nuestra facultad, la violación sistemática al Reglamento General de Exámenes, especÃficamente hablan de la ausencia de los sinodales que deben acompañar al profesor titular de la materia en el momento de aplicar el examen extraordinario establecido dentro del CapÃtulo IV, artÃculo 28 en su fracción II del citado ordenamiento.
Debo reconocer, que en ese sentido tienen razón estos jóvenes, en más de 12 años que tengo como profesor en dicho centro educativo, nunca los directores de las diversas administraciones del plantel, han enviado en mi caso a un sinodal de conformidad con la disposición legal aludida, lo cual deriva en una ilegalidad manifiesta.
¿Qué significa lo anterior?: que tienen derecho a que se les examine de conformidad con el Reglamento indicado, teniendo a su vez la oportunidad en caso de no aprobar, el examen extraordinario de regularización mejor conocido como examen “adicionalâ€, ya que las calificaciones reprobatorias que tienen asentadas, jurÃdicamente no tienen validez alguna.
Estamos frente a un caso extremadamente grave, ya que estas irregularidades nacen en la casa donde aprendemos el alcance de la norma y enseñamos a respetar las leyes, como docentes y dicentes debemos tener el valor de denunciar este tipo de irregularidades, lo único que puedo reprocharles a estos jóvenes estudiantes, es que no lo hayan hecho dentro de los tiempos legales pertinentes, es una razón valida, sustentada jurÃdicamente, su desesperación es manifiesta, si su lema es “TODOS O NINGUNOâ€, bueno, que la salida polÃtica que cabe, es de examinarles de nueva cuenta.
Todos aprenderemos de esta lección, no violentemos nuestro marco jurÃdico, denunciemos en tiempo.
























