SIGNOS Y SEÑALES
-El de la Reforma Fiscal
-No importa el contenido, sino el autor
-Hace falta en los estados


Falta poco para que el Congreso apruebe la Ley de Ingresos para 2011 y no se observan señales de cambios importantes, siendo como siempre el IVA la manzana de la discordia, que ha hecho que la Reforma Fiscal parezca embrujada y casi un sueño imposible, a pesar de que todos sabemos que es necesaria, que tenemos un gasto público insuficiente y que nos estamos quedando en una recuperación limitada a volver a los niveles de 2008.

Esta fruta embrujada desde que nació, ha estado llena de “agujeros negros”, esto es de tratamientos preferenciales injustificados que limitan su potencial recaudatorio. Siempre contaminada por la política, que la ha utilizado como instrumento para dirimir incluso conflictos inter partidarios, para cuestionar al Gobierno Federal, para ganar simpatías y comprarle antipatías al adversario y hasta como moneda de cambio para acuerdos de carácter político. Hoy la decisión de los diputados del PRI para bajar el punto que se subió hace un año, enfrenta la oposición de los secretarios de finanzas de todos los partidos, esto es de los gobernadores y ya se observan voces internas que parecen predecir que no va a suceder.

Los organismos empresariales han hecho su tarea, como COPARMEX (esta en Internet),  el Consejo Coordinador Empresarial y los del Grupo de los 6,  quienes en sus propuestas proponen la eliminación de tratamientos preferenciales en el IVA, con una canasta básica y mecanismos de compensación en efectivo para los deciles de menores ingresos, así como la fusión del ISR y el IETU.

Por ello no podemos desvincular la política de ingresos de la política- política, como lo enseña la historia económica de este País, que tiene muchos años en que se plantea la necesidad de una reforma integral y no se ha logrado. Las reformitas de 2008 y 2010 han sido insuficientes, pero como se ve para aquellos que de buena fe la piden, pero que poco esperan de lo que parece un sueño imposible en estos últimos años de la administración actual.
El IVA ha sido la manzana de la discordia, su vida ha estado llena de obstáculos, donde no ha importado la calidad de las propuestas, sino su autoría.

Cuando en 1977 se trabajaba en la introducción del IVA, con sigilo en Ajijic,  ya que algunos grupos se oponían por “su impacto inflacionario”, a pesar de que su introducción en 1980 significó una reforma fiscal, eliminando 360 impuestos estatales y 32 federales, favoreciendo a los estados y a los contribuyentes. Esto lo relata muy bien el Maestro David Ibarra en sus memorias.

Empieza con una tasa del 10%, hasta 1983 cuando se incrementa al 15%, con una de 20% para bienes de lujo. En 1991 se vuelve a bajar a 10% y se unifica en todo el País, incrementándose la recaudación por cierto.
En 1995 en medio de la crisis fiscal, vuelve a subir al 15%, en un proceso que tuvo un costo político elevado para el PRI. En 1997 Gurría intenta la homologación, pero no pasó en el Congreso, ya con un PRI sin mayoría y un PAN en contra como principal partido de oposición.

En 20001 y 2004 se hicieron dos buenos intentos de Reforma, sin embargo en el Congreso se atoraron, la segunda en medio del conflicto Gordillo-Madrazo. En la Convención Nacional Hacendaria, se habló de bajar la tasa al 12 % y permitir a los estados crear un impuesto a las ventas finales de 3 %, pero no ha prosperado.
Este año se incrementa al 16 %, en medio de un escándalo político, y la intención del PRI de bajarla, es enfrentada con la posición de los funcionarios fiscales estatales, de todos los partidos, que piden lo contrario.
En suma se ha creado untito en torno a las virtudes y defectos del IVA, un buen impuesto, más fácil de administrar. Pero ojo, la reforma debe ser integral, incluyendo los impuestos al ingreso y la descentralización de facultades tributarias a las entidades federativas.

Lo real es que el País necesita una reforma fiscal que le de competitividad, que reparta con equidad la carga fiscal, que elimine privilegios injustificados en los impuestos, que sea fácil de administrar y de cumplir, que sea políticamente viable y que contenga una regreso de potestades importantes a las entidades federativas, cumpliendo todos los órdenes de Gobierno con su responsabilidad fiscal. Espero no sea un sueño imposible y podamos tenerla en un futuro no lejano.
*Consultor en temas de Hacienda Pública. Expresidente del Colegio Nacional de Economistas. ([email protected])