UNA DE VAQUEROZ…Por Arturo García Gaytán.

¿Somos o nos hacemos? Otorgarle cargas de valores a nuestros gobernantes, más allá de si estamos de acuerdo o no con sus políticas,. Nos mete en un berenjenal espantoso, pues caemos en el entramado de polarizar a la opinión pública. Vamos, si Juan Pueblo dice y comenta, especula y presume, no hay fijón, eso hacemos diarios en pasillos, corrillos y cafés.

Lo que irrita y llama la atención es que siendo líderes de opinión nos dediquemos a dividir a los michoacanos, que si el Felipillo es el Bueno y Leonel el malo, que si le vas a uno o al otro. No señoras y señores, nuestros espacios impresos o electrónicos sirven para unir a los michoacanos y proponer soluciones, no para zanjar vidas.

O sea: es un hecho confirmado que ha habido confrontaciones verbales entre el presidente de México y nuestro gobernador; que hace una semana se radicalizaron posturas llegando al extremo y que la paz social de la entidad y del país estuvo amenazada; que imperó la prudencia en ambas partes y se salvaguardó el estado de derecho.

Cucar a la gente, desconociendo el fondo y trasfondo de las cosas es por demás de irresponsable una muestra clara de que no todo el que se dice comunicador lo es. Azuzar irresponsablemente a la opinión pública en un tema tan delicado es demencialmente absurdo, en fin.

Otros que están para el perro son las y los colegas que humanamente hacen lo posible por cubrir los días festivos y sus eventos respectivos. Y es raro, porque las nuevas generaciones de talento que sale a cuadro en canales estatales y privados locales, cuenta ya con licenciatura en periodismo o ciencias de la comunicación. Y aún así, dejan mucho, pero mucho que desear.

Durante la transmisión del evento del día 30, un tipo que trabaja en el Sistema Michoacano y que también cobra en la Universidad Michoacana de Sam Nicolás de Hidalgo, (indebidamente según la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos), cita a José María Morelos indebidamente: “que todo aquel que se queje tenga quien lo defienda del poderosos y del oprobioso”. Total, no tiene la culpa el indio, al menos eso dicen.

 No hay sangre nueva en el PRI, llevan dos eventos de estructura en Michoacán y no se mira por ningún lado al relevo generacional entre las huestes tricolores, intentos de bebesaurios bastante intoxicados, más bien con perfil de narcojuniors que nada le aportan al partido ni a los proyectos en ciernes.

 Por eso la preocupación de algunos sectores, pues se rumora mucho entre ex gobernadores que Beatriz  Paredes Rangel negoció ya la gubernatura de Michoacán con el Felipillo, dejando a la militancia una vez más con un palmo de narices. De ahí que el tema del relevo generacional se ponga más de moda entre esta gente y, lástima, a menos de que tengan incubadora no lograrán realizarlo.

 De qué sirven los reglamentos y leyes si no los hacen cumplir. Hace dos años ya se nos explicó a los morelianos que el ruido es tema de análisis y se creó o se pretendió crear una norma para que se modulara sin daño al ambiente el perifoneo, las oferta de gas doméstico y demás asuntos del ruido. Se firmaron acuerdos y tal, pero…
 El efecto mediático se diluyó pronto y mucho más la buena voluntad sobre todo, de las gaseras, que sin recato a autoridad alguna ofrecen sus productos generando ruido y distorsionando el entorno urbano. Mientras, Javier Valdespino y Alejandro Villafuerte se la llevan cachetona, de a pechito.

 Se pudo y con réditos, por fin inauguró Paseos de Altozano el vale Paco Medina, hasta vino el Felipillo a cortar el listón inaugural del centro comercial más grande de Latinoamérica. Bien por los empresarios michoacanos que lejos de huir con su capital, lo dejan para que haya fuentes de empleo y desarrollo en su tierra.
 Ahora entiendo muchas cosas, pues ateniéndome a lo escrito en el buen libro: “por sus frutos los conocerás”, a la vista están los hechos y el listón bien alto para quién quiera competir. Con razón se dio el lujo de convocar al presidente y al gobernador a “hagamos algo por Michoacán”.

El duelo.

Le seguimos dando a los chistes: Estimada Dra. Corazón:
Acudo a usted para solicitar su consejo ante una situación muy seria. Tengo una novia a la cual amo intensamente y con la que me quiero casar. Mi problema es el siguiente:

Mi padre es un capo con un cártel muy fuerte en México. Él conoció a mi madre en una casa de prostitución y logró sacarla de esa vida. Ahora, ella tiene su propio prostíbulo con más de doscientas mujeres y hombres, y ya no tiene que ejercer ese oficio… aunque si lo hace de vez en cuando, es para mantenerse en “la onda”, como dice ella.

Tengo tres hermanos y dos hermanas. Uno es diputado del Congreso local; el segundo es sicario, que dice que  ya tiene “24 muñecos” a su nombre. Mi hermano menor “salió del closet” hace unos años; es travesti y trabaja en la zona uno vendiendo su cuerpo al mejor postor. Mi hermana mayor acaba de casarse con su novia de hace cuatro años y tiene su propia empresa vendiendo piezas de carros robados. La menor trabaja con mi mamá aprendiendo el oficio desde abajo.
Mi pregunta es la siguiente; ¿cree usted apropiado que le cuente a mi novia que tengo un hermano diputado, o sólo le platico lo demás?

Anónimo