“Voy a ser Feliz porque es bueno para la saludâ€
Sobre el Libro de “El Alma está en el Cerebro†de Eduardo Punset.
La felicidad es un fenómeno universal, natural de los seres vivos. Sabemos que los animales pueden ser más o menos dichosos conforme al trato que le dispensen sus dueños o la relación con su entorno. De hecho, se sabe que pueden llegar a padecer depresiones a todos los niveles. Sin embargo, realizar una historia general de la felicidad animal, serÃa harto complejo.
Hoy en dÃa, las dos palabras con mayor número de búsquedas en Google son “Felicidad†y “Amor.†Este es un dato lo suficientemente revelador como para llevarnos reflexionar sobre este sentimiento que, por ser tan codiciada, ha protagonizado tratados filosóficos, religiosos y cientÃficos, pero también algunos textos sociales y ambientales. ¿Se ha concebido siempre igual a lo largo de nuestra historia? ¿Dónde está verdaderamente la felicidad?¿Es posible ser plenamente feliz?. Estas son las preguntas que Eduardo Punset trata de responder en uno de sus mejores libros “El alma está en el cerebroâ€, cuyo último apartado publicamos a continuación.
EDUARD PUNSET, EL ALMA ESTÃN EL CEREBRO, BOOKET, p.418-420.
“Solo la ciencia es capaz de procurar la buena fortuna y el bienestarâ€, decÃa Sócrates. Y sus palabras eran el reflejo de una creencia compartida por la mayorÃa de los pensadores de la Antigüedad clásica. La felicidad es el bien supremo y el camino hacia ella pasa por el conocimiento de lo que es bueno.
La felicidad es un bien común y único, y los humanos tenemos la capacidad de buscarlo. Pero también hay excepciones. Los escépticos, por ejemplo, proponen liberarnos de la ilusión de saber qué es lo que nos hace infelices.
Para Platón, en cambio, la felicidad era un estado contemplativo del alma. A lo largo de los siglos, esta idea ha gozado de mucha fortuna y puede encontrarse también en el pensamiento cristiano, entre otros. AsÃ, la idea de bien supremo y único adquiere el rostro y el nombre de Dios y la auténtica felicidad se convierte en un estado interior que consiste básicamente en la unión del alma con el Ser Supremo.
Aristóteles, fundador de la Ética.
Aristóteles fundó una nueva disciplina: la ética. La ética estudia cuál es la mejor manera de comportarse para disfrutar de una vida feliz. Asà pues, la felicidad aristotélica es acción: es la práctica de virtudes como la sobriedad, la generosidad o la sinceridad.
El pensamiento de la Edad Moderna, en general, es más pesimista. La antigua confianza en una posible felicidad se debilita. l Kant, por ejemplo, en el siglo XVIII, no lo cree posible y ni siquiera considera la felicidad el bien supremo.
El Siglo de las Luces aporta otra diferencia notable: en la mayorÃa de pensadores modernos la búsqueda de la felicidad ya no es una cuestión personal, sino colectiva. Y si la sociedad impide las aspiraciones humanas, será necesario transformarla.
John Stuart Mill fue uno de los grandes defensores del utilitarismo
La corriente de pensamiento que más ha insistido en sintonizar la felicidad individual con la comunitaria es el utilitarismo que nació en el siglo XVI, pero que todavÃa hoy permanece vivo y activo. Se basa en una especie de aritmética de la felicidad y consiste en actuar de tal forma que se genere la mayor felicidad posible para el mayor número de personas posibles. Y para lograr este objetivo es necesario que las leyes lo faciliten.
Evidentemente, las reflexiones sobre la felicidad a lo largo de la historia del pensamiento humano son muchas más de las que caben aquÃ. Pero hay algo común a todas ellas: la idea d que la felicidad no es de este mundo y de que las emociones deben ser controladas o apacadas. Sólo desde hace muy pocos años se ha aceptado la necesidad de penetrar en el conocimiento de las emociones básicas y universales como única manera de gestionarlas mejor que hace treinta mil años.
No olvide que la felicidad, su felicidad, no es más que una emoción y, por tanto, un estado transitorio. La felicidad es básicamente la ausencia de miedo, como la belleza es la ausencia de dolor. Encontramos la felicidad en el camino que recorremos mientras la buscamos, en cada paso que nos aproxima hacia ella y no tanto al alcanzar el destino. En el aprovechamiento de cada instante de felicidad que los avatares de nuestra existencia nos permitan. Asà pues, observe con perspectiva y cierta distancia los grandes acontecimientos y no olvide disfrutar de las pequeñas cosas.â€
Publicado en el Portal de Historiadores Históricos del Octubre 13, 2010
























